jueves, 5 de febrero de 2026

 “Populismo” se usa como insulto político, no como categoría analítica seria. Es una palabra-garrote. Sirve para decir: “estos gobiernos apelan a la gente común, por lo tanto son peligrosos, irracionales, demagógicos”. Y curiosamente, siempre se aplica a la izquierda o a proyectos que tocan intereses de las élites.

Ahora, vamos al elefante en la habitación 🐘
¿Por qué nunca se habla de “gobiernos elitistas”?

1. Porque el elitismo es el punto de vista normalizado del poder

Los gobiernos elitistas no se nombran porque son el estándar desde el cual se escribe, se edita y se opina.

Piensa quién produce:

  • editoriales “prestigiosas”

  • columnas de opinión

  • think tanks

  • universidades privadas de élite

  • medios financieros

Todos hablan desde arriba. Para ellos, gobernar para minorías ricas, tecnócratas, corporaciones o mercados es simplemente:

“responsabilidad fiscal”,
“seriedad”,
“madurez democrática”,
“políticas realistas”.

Eso no se llama elitismo; se llama sentido común.

2. El populismo se define por a quién incomoda

Cuando un gobierno:

  • sube salarios

  • regula a grandes empresas

  • cobra impuestos a los ricos

  • amplía derechos sociales

  • habla en lenguaje popular

entonces mágicamente aparece el diagnóstico:

“populismo”.

Pero cuando un gobierno:

  • rescata bancos

  • privatiza bienes públicos

  • gobierna para inversionistas

  • legisla a favor de monopolios

  • desprecia a las mayorías

eso no recibe un nombre estigmatizante.
No se dice “elitismo”. Se dice:

“reformas estructurales”.

3. El elitismo necesita invisibilizarse

Si existiera el término “gobierno elitista” en el debate público, quedaría claro algo incómodo:

👉 que también hay gobiernos que gobiernan para unos pocos
👉 que también hay demagogia, pero dirigida a los mercados
👉 que también hay irracionalidad, solo que vestida de Excel

Por eso el lenguaje es asimétrico:

  • populismo = ruido, masa, emoción

  • tecnocracia = razón, ciencia, objetividad

Aunque muchas decisiones “técnicas” han provocado desigualdad brutal, violencia y devastación social.

4. El miedo real no es al populismo, es al pueblo

Digámoslo sin rodeos:
lo que molesta no es el estilo, es el sujeto político.

El problema no es que un gobierno “hable mucho del pueblo”.
El problema es que el pueblo hable.

Por eso se repite:

  • “la gente no entiende”

  • “hay que educarlos”

  • “votan mal”

  • “son manipulables”

Ese desprecio no se llama populismo.
Se llama clasismo político.

5. Conclusión camaradas (sin maquillaje)

“Populismo” es una palabra diseñada para deslegitimar proyectos que cuestionan el poder de las élites.
“Gobierno elitista” no se dice porque quienes controlan el discurso son, justamente, las élites.

No es que no existan.
Es que no se nombran a sí mismas.

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