No existía en Grecia una gran ciudad que no contara con un campo público para la ejercitación de los jóvenes y para la práctica de las competencias deportivas.
Quien quería ganarse la estimación de sus compatriotas debía pasar parte de su juventud en un estadio y la otra parte entre libros, foros, discusiones y cátedras que enriquecieran su formación intelectual.
Al Estado le interesaba que los ciudadanos jóvenes se ejercitaran en la gimnasia y en los deportes, como una forma de preparación para las continuas guerras entre las ciudades griegas. Pero también, ser deportistas era una condición para alcanzar los más altos cargos públicos, en la edad adulta. Al manejo del Estado llegaban aquellos griegos que habían sido libres y deportistas, así no se hubiesen destacado en eventos como los Juegos Olímpicos.
Platón, el mejor alumno de Sócrates, fue deportista en su juventud, aunque no ganó ninguna competencia en los Juegos Olímpicos.
Inclusive en La República, una de sus obras cumbres, Platón incluye una versión modificada de “mens sana in corpore sano”, que ha sido la frase tradicional aplicada en todas las épocas de la historia para justificar la práctica de actividades físicas. Al hacer énfasis en la importancia del deporte en la educación de los jóvenes, el filósofo afirma: “La gimnasia para el cuerpo y la música para el alma”. Esta idea vuelve a aparecer más adelante en Aristóteles.
En el aspecto psicológico, la formación física les imprimía mayor seguridad y una solidez en su formación intelectual, además de una fuerte autoestima que los hacía sentirse más grandes e importantes que los demás.
La suma de seguridades condujo a la creación de una cultura considerada la mejor del mundo y base de la sociedad occidental.
Sabiduría y valor eternos
Son innumerables y reconocidas las pruebas de la cultura griega, que influyeron en las sociedades occidentales del futuro. Las obras de los sabios que siglos después se siguen aplicando para explicar el mundo contemporáneo del momento. Es decir, Sócrates, Platón, Aristóteles y todos sus sucesores escribieron textos eternos que hicieron eterna su sabiduría.
Hay que hacer la salvedad que ese equilibrio provocado por las fuerzas físicas y las habilidades intelectuales, que caracterizó el desarrollo de la cultura griega se consolidó en ciudades como Olimpia (que era un territorio de paz) y Atenas (que reunía a la clase intelectual).
Mientras en Olimpia y Atenas, y otras ciudades más, la preparación intelectual subyugaba a la formación para la guerra, en Esparta ocurría lo contrario: era la guerra la que señalaba la ruta de la sociedad.
Dice Aristóteles en La Política, que en Esparta, Creta y Lacedemonia, “la educación está organizada casi exclusivamente con vistas a la guerra“.
Plutarco, en su obra Vida de Licurgo dice que “aprendían porque era necesario, pero todo el resto de la educación tenía como meta obedecer disciplinadamente, resistir las penalidades y vencer en la batalla“.
Por eso el esplendor griego se reflejó en especial en Atenas.
Tres justificaciones
En conclusión, la libertad de los griegos dependía en épocas de paz, de una buena formación deportiva que les garantizara mente sana y cuerpo sano, unido a las actividades intelectuales.
Y en épocas de guerra, las bases para asumir con buena preparación los sangrientos combates con ciudades vecinas. Es decir: el deporte contribuía a la libertad plena de los individuos.
Decía el escritor satírico Luciano: “No se entrenan sólo para ganar premios en las fiestas, ya que pocos lo consiguen, pero logran para el país y para sí mismos, ventajas mucho mayores. Un día, quizá todos los ciudadanos deberán tomar parte en luchas más importantes: por la libertad del individuo, la independencia y la prosperidad de la patria. Estos ejercicios que vemos ahora son una preparación”.
Luciano aporta tres justificaciones para la existencia del deporte en Grecia:
La libertad individual.
La defensa de la patria.
La prosperidad de la sociedad.
https://olimpicocol.co/web/filosofia-el-deporte-condicion-para-el-exito-en-la-vida/
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