domingo, 22 de febrero de 2026

 

馃搶 1. ¿Qu茅 pas贸 con Sud谩frica durante el apartheid?

El r茅gimen del apartheid (1948–1994) era un sistema expl铆cito de segregaci贸n racial institucionalizada.

Las sanciones internacionales fueron:

  • Embargo de armas impuesto por la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (1977).

  • Sanciones financieras y comerciales parciales impulsadas en los a帽os 80 por pa铆ses occidentales.

  • Boicots culturales y deportivos (muy importantes simb贸licamente).

  • Desinversi贸n de empresas privadas.

  • Exclusi贸n de eventos internacionales (como los Juegos Ol铆mpicos).

Punto clave:
Las sanciones fueron graduales y tard铆as. Durante d茅cadas, Sud谩frica sigui贸 comerciando con potencias occidentales porque era estrat茅gica en la Guerra Fr铆a y rica en minerales.


馃搶 2. ¿Qu茅 pas贸 con Cuba?

En el caso cubano:

  • El embargo comenz贸 en 1960–1962 tras la revoluci贸n de Fidel Castro.

  • Fue impulsado principalmente por Estados Unidos.

  • Incluy贸 prohibici贸n amplia de comercio, restricciones financieras, bloqueo de acceso al sistema bancario estadounidense y sanciones secundarias a terceros pa铆ses.

  • Ha durado m谩s de 60 a帽os (aunque con periodos de flexibilizaci贸n).

Punto clave:
El embargo a Cuba ha sido mucho m谩s prolongado y estructural.


馃搶 3. Diferencias importantes

AspectoSud谩frica (apartheid)Cuba
Motivo declaradoSistema racial expl铆citoNacionalizaci贸n y alineaci贸n sovi茅tica
AlcanceMultilateral (ONU + Occidente)Principalmente EE.UU.
Duraci贸nFuerte presi贸n real en los 80M谩s de 6 d茅cadas
Comercio globalNunca qued贸 totalmente aisladaRestricciones financieras fuertes
ObjetivoForzar fin del apartheidPresionar cambio pol铆tico

馃搶 4. Algo interesante (y pol茅mico)

Hay quienes argumentan que:

  • Las sanciones a Sud谩frica fueron moralmente justificadas porque atacaban un sistema racial formal.

  • Las sanciones a Cuba han sido m谩s geopol铆ticas que morales.

  • En ambos casos, la poblaci贸n civil pag贸 costos importantes.

Pero hay una diferencia estrat茅gica clave:

馃憠 Sud谩frica estaba integrada profundamente al sistema capitalista occidental.
馃憠 Cuba fue expulsada de ese sistema y se integr贸 al bloque sovi茅tico.

Eso cambia todo.


馃搶 5. ¿Fueron igual de duras?

Si hablamos de duraci贸n y profundidad estructural, el embargo a Cuba ha sido m谩s persistente.
Si hablamos de aislamiento moral y simb贸lico global, Sud谩frica sufri贸 un rechazo internacional m谩s amplio en los a帽os 80.



¿Las sanciones realmente tumbaron el apartheid?

Respuesta honesta y sin romanticismo: las sanciones ayudaron, pero no tumbaron solas el apartheid.

Vamos a desarmarlo con calma.


1️⃣ El sistema que estaba en juego

El apartheid era un r茅gimen legalizado por el Partido Nacional sudafricano desde 1948. La figura m谩s simb贸lica de la resistencia fue Nelson Mandela y el movimiento central fue el Congreso Nacional Africano (ANC).

Pero el apartheid no cay贸 porque “el mundo se enoj贸”. Cay贸 cuando el costo interno se volvi贸 insostenible.


2️⃣ ¿Qu茅 hicieron realmente las sanciones?

En los a帽os 80:

  • Salida masiva de inversiones.

  • Ca铆da del rand.

  • Restricciones financieras internacionales.

  • Embargo de armas de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas.

  • Presi贸n legislativa en Estados Unidos (Comprehensive Anti-Apartheid Act de 1986).

  • Sanciones europeas.

Esto gener贸:

  • Crisis de deuda.

  • Recesi贸n.

  • Aumento del desempleo.

  • Fuga de capital.

Las 茅lites econ贸micas blancas empezaron a pensar:
“Este sistema ya no es rentable.”

Ah铆 empieza el verdadero giro.


3️⃣ Lo que fue igual o m谩s importante que las sanciones

Las sanciones externas coincidieron con:

  • Insurrecci贸n interna masiva.

  • Huelgas.

  • Violencia creciente en los townships.

  • Costos militares por conflictos regionales.

  • Colapso del bloque sovi茅tico (que quit贸 el miedo occidental a un “gobierno comunista negro”).

Cuando cae la URSS, Occidente deja de ver al ANC como amenaza sovi茅tica.
Eso cambia el tablero.


4️⃣ El momento decisivo

En 1990, el presidente sudafricano F. W. de Klerk:

  • Legaliza al ANC.

  • Libera a Mandela.

  • Inicia negociaciones.

No fue una derrota militar.
Fue una negociaci贸n entre 茅lites bajo presi贸n econ贸mica y social.


5️⃣ Entonces… ¿tumbaron las sanciones el apartheid?

No solas.

Fueron:

  • Un acelerador.

  • Un factor que volvi贸 inviable el statu quo.

  • Un elemento que fractur贸 a la clase empresarial blanca.

Pero el motor principal fue la resistencia interna.

Si no hubiera habido movilizaci贸n sudafricana, las sanciones habr铆an sido simb贸licas.


6️⃣ Conclusi贸n cruda

Las sanciones funcionan cuando:

  • Hay presi贸n interna real.

  • El pa铆s depende del sistema econ贸mico global.

  • Las 茅lites empiezan a perder dinero.

No funcionan cuando:

  • El r茅gimen puede aislarse.

  • Tiene respaldo geopol铆tico fuerte.

  • Puede trasladar el costo a la poblaci贸n sin fracturarse.



¿Las sanciones suelen da帽ar m谩s a la poblaci贸n que al poder?

Respuesta directa:
muy a menudo s铆 — da帽an m谩s a la poblaci贸n que al n煤cleo del poder.
Pero no siempre. Depende del tipo de sanci贸n y del tipo de r茅gimen.

Vamos por partes.


1️⃣ Por qu茅 la poblaci贸n suele pagar primero

Las sanciones econ贸micas amplias afectan:

  • Importaciones (medicinas, tecnolog铆a, insumos industriales)

  • Inflaci贸n

  • Empleo

  • Acceso a financiamiento

  • Tipo de cambio

Quien siente eso primero es la gente com煤n, no la 茅lite pol铆tica.

Un r茅gimen autoritario puede:

  • Controlar distribuci贸n.

  • Priorizar recursos para fuerzas de seguridad.

  • Usar la escasez como narrativa patri贸tica.

  • Culpar al enemigo externo.

Eso pas贸 en Cuba y tambi茅n en Ir谩n.

El poder aprende a sobrevivir con escasez.
La gente no.


2️⃣ ¿Cu谩ndo s铆 golpean al poder?

Cuando:

  • El pa铆s depende fuertemente de comercio global.

  • Las 茅lites tienen activos en el extranjero.

  • Las sanciones son selectivas (congelaci贸n de bienes, restricciones bancarias personales).

  • Hay presi贸n interna organizada.

En Sud谩frica durante el apartheid, la burgues铆a blanca estaba integrada al sistema financiero occidental. Cuando empezaron a perder acceso a capital y reputaci贸n internacional, el c谩lculo cambi贸.

Ah铆 las sanciones s铆 tocaron intereses reales.


3️⃣ Tipos de sanciones (no son todas iguales)

馃敼 Sanciones amplias (embargos generales)
Tienden a da帽ar m谩s a la poblaci贸n.

馃敼 Sanciones dirigidas (targeted sanctions)
Congelan cuentas, proh铆ben viajes, bloquean activos personales.
Son m谩s quir煤rgicas, aunque el poder puede blindarse.

馃敼 Sanciones financieras sist茅micas
Excluir a un pa铆s del sistema bancario internacional (como ocurri贸 con Rusia tras la invasi贸n de Ucrania).
Estas s铆 pueden generar presi贸n fuerte, pero tambi茅n nacionalismo defensivo.


4️⃣ El efecto psicol贸gico

Aqu铆 est谩 lo interesante:

Las sanciones pueden:

  • Debilitar al r茅gimen
    o

  • Fortalecerlo

Si el gobierno logra convencer a la poblaci贸n de que el sufrimiento es culpa externa, la cohesi贸n interna aumenta.

Muchos reg铆menes autoritarios sobreviven gracias a enemigos externos.


5️⃣ La verdad inc贸moda

Hist贸ricamente, las sanciones rara vez derrocan gobiernos por s铆 solas.

Son m谩s efectivas como:

  • Herramienta de presi贸n para negociar.

  • Se帽al moral internacional.

  • Mecanismo de contenci贸n.

Pero no son una varita m谩gica.


6️⃣ Conclusi贸n sin maquillaje

S铆, muchas veces la poblaci贸n paga m谩s que el poder.

La clave es:

  • ¿Hay fractura interna?

  • ¿Las 茅lites pierden privilegios reales?

  • ¿Existe alternativa pol铆tica organizada?

Sin eso, el sufrimiento no produce cambio, solo desgaste.

 Casos reales, sin mito ni 茅pica, con qu茅 pas贸 de verdad cuando millones salieron a la calle. Algunos ganaron, otros no. Ah铆 est谩 la lecci贸n.


1. Alemania Oriental (1989)El r茅gimen se derrite

Qu茅 pas贸

  • Manifestaciones semanales: Leipzig, Berl铆n, Dresde

  • Cientos de miles → millones

  • Protestas pac铆ficas, sostenidas

Momento clave
El ej茅rcito y la polic铆a no dispararon.
Hab铆a 贸rdenes ambiguas y miedo a repetir Tiananm茅n.

Resultado

  • El muro cae por error burocr谩tico

  • El r茅gimen colapsa en semanas

Lecci贸n
Cuando el aparato represivo no est谩 dispuesto a matar, el poder se evapora r谩pido.


2. Rumania (1989)Cuando s铆 disparan

Qu茅 pas贸

  • Protestas masivas contra Ceau葯escu

  • El r茅gimen ordena fuego real

Resultado

  • Muertos reales

  • Pero el ej茅rcito cambia de bando

  • Ceau葯escu es ejecutado

Lecci贸n
La represi贸n puede acelerar la ca铆da si rompe la lealtad interna.


3. Serbia (2000)Ca铆da quir煤rgica

Qu茅 pas贸

  • Protestas masivas tras fraude electoral

  • Millones en la calle

  • Movimiento Otpor! con disciplina no violenta

Momento clave

  • Polic铆a se niega a reprimir

  • Mineros y trabajadores se suman

Resultado

  • Milo拧evi膰 cae sin guerra civil

Lecci贸n
Organizaci贸n + masas > armas.


4. Filipinas (1986)La gente contra los tanques

Qu茅 pas贸

  • Millones en Manila (EDSA)

  • Familias, monjas, civiles frente al ej茅rcito

Momento clave

  • Unidades militares desertan

  • Marcos huye del pa铆s

Lecci贸n
Cuando la legitimidad se rompe, ni los tanques bastan.


5. Ir谩n (1979)El r茅gimen colapsa, otro nace

Qu茅 pas贸

  • Protestas masivas contra el Sha

  • Represi贸n brutal, cientos de muertos

Resultado

  • El Sha cae

  • Surge un r茅gimen igual o m谩s represivo

Lecci贸n
Tumbar un r茅gimen no garantiza libertad si el relevo es autoritario.


6. China – Tiananm茅n (1989)La excepci贸n tr谩gica

Qu茅 pas贸

  • Millones protestando

  • Movimiento estudiantil masivo

Resultado

  • El ej茅rcito s铆 dispara

  • Cientos de muertos

  • El r茅gimen sobrevive

Lecci贸n dura
Si el ej茅rcito est谩 totalmente ideologizado y aislado, puede aplastar incluso a millones… una vez.
El costo fue enorme y a煤n pesa.


7. Egipto (2011)Victoria ef铆mera

Qu茅 pas贸

  • Plaza Tahrir llena durante semanas

  • Millones protestando

Resultado

  • Mubarak cae

  • El ej茅rcito retoma el poder a帽os despu茅s

Lecci贸n
Ganar la calle no es ganar el Estado.


8. Sud谩frica (a帽os 80–94)La presi贸n total

Qu茅 pas贸

  • Protestas internas masivas

  • Sanciones internacionales

  • Huelgas, boicots

Resultado

  • Fin del apartheid

  • Transici贸n negociada

Lecci贸n
La calle + econom铆a + mundo exterior = salida pactada.


Conclusi贸n brutal

No hay regla m谩gica. Pero s铆 patrones:

Triunfan cuando:

  • La represi贸n se quiebra

  • Hay unidad amplia (no solo j贸venes)

  • El costo econ贸mico se vuelve insoportable

  • Existe alguna forma de transici贸n

Fracasan cuando:

  • El ej茅rcito es monol铆tico

  • El r茅gimen est谩 aislado y armado

  • No hay plan para el “d铆a despu茅s”

 El conservador moderno, de hecho, no es especialmente moderno. Est谩 dedicado, por el contrario, a uno de los ejercicios de la filosof铆a moral m谩s antiguos, mejor financiados, m谩s aplaudidos y, en general, menos exitosos de la humanidad: la b煤squeda de una justificaci贸n moral verdaderamente superior para el ego铆smo 

 JOHN KENNETH GALBRAITH 

este fragmento de John Kenneth Galbraith es una de esas frases que desnudan la paradoja moral del conservadurismo moderno. Vamos a diseccionarlo paso a paso:


1. “El conservador moderno, de hecho, no es especialmente moderno”

Galbraith empieza se帽alando una contradicci贸n en el propio etiquetado pol铆tico. Aunque se llame “moderno”, el conservador no innova en t茅rminos de 茅tica o filosof铆a pol铆tica. La modernidad aqu铆 no est谩 en sus ideas, sino en la apariencia: se adapta superficialmente a los tiempos, pero no a la esencia moral. Es una cr铆tica a la fachada de progreso que muchas veces el conservadurismo intenta proyectar.


2. “Est谩 dedicado… a uno de los ejercicios de la filosof铆a moral m谩s antiguos”

El autor vincula el conservadurismo con un debate cl谩sico: ¿c贸mo justificar el ego铆smo?

  • Desde Arist贸teles, Maquiavelo y hasta pensadores del siglo XIX, la filosof铆a moral ha intentado legitimar la b煤squeda del propio inter茅s sin parecer inmoral.

  • El conservador moderno, seg煤n Galbraith, retoma esta tradici贸n con entusiasmo, como si fuera un deporte intelectual, buscando una justificaci贸n 茅tica “superior” para lo que otros podr铆an llamar codicia o autopreservaci贸n extrema.


3. “…mejor financiados, m谩s aplaudidos y, en general, menos exitosos de la humanidad”

Aqu铆 est谩 el golpe m谩s ir贸nico:

  • Mejor financiados: hay recursos infinitos para argumentar que el ego铆smo tiene virtud — think tanks, economistas, universidades, medios.

  • M谩s aplaudidos: la sociedad capitalista los celebra; su ret贸rica es culturalmente valorada.

  • Menos exitosos: a pesar de tanta energ铆a y respaldo, Galbraith sugiere que moralmente fracasaron. Es decir, no han logrado convencer realmente a la conciencia colectiva de que el ego铆smo es moralmente superior, y su 茅tica no resiste un escrutinio profundo.


馃攽 Idea central

El conservador moderno no inventa nuevas filosof铆as: recicla una b煤squeda moral antigua —legitimar el ego铆smo— con sofisticaci贸n intelectual y recursos materiales, pero sin un verdadero 茅xito 茅tico. Es un comentario sobre c贸mo el poder econ贸mico y pol铆tico puede financiar ideas, aplausos y teor铆as, pero no necesariamente legitimar la moralidad de sus acciones.

Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado. 
 EDUARDO GALEANO 

Galeano lo pinta con su habitual claridad: la pobreza no es solo falta de recursos, sino tambi茅n un tejido social insuficiente, demasiado fr谩gil para cubrir a todos. Cuando dice “cada cual tira para su lado”, apunta a algo m谩s profundo que la competencia por sobrevivir: revela c贸mo las desigualdades estructurales convierten a los oprimidos en adversarios entre s铆, mientras el poder y la riqueza permanecen concentrados lejos de sus manos.

Es una reflexi贸n sobre c贸mo la escasez alimenta divisiones internas, nos enfrenta, y nos hace c贸mplices involuntarios de un sistema que nos mantiene d茅biles y desconfiados. La manta es corta no por azar: as铆 se asegura que nunca tengamos suficiente para unirnos plenamente y reclamar justicia.

La met谩fora de la manta corta es casi una lecci贸n de ingenier铆a social: el poder sabe que si la escasez es generalizada, los pobres se mirar谩n entre ellos como competidores y no como v铆ctimas del mismo sistema. Cada tira su lado, cada quien lucha por sobrevivir, y as铆 la solidaridad se vuelve un lujo que pocos pueden permitirse. Mientras tanto, los que tienen el control de los recursos observan desde arriba: no necesitan intervenir, porque la lucha entre los pobres garantiza que no se cuestionen las reglas del juego ni se amenace la concentraci贸n de poder.

Es una estrategia hist贸rica que se repite: dividir para reinar. Desde plantaciones esclavistas hasta barrios empobrecidos urbanos, siempre hubo incentivos para enfrentar a los oprimidos entre s铆. Los discursos de culpa, la criminalizaci贸n de la pobreza, la narrativa de que “cada quien es responsable de su suerte” —todo eso alimenta la lucha interna, mientras las 茅lites permanecen intactas.

Galeano no solo describe pobreza: revela un mecanismo pol铆tico. La manta corta simboliza c贸mo la estructura econ贸mica y social est谩 dise帽ada para mantener a la mayor铆a ocupada en pelear por las migajas, impidiendo que miren hacia arriba y cuestionen el sistema. La pobreza deja poco espacio para la fraternidad, pero mucho para la manipulaci贸n.

Hoy, en M茅xico y en muchas partes del mundo, la met谩fora de Galeano se cumple de maneras muy concretas. La pobreza y la precariedad son usadas como herramientas pol铆ticas y econ贸micas: se fomentan divisiones entre los que est谩n en el mismo nivel econ贸mico para que no se unan y exijan cambios estructurales. Por ejemplo:

  • En lo laboral: trabajadores compiten por empleos mal pagados, muchas veces con contratos inseguros o subcontrataci贸n. La escasez de oportunidades hace que sea dif铆cil solidarizarse, y el discurso oficial culpa a cada quien por “no esforzarse lo suficiente”, ocultando que el sistema est谩 dise帽ado para mantener bajos salarios y fragmentar la fuerza laboral.

  • En lo social: programas de asistencia condicionada generan rivalidad entre comunidades pobres; unos reciben subsidios, otros no, y se fomenta la idea de que la ayuda es limitada y hay que pelear por ella. La manta es corta, literalmente.

  • En lo pol铆tico: partidos y candidatos explotan estas divisiones, utilizando identidad, religi贸n o lugar de origen para crear bandos entre los pobres. Se distrae la atenci贸n de los responsables reales de la desigualdad: grandes corporaciones, elites pol铆ticas y financieras que concentran la riqueza y el poder.

La clave es que la lucha entre pobres no es accidental: es funcional al sistema. Mantenernos ocupados peleando entre nosotros evita que cuestionemos el verdadero problema: la concentraci贸n extrema de poder y riqueza que mantiene la manta corta. La solidaridad real se vuelve peligrosa para quienes controlan los hilos, porque unirnos significar铆a exigir justicia, derechos y reformas profundas.

Galeano nos recuerda, en pocas palabras, que la verdadera batalla no est谩 entre pobres y pobres, sino entre los que tienen el poder y los que no lo tienen. La manta nunca ser谩 suficiente mientras no reconozcamos qui茅n la sostiene y qui茅n decide su tama帽o.


“La manta corta” versi贸n sin anestesia:

Miren, el problema nunca fue que la manta fuera corta. El problema es que la hicieron corta a prop贸sito. Los ricos no est谩n ah铆 tirando billetes; no, est谩n c贸modos viendo c贸mo todos los dem谩s se pelean por un pedazo de tela que apenas cubre los pies. Y mientras t煤 discutes con tu vecino sobre qui茅n merece m谩s, ellos se r铆en y guardan la manta completa en su caja fuerte.

Nos entrenan para pelearnos entre nosotros. Pobre contra pobre: el cl谩sico espect谩culo humano. Un d铆a te dicen que eres flojo; al otro, que eres demasiado ambicioso. Te meten miedo, te convencen de que “no hay suficiente para todos”. ¿Y sabes qu茅? Ellos saben que hay suficiente, solo que no es para ti. La manta no es corta porque el mundo sea injusto… es corta porque alguien decidi贸 que lo fuera. Y mientras peleamos, ellos siguen acumulando, disfrutando del show, viendo c贸mo nos matamos por nada.

As铆 que la pr贸xima vez que alguien te diga “la competencia es natural”, recuerda: natural para ellos, artificial para nosotros. La manta corta es pol铆tica, econom铆a y psicolog铆a en un solo paquete: divide y vencer谩s, funciona desde hace siglos, y hasta ahora, seguimos cayendo en el mismo truco.

Bertrand de Jouvenel, en su obra m谩s conocida sobre el tema, El poder: de la influencia a la dominaci贸n (t铆tulo original: Du Pouvoir), hace un an谩lisis profundo y, a la vez, casi prof茅tico, sobre la naturaleza expansiva del poder pol铆tico. Su tesis central es que el poder no se contenta con existir: tiende a extenderse, a crecer por s铆 mismo, m谩s all谩 de los l铆mites que la sociedad o la ley podr铆an imponerle.

Podemos desglosarlo as铆:

  1. El poder como apetito aut贸nomo
    Jouvenel se帽ala que el poder tiene un impulso casi org谩nico: una vez que un individuo, grupo o Estado posee cierto poder, surge el deseo de aumentarlo, incluso si ya es suficiente para cumplir sus fines. Es decir, el poder se vuelve un fin en s铆 mismo, no solo un medio. Esto se parece mucho a lo que los psic贸logos pol铆ticos llaman “la l贸gica de la escalada”: quien tiene poder quiere m谩s, y cuanto m谩s tiene, m谩s dif铆cil es detenerlo.

  2. El riesgo de la expansi贸n ilimitada
    Este crecimiento no conoce l铆mites naturales: el poder busca absorber competencias, decisiones, territorio, recursos, influencia social. As铆, Jouvenel advierte que incluso democracias pueden ser arrastradas hacia formas m谩s autoritarias si no se establecen frenos claros y si la sociedad no se organiza para vigilarlas.

  3. El c铆rculo vicioso del control
    Cuanto m谩s se concentra el poder, m谩s se justifica su concentraci贸n con argumentos de seguridad, eficiencia o bienestar. El poder expansivo encuentra excusas en la misma estructura que crea. Jouvenel observa que esto se repite a lo largo de la historia: monarqu铆as, imperios, reg铆menes totalitarios y, hasta cierto punto, Estados modernos con exceso de burocracia centralizada.

  4. Contrapesos y vigilancia ciudadana
    Para Jouvenel, la 煤nica manera de evitar que el poder se vuelva omnipresente es mediante l铆mites institucionales y culturales: separaci贸n de poderes, controles, transparencia y, muy importante, la participaci贸n activa y vigilante de los ciudadanos. Si no, advierte, el poder crece como una especie de “bacteria” que coloniza espacios y derechos.

En s铆ntesis, Jouvenel nos muestra que el poder no es neutral ni est谩tico; tiene una tendencia expansiva casi natural, y la historia demuestra que quienes lo poseen rara vez lo abandonan voluntariamente. La obra funciona como una especie de manual de alerta: incluso en sociedades libres, el poder puede devorar la libertad si no se le pone freno.

 "Las clases altas se suben al p煤lpito y nos ense帽an que ayudar al pobre es un costo innecesario, el sumun de la suprema verdad del ego铆smo capitalista" 

 MART脥N SMUD

La frase de Mart铆n Smud es provocadora, casi panfletaria, pero tiene capas interesantes si la leemos con calma.

“Las clases altas se suben al p煤lpito y nos ense帽an que ayudar al pobre es un costo innecesario, el sumun de la suprema verdad del ego铆smo capitalista”.

1. El “p煤lpito”: moralizaci贸n del privilegio

No habla solo de econom铆a, habla de moral.
El p煤lpito es el lugar desde donde se predica la verdad. Smud sugiere que ciertos sectores privilegiados no solo defienden sus intereses materiales, sino que los convierten en doctrina moral.

No dicen simplemente: “No quiero pagar m谩s impuestos”.
Dicen: “Ayudar genera dependencia”, “El pobre es pobre porque quiere”, “La asistencia destruye la cultura del esfuerzo”.

El privilegio se transforma en pedagog铆a.


2. “Costo innecesario”: la reducci贸n del otro a gasto

Aqu铆 est谩 el n煤cleo psicol贸gico. Cuando el pobre se convierte en “costo”, deja de ser sujeto y pasa a ser variable contable.

Es una deshumanizaci贸n suave. No es odio expl铆cito. Es c谩lculo.

La pregunta ya no es:
—¿Qu茅 sociedad queremos?

Sino:
—¿Cu谩nto me cuesta sostenerla?

Y ah铆 aparece lo que Smud llama “la suprema verdad del ego铆smo capitalista”: la idea de que el inter茅s individual es la medida 煤ltima de lo racional.


3. ¿Es solo ideolog铆a o tambi茅n mecanismo ps铆quico?

Desde el psicoan谩lisis, esto puede leerse como defensa.

Reconocer que el sistema produce desigualdad estructural implicar铆a aceptar culpa, responsabilidad o incluso arbitrariedad del propio 茅xito. Eso es inc贸modo.

Entonces aparece la narrativa tranquilizadora:
“El que est谩 abajo est谩 ah铆 por m茅rito (o falta de 茅l)”.

Eso preserva la autoestima y la ilusi贸n de justicia del mundo.


4. Pero… cuidado con simplificar

No todas las cr铆ticas al asistencialismo nacen del ego铆smo. Hay debates reales sobre eficacia, incentivos, dependencia y dise帽o de pol铆ticas p煤blicas.

Reducir todo a “ego铆smo capitalista” tambi茅n puede convertirse en otro p煤lpito.

La cuesti贸n profunda no es si ayudar cuesta (claro que cuesta), sino:

  • ¿Qu茅 tipo de sociedad consideramos justa?

  • ¿La igualdad es un valor central o secundario?

  • ¿La responsabilidad individual empieza d贸nde y termina d贸nde?


5. Lo que la frase revela del conflicto cultural

Hay dos antropolog铆as en juego:

  1. Visi贸n competitiva: la sociedad es un campo de esfuerzo individual.

  2. Visi贸n solidaria: la sociedad es una red de interdependencia.

La tensi贸n no es nueva. Est谩 en Thomas Hobbes vs Jean-Jacques Rousseau, en Adam Smith (mal le铆do muchas veces) y en Karl Marx.

Smud toma partido claramente.


6. Una lectura m谩s fr铆a 

Si el 90% de los pobres mueren pobres entonces el problema no puede explicarse solo por voluntad individual.

Pero tampoco toda redistribuci贸n produce movilidad autom谩tica.

El verdadero debate serio no es moralista, es estructural:

  • educaci贸n,

  • herencia,

  • redes sociales,

  • capital cultural,

  • acceso a salud,

  • estabilidad.


7. Lo inc贸modo

Ayudar siempre tiene un costo.
No ayudar tambi茅n lo tiene:

  • violencia,

  • resentimiento,

  • fragmentaci贸n social,

  • populismos extremos.

La pregunta es: ¿qu茅 costo estamos dispuestos a pagar y por qu茅?

s谩bado, 21 de febrero de 2026

 Claro que hay nuevos pecados capitales.

Los viejos no murieron: se actualizaron. 
Cambiaron de nombre, de interfaz y de coartada moral. 
Ahora vienen con Wi-Fi, algoritmo y discurso respetable.
Si el siglo XXI tuviera su catecismo no autorizado, se a帽adir铆an estos:
1. Supremacismo
No solo racial.
Supremacismo moral, intelectual, econ贸mico, tecnol贸gico.
La convicci贸n 铆ntima de que yo valgo m谩s porque entiendo m谩s, gano m谩s, optimizo m谩s.
Es la soberbia con MBA.
El racismo con PowerPoint.
2. Racismo (versi贸n premium)
Ya no grita insultos: explica estad铆sticas.
No quema cruces: habla de “contextos culturales”.
No se llama odio, se llama realismo.
Es el pecado de mirar al otro y ver un problema a gestionar.
3. Indiferencia
El gran pecado elegante.
No mancha las manos. No eleva la voz.
“Qu茅 terrible” —dice— y sigue scrolleando.
Es la pereza moral convertida en estilo de vida.
4. Optimismo T贸xico
La herej铆a de obligar a sonre铆r frente al abismo.
Si te duele, es porque no vibras alto.
Si te indignas, es porque no sanaste.
Convierte la injusticia en un problema de actitud.
Es la negaci贸n espiritual del incendio.
5. Productivismo
Vales lo que produces.
Descansar es sospechoso.
Contemplar es perder el tiempo.
No hacer nada es casi un delito.
Este pecado no quema almas: las exprime.
6. Algoritmizaci贸n
Dejar que una m谩quina decida qu茅 ver, qu茅 pensar, a qui茅n odiar suavemente.
Renunciar al criterio propio a cambio de comodidad.
El nuevo becerro de oro: personalizado y con notificaciones.
7. Victimismo como identidad
El dolor convertido en trono.
La herida usada como argumento final.
No para sanar, sino para no escuchar.
Aqu铆 el yo no busca justicia, busca inmunidad.
8. Deshumanizaci贸n t茅cnica
Reducir personas a datos, flujos, da帽os colaterales.
No son muertos: son cifras.
No son pobres: son variables.
Es el mal hablado en lenguaje neutro.
Entonces… ¿hay nuevos pecados?
S铆.
Porque cada 茅poca inventa la forma exacta de no hacerse responsable.
Los medievales tem铆an al infierno.
Nosotros tememos quedar mal parados en la conversaci贸n.
Y entre todos, el pecado rey del siglo XXI podr铆a llamarse as铆:
Creer que no somos culpables de nada porque no hicimos nada.
Am茅n.
O peor: “Like”. 

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