sábado, 13 de diciembre de 2025

 

El cuerpo no es una máquina… y menos perfecta”

A la gente le encanta decir:
“El cuerpo humano es una máquina perfecta.”

¿Perfecta?
¿En serio?

Una máquina perfecta no se ahoga con una uva.
Una máquina perfecta no se descompone por estrés,
ni deja de funcionar porque alguien dijo algo feo en la infancia.

Pero ahí vamos, repitiendo la frase como loros con diploma.


Dicen que el cuerpo es una máquina porque las máquinas son lo único que esta sociedad respeta.
Si no produce, no vale.
Si no rinde, se descarta.
Si falla, se culpa.

—¿Te enfermaste?
Algo hiciste mal.
—¿Estás cansado?
Falta de disciplina.
—¿Te duele la espalda?
No optimizaste bien tu postura capitalista.


El cuerpo no es una máquina.
Es un montón de líquidos eléctricos,
sostenidos por huesos que se rompen fácil,
con una computadora emocional adentro
que todavía se trauma por cosas que pasaron en 1997.

¿Máquina perfecta?
¡Por favor!

Una máquina perfecta no se deprime un martes
sin razón aparente
y decide sabotearte todo el día.


Llamarlo máquina es conveniente.
Porque si eres máquina,
entonces pueden exigirte:

  • más horas
  • menos descanso
  • más productividad
  • menos quejas

Y cuando colapsas, no es el sistema…
eres tú, la máquina defectuosa.


Pero aquí va la verdad incómoda:

El cuerpo no fue diseñado para rendir,
fue diseñado para sobrevivir.

Para huir, amar, dormir, sudar, sangrar, sanar, fallar, adaptarse.
No para llenar Excel.
No para jornadas de 12 horas.
No para estrés crónico con sonrisa de LinkedIn.


Si el cuerpo fuera una máquina perfecta,
no necesitaría llorar.
Y resulta que llorar cura.

No necesitaría dormir tanto.
Y resulta que sin dormir te vuelves loco.

No necesitaría parar.
Y resulta que parar te salva.


Decir “sistema biológico sorprendente”
suena menos sexy,
menos macho,
menos productivo.

Pero es más honesto.

Porque un sistema vivo:

  • se cansa
  • se equivoca
  • se adapta
  • pone límites

Y cuando no lo escuchas,
te manda dolor como carta certificada.


Así que no:
el cuerpo no es una máquina perfecta.

Es un milagro mal cableado,
emocionalmente sensible,
biológicamente brillante,
que coopera contigo…

hasta que lo tratas como una herramienta.

Y entonces, camaradas,
la huelga general empieza desde adentro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario