150 años de explotación del subsuelo canadiense en yacimientos de uranio, oro, amianto, cobre, níquel, zinc, plata, potasio y diamantes, etc. Dan como resultado los siguientes problemas:
• Una huella socio-ecológica irreparable, las minas abandonadas (Ver datos cruciales) concentran metales en las aguas subterráneas y superficiales permaneciendo decenas o cientos de años después de haber cesado la explotación. En 2010 son 10,000 minas abandonadas. Las empresas pueden declararse en bancarrota y dejan la gestión de desechos a cargo del Estado con inversiones de millones e incluso billones de dólares en limpieza, que en la mayoría de los casos será imposible (Ver datos cruciales), como el caso de los derrames de desechos radioactivos.
• El desarrollo minero en detrimento del desarrollo social, los empleos que supuestamente generan las mineras son efímeros, algunos poblados en Canadá sólo quedan habitados por jubilados deprimidos o por jóvenes sin perspectivas. Desigualdad laboral y de género, así como el despojo de territorio de muchos pueblos indígenas, contribuyendo no sólo a la destrucción de los lugares que habitan, sino también a su cultura. El “dejar hacer” del gobierno canadiense en cuanto a sus legislaciones permisivas les da a estas empresas el amparo financiero, político y jurídico.
Canadá un Mineralo-Estado
El autor asevera que en Canadá, la minería de explotación y exploración es de carácter exclusivamente privado, sin embargo, disfruta de un fuerte apoyo del sector público.
El Mineralo-Estado comprende las siguientes características:
1. Posee un territorio con gran potencial geológico.
2. Garantiza el acceso a recursos energéticos y agua al mejor precio (puede ser cero).
3. Garantiza con la fuerza militar y/o la ley un acceso privilegiado a los recursos minerales para los actores del sector minero.
4. Garantiza una red de infraestructura que permiten el transporte de recursos materiales y humanos, así como el mineral de una manera rápida y segura.
5. Apoya financieramente a las empresas.
6. Facilita la exportación de las ganancias y minimiza el control fiscal.
7. Reduce al mínimo las restricciones relativas al medio ambiente y las condiciones de los trabajadores.
8. Se encarga de una propaganda agresiva a favor de la explotación minera y permite la criminalización de los actores críticos.
9. A través de redes, permite al sector minero ejercer una influencia directa sobre las autoridades políticas y su acción.
En resumen, sobre este concepto se señala que la permisividad de la legislación, las cuantiosas transferencias de fondos públicos hacia las empresas, minimización de regulaciones fiscales e influencia del sector minero en la política hacen que el gobierno de Canadá responda perfectamente a este concepto.
En 2010 Canadá cuenta con alrededor de 200 minas en actividad.
Alrededor del 50% de los proyectos mineros que poseen las empresas registradas en la Bolsa de Valores de Toronto se ubican fuera de Canadá (algunas ni siquiera son titulares en territorio canadiense). 60% de las empresas mineras de exploración y explotación del planeta están inscritas en la Bolsa de Valores, que representa 80% de las transacciones del sector y 36% del capital minero mundial.
Anualmente el Estado canadiense entrega a las mineras un promedio de 50,000 a 100,000 km2 al norte del país para la actividad minera que amenaza el bosque Boreal, al que algunos expertos no le dan más de 50 años de vida.
https://let.iiec.unam.mx/node/912
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