sábado, 13 de diciembre de 2025

 

**“Con seis mil pesos (333 DLLS) puedes comprar una casa”

— o cómo la élite confunde Excel con realidad**

En febrero de 2011, Ernesto Cordero —entonces secretario de Hacienda— dijo que con 6,000 pesos mensuales una familia mexicana podía comprar casa, coche y pagar escuela privada.
No fue un error de cálculo.
Fue algo peor: una radiografía moral.

Porque hay dos posibilidades, y ambas son aterradoras:

  1. O no sabía cuánto cuesta vivir en México.
  2. O sí sabía, y aun así decidió decirlo.

Carlin diría: “Si eres ignorante, no deberías gobernar. Y si no lo eres, eres peligroso.”


La economía de Disneylandia

Seis mil pesos.
En la cabeza del funcionario eso suena a:

  • casa,
  • coche,
  • educación privada,
  • quizá hasta vacaciones.

En la realidad eso alcanza para:

  • renta compartida o cuarto con humedad,
  • camión, metro y rezar para que no suba el pasaje,
  • escuela pública saturada,
  • y comer con creatividad, esa forma elegante de decir “no alcanza”.

Pero claro, el funcionario no hace el súper.
No paga renta.
No compara precios.
No decide entre comprar huevo o pagar el gas.

Su contacto con el pueblo es estadístico, no humano.


El truco ideológico: si no te alcanza, es tu culpa

Esta declaración no es solo estúpida: es funcional al poder.

Porque implica algo muy claro:

“Si no te alcanza con seis mil pesos, el problema eres tú.”

No el salario.
No el sistema.
No la desigualdad.

Tú.

No te esforzaste.
No ahorraste.
No “te administraste”.

Carlin lo habría dicho así:

“El sistema está diseñado para fallar, pero te convence de que el fracaso es personal.”


Gobernar sin pisar el suelo

El problema no es que Cordero se haya equivocado.
El problema es que pudo decirlo sin que el sistema se le cayera encima.

Eso solo pasa cuando:

  • los que mandan no viven como la mayoría,
  • y la mayoría ya se acostumbró a que le mientan.

Cuando un político dice eso y no se le exige que viva un año con ese ingreso, queda claro algo brutal: 👉 la política dejó de ser representación y se volvió simulación.


Conclusión Carliniana

No fue una frase aislada.
Fue un lapsus de clase.

Un momento en que el poder habló sin máscara y dijo:

“No sabemos cómo viven…
y tampoco nos importa demasiado.”

Porque cuando seis mil pesos “alcanzan para todo”,
entonces el hambre es imaginación,
la pobreza es exageración,

y la desigualdad es un mito incómodo.

Y ahí Carlin remataría sonriendo:

“Si no puedes vivir con ese sueldo, tranquilo…
el problema no es el sistema.
El problema es que naciste del lado equivocado del Excel.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario