sábado, 7 de marzo de 2026

 […] al crear la memoria mundial de la Guerra Civil española, la pluma, el pincel y la cámara empuñados en favor de los vencidos probaron ser más poderosos que la espada y el poder de los vencedores.

Eric Hobsbawm

Hobsbawm aquí suelta una verdad incómoda como piedra en el zapato del vencedor.

La frase dice, sin rodeos y con elegancia británica, que la victoria militar no garantiza la victoria en la memoria. 

Franco ganó la guerra con fusiles, cárceles y silencios forzados; pero perdió —a largo plazo— el relato. 

Y perder el relato es perder el alma de la historia.

La espada impone orden;

la pluma impone sentido.

Y el sentido, tarde o temprano, cobra intereses.

Los derrotados de la Guerra Civil española no ganaron territorios, pero conquistaron algo más persistente: el imaginario moral del siglo XX.

 Poetas fusilados, fotógrafos en las trincheras, pintores gritando en lienzos enormes (hola, Guernica), cineastas, exiliados con la maleta llena de palabras. 

Mientras el régimen escribía bandos, ellos escribían memoria.

Aquí hay una inversión preciosa y cruel:

el poder tenía el Estado,

pero no tuvo la épica.

Hobsbawm apunta a algo muy marxista pero también muy humano: la hegemonía cultural puede sobrevivir a la derrota material. 

Los vencedores administran el presente; los vencidos, si logran narrarse bien, administran el futuro. 

Por eso los regímenes autoritarios le temen tanto a los artistas: no porque disparen, sino porque recuerdan.

La cámara congeló lo que el poder quería borrar.

El pincel convirtió el dolor en símbolo.

La pluma hizo del fracaso una causa universal.

Y así, paradoja deliciosa:

los vencedores gobernaron España durante décadas,

pero los vencidos gobiernan su memoria mundial.

Moraleja, dicha sin azúcar: puedes ganar la guerra y perder la historia. 

Y la historia, como los fantasmas bien escritos, no se deja fusilar.

A los políticos que defienden a Franco se les puede decir varias cosas. 

No todas sirven igual. Algunas alivian la conciencia; otras sirven para pensar. 

Primero: no es innecesario decirles algo.

Es necesario, pero no siempre útil. 

Discutir con un defensor de Franco esperando que “entienda” suele ser como leer poesía a una pared húmeda: la pared sigue húmeda. 

Pero callar sí tiene un efecto claro: normaliza lo intolerable.

Segundo: ¿qué decirles, entonces?

No “Franco fue malo” —eso ya es Wikipedia—, sino esto:

Defender a Franco no es una opinión histórica: es una posición moral y política en el presente.

Ahí se acaba la coartada del “debate académico”. No están hablando del pasado: están probando hasta dónde se puede justificar el autoritarismo hoy.

Tercero: la memoria histórica no es nostalgia antifranquista.

Es una línea roja. 

No sirve para llorar a los muertos (eso ya lo hicieron sus familias), sino para responder una pregunta muy concreta:

¿Qué estamos dispuestos a tolerar en nombre del orden, la patria o el bien del pueblo?

Quien relativiza una dictadura pasada abarata una futura. 

No porque quiera campos de concentración mañana, sino porque acepta el razonamiento fatal:

 “Si es por el bien común, se puede suspender la libertad.”

Y ahí está el truco del mago autoritario:

primero suspende derechos,

luego promete bienestar,

y al final solo queda el silencio… bien ordenado.

Cuarto: ¿justificarían otra dictadura?

Muchos ya lo hacen, solo que con traje nuevo.

No dicen “dictadura”, dicen gobierno fuerte.

No dicen “represión”, dicen mano dura.

No dicen “censura”, dicen responsabilidad informativa.

Cambian las palabras, no la lógica. 

El franquismo fue “necesario” → cualquier autoritarismo puede serlo. 

Esa es la puerta. 

Y una vez abierta, la historia entra sin pedir permiso.

En síntesis, dicha a cuchillo limpio:

No se trata de convencerlos.

Se trata de deslegitimar su marco moral.

De dejar claro que defender a Franco no es una rareza histórica, sino una advertencia política.

La memoria histórica no mira al pasado por melancolía.

Mira al pasado para que el futuro no se nos vuelva a vestir de uniforme.

Y cuando alguien aplaude al dictador muerto, casi siempre está ensayando el aplauso para el vivo.

 No vivimos una época “nueva” de políticos depredadores.

Vivimos una época donde la depredación es más visible, más descarada y menos avergonzada.

1. Siempre han existido

El poder político siempre ha atraído perfiles depredadores.
Desde los tiranos griegos, los césares romanos, los señores feudales, los virreyes coloniales, hasta los caudillos modernos.

Platón ya advertía que quienes más desean el poder suelen ser los menos aptos para ejercerlo.

Maquiavelo describió al gobernante eficaz como alguien dispuesto a usar la fuerza, el engaño y el miedo cuando convenga.

Hobbes asumía que sin control, el poder devora.

Es decir:
👉 la política nunca fue un jardín de virtudes.

2. ¿Entonces qué es distinto ahora?

Tres cosas fundamentales:

a) La depredación se volvió sistémica

Antes había depredadores dentro del sistema.
Hoy el sistema mismo premia al depredador:

  • El que miente mejor, gana.

  • El que polariza más, crece.

  • El que destruye al otro, se viraliza.

  • El que saquea con elegancia legal, es “eficiente”.

El político ya no finge servir: se presenta como cazador.

b) Se perdió la vergüenza

Antes el depredador disimulaba.
Hoy presume.

El lujo obsceno, el desprecio por los pobres, el racismo implícito, la crueldad como espectáculo…
todo eso ya no necesita máscara.

Como diría Arendt: cuando el mal deja de justificarse y se normaliza, entra en una fase peligrosa.

c) El ciudadano está agotado

Un pueblo cansado, precarizado y bombardeado de estímulos baja la guardia.
Y el depredador lo sabe.

No necesita convencer:
solo necesita confundir, dividir y cansar.

3. ¿Por qué hoy parecen más?

Porque ahora:

  • Hay cámaras.

  • Hay redes.

  • Hay exposición constante.

  • Y hay menos contrapesos reales.

No es que antes no robaran o aplastaran.
Es que ahora lo hacen en vivo y con aplausos.

4. La mutación más grave

El político depredador actual no solo roba recursos.
Devora sentido.

  • Vacía palabras como democracia, libertad, patria.

  • Convierte el dolor social en mercancía electoral.

  • Usa el miedo como combustible permanente.

Ya no gobierna: extrae.

5. La pregunta incómoda

No es solo:

“¿hay políticos depredadores?”

La pregunta más dura es:

¿qué condiciones estamos creando para que prosperen?

Porque ningún depredador reina solo.

Necesita silencio, miedo, cinismo o fanatismo alrededor.

 Decir que “la autoayuda no sirve para nada” no es del todo correcto, pero decir que la autoayuda, tal como se vende hoy, es en gran medida un mito, sí es defendible.



1. El problema no es la idea, es la industria

La autoayuda como impulso humano (reflexionar, mejorar hábitos, comprenderse) ha existido siempre:

  • Los estoicos

  • Spinoza

  • Epicuro

  • Montaigne

  • Incluso ciertos textos budistas

Eso no es el problema.

El problema es la autoayuda como industria neoliberal.

La autoayuda contemporánea:

  • Individualiza problemas estructurales

  • Promete control total en un mundo que no es controlable

  • Culpa al individuo si fracasa

  • Se presenta como ciencia sin serlo

👉 No te dicen “el sistema es violento”, te dicen “no vibraste alto”.


2. El gran mito: “Si no funcionó, fue tu culpa”

Este es el núcleo ideológico.

La autoayuda vende la idea de que:

  • Si no mejoras → no lo intentaste suficiente

  • Si sigues triste → no aplicaste bien el método

  • Si fracasas → tienes creencias limitantes

Esto es cruel y falso.

Porque:

  • Hay pobreza

  • Hay trauma

  • Hay enfermedad

  • Hay desigualdad

  • Hay azar

Y nada de eso se resuelve con afirmaciones frente al espejo.


3. Autoayuda vs conocimiento serio

La mayoría de la autoayuda:

  • Simplifica psicología compleja

  • Ignora contexto social

  • Usa anécdotas como evidencia

  • Promete resultados universales

En contraste:

  • La psicoterapia seria no promete felicidad

  • La filosofía no promete éxito

  • La ciencia no promete nada rápido

Y eso vende menos.


4. ¿Sirve para algo? Sí, pero poco y con condiciones

Para ser justo:

La autoayuda puede ayudar si:

  • Te da estructura mínima (rutinas, hábitos)

  • Te saca momentáneamente de la parálisis

  • Te hace sentir acompañado

Pero no transforma, no cura, no emancipa.

Funciona como:

una muleta emocional temporal, no como una pierna nueva.


5. El punto político (importante)

La autoayuda es funcional al sistema porque:

  • Te dice que el problema eres tú

  • Evita preguntas incómodas sobre poder

  • Neutraliza la crítica social

  • Convierte sufrimiento en “falta de mindset”

Byung-Chul Han lo dice sin rodeos:

“El sujeto neoliberal se explota a sí mismo creyendo que se realiza”.


6. Entonces, ¿qué diríamos sin rodeos?

✔️ No es que no sirva para nada
✔️ Pero como promesa de salvación personal, es un mito
✔️ Y como ideología dominante, es dañina

Si alguien quiere llamarla:

“psicología light para sobrevivir al capitalismo”
no estaría exagerando.

 El bukelismo: orden total como sustituto de la política social

El bukelismo no es solo un liderazgo carismático ni una estrategia de seguridad exitosa; es un modelo político completo que responde a una pregunta central de nuestras sociedades:

¿qué hacer cuando el Estado no logra garantizar ni bienestar ni justicia, pero sí puede imponer orden?

La respuesta de Bukele es clara: sacrificar derechos, procesos y garantías a cambio de control total.


1. El problema que el bukelismo sí resolvió

Bukele enfrentó un fenómeno concreto:
la violencia criminal desbordada que el Estado había sido incapaz de contener durante décadas.

Su apuesta fue radical:

  • suspensión de garantías,
  • encarcelamiento masivo,
  • poder concentrado,
  • narrativa de guerra.

Y funcionó en un sentido específico:
redujo el homicidio y desarticuló el control territorial de las pandillas.

Eso explica su popularidad. No hay misterio.


2. El problema que el bukelismo decidió no tocar

Lo que el bukelismo no intentó resolver es igual de importante:

  • pobreza estructural,
  • informalidad crónica,
  • salarios bajos,
  • falta de movilidad social,
  • dependencia económica.

En lugar de transformar esas condiciones, optó por neutralizar políticamente a quienes las padecen.

La ecuación implícita es brutal:

Puedes ser pobre, pero no puedes ser desobediente.


3. Del Estado social al Estado carcelario

El bukelismo sustituye políticas sociales por políticas penales.

Donde antes se hablaba de:

  • educación,
  • empleo,
  • comunidad,

ahora se habla de:

  • control,
  • vigilancia,
  • castigo preventivo.

La cárcel se convierte en instrumento central de gobernabilidad, no en último recurso.


4. La paz negativa

El orden que produce el bukelismo no es justicia, sino silencio.
No es integración social, sino ausencia de conflicto visible.

Esta paz negativa es frágil:

  • depende del encierro permanente,
  • no crea futuro,
  • no reduce las causas del delito.

Compra tiempo. No soluciones.


5. Conclusión

El bukelismo no erradica la pobreza ni la violencia estructural.
Erradica la expresión desordenada de la miseria.

Es un modelo eficaz para estabilizar sociedades rotas, pero profundamente incapaz de reconstruirlas.


No hace falta que te compren.
No hace falta que te amenacen.
No hace falta que firmes nada.

Basta con que te inviten a la mesa correcta.

Gramsci lo entendió antes que muchos: el poder no se sostiene solo con policías o ejércitos, sino con sentido común. Y el sentido común no cae del cielo: se fabrica en conversaciones, en cenas, en bromas compartidas, en silencios incómodos.

Si te juntas solo con gente de clase alta, no te ponen un chip.


Te ponen algo peor: un marco.

De pronto, lo “normal” es:

  • hablar de impuestos como tragedia

  • hablar de pobreza como estadística

  • hablar de privilegio como mérito personal

Nadie dice: “vamos a despreciar a los pobres”.

Eso sería vulgar.

Se dice algo más elegante:

“El sistema no es perfecto, pero es el que hay”.

Y ahí se cerró la jaula.

Carlin lo habría dicho sin anestesia:

“Es un gran club… y tú no estabas invitado. Hasta que te invitan. Y entonces empiezas a defender el club.”

Ese es el truco.

No te convencen con argumentos, sino con comodidad.
No te cambian la ideología, te cambian la perspectiva.

Ya no miras desde abajo ni desde el costado: miras desde arriba… aunque sea un poquito. Y ese “poquito” basta para que el resto empiece a parecer lejano, exagerado, molesto.

Gramsci llamaba a esto hegemonía: cuando los intereses de una clase se vuelven el “sentido común” de todos. 

Ya no hace falta censura. 

La gente se autocorrige sola. 

No por miedo, sino por pertenencia.

Empiezas a pensar:

  • que la desigualdad es triste pero inevitable

  • que la protesta es inmadura

  • que el pobre “algo hizo mal”

No porque seas cruel.
Sino porque ya no escuchas otras voces.

Y aquí viene la parte incómoda:
esto también aplica al revés.

Cualquiera que viva en una sola burbuja —rica, pobre, académica, militante— corre el riesgo de confundir su mundo con el mundo.

Pero el poder tiene ventaja:
sus burbujas son más cómodas, más aspiracionales, más deseables.

Por eso Gramsci hablaba de lucha cultural, no solo política.

Y por eso Carlin se burlaba de todo: porque el humor rompe marcos, pincha globos, incomoda mesas elegantes.

Conclusión brutal:

Dime con quién te juntas y te diré qué te empieza a parecer “normal”.

No es que traiciones.
Es que te acostumbras.
Y el sistema vive de gente acostumbrada.

 

Libertad a la carta: la versión estadounidense

Si crees que en Estados Unidos puedes hablar, protestar o pensar lo que quieras, tengo malas noticias: tu libertad tiene una cláusula pequeña, casi invisible, al final del contrato social. Dice algo así como: “Se permite la libertad… siempre y cuando no te metas con los intereses del poder, los anunciantes o la policía con uniforme impecable”.

Miren a Kaepernick: un atleta profesional, con un talento que muchos envidiarían, decide arrodillarse durante el himno nacional para señalar que hay personas que, simplemente por el color de su piel, son tratadas como ciudadanos de segunda clase.

 Nada violento, nada ilegal. 

Solo un gesto. ¿Qué sucede? 

Los dueños de equipos, esos nobles caballeros de la industria multimillonaria, se unen en silencio como una hermandad secreta y lo excluyen de su trabajo.

 “No queremos problemas”, dicen. 

Traducción: “No toleramos que alguien nos recuerde que nuestra libertad es selectiva”.

Esto recuerda al macartismo, pero ahora con trajes caros y contratos publicitarios. 

Antes quemaban libros y listas negras circulaban por Hollywood; hoy simplemente apagan micrófonos, cierran puertas y te borran del mapa mediático. 

La sustancia es la misma: la sociedad dice que respeta la libertad, mientras ejerce violencia silenciosa contra quienes la usan de manera incómoda.

George Carlin habría dicho: 

“No te preocupes, tienes libertad… libertad de elegir entre lo que nosotros aprobamos”

Mencken habría añadido: “Los gringos aman la libertad como aman su hamburguesa: con mucha salsa y solo si es servida en bandeja de plata”.

Y ahí estamos, celebrando la bandera, mientras la verdadera libertad se esconde detrás de contratos, listas negras y sonrisas forzadas. 

No se trata de leyes, ni de discursos pomposos; se trata de poder, y el poder no se juega. 

La libertad real no se otorga: se conquista, y muchas veces, como Kaepernick muestra, pagarás un precio alto por intentarlo.

Así que sí, Estados Unidos es libre… siempre y cuando no lo estés usando para quejarte del hecho de que no eres libre.

La historia de Goddard y los “deficientes”

A principios del siglo XX, Henry H. Goddard era uno de los psicólogos más influyentes de Estados Unidos. 

Trabajaba en una institución para personas con discapacidad intelectual y fue uno de los principales promotores de las pruebas de inteligencia basadas en el trabajo de Alfred Binet.

Pero Goddard tenía una idea peligrosa:
creía que la “debilidad mental” era hereditaria y que podía identificarse fácilmente con pruebas de inteligencia.

El experimento en Ellis Island

Para demostrar su teoría, Goddard envió asistentes a Ellis Island, el principal punto de entrada de inmigrantes a Estados Unidos.

Allí hicieron algo increíble:

  • Aplicaban pruebas de inteligencia a inmigrantes recién llegados.

  • Muchos no hablaban inglés.

  • Venían cansados tras viajes de semanas en barco.

  • No entendían las preguntas culturales.

Aun así, los evaluaban.

Los resultados parecían “confirmar” la teoría de Goddard:
según sus datos, enormes porcentajes de inmigrantes eran “mentalmente deficientes”.

Por ejemplo, llegó a afirmar que:

  • 83% de los judíos

  • 80% de los húngaros

  • 79% de los italianos

  • 87% de los rusos

eran “feebleminded” (débiles mentales).

Cuando vio estos resultados, Goddard reaccionó con una mezcla de alarma y satisfacción, y dijo algo como:

“Nos mandan a los deficientes. Lo peor de cada raza… ¿Qué va a ser de este país?”

Para él, aquello confirmaba su teoría eugenésica.

El problema: todo estaba mal

Décadas después se vio que el experimento era un desastre metodológico:

  • Las pruebas estaban diseñadas para niños estadounidenses escolarizados.

  • Los inmigrantes no entendían el idioma.

  • Muchas preguntas eran culturales (por ejemplo, sobre costumbres estadounidenses).

  • Se evaluaba a gente agotada y asustada.

El resultado: las pruebas medían cultura y idioma, no inteligencia.

Las consecuencias políticas

Aun así, estas “pruebas” se usaron para justificar políticas migratorias restrictivas, especialmente la Immigration Act of 1924, que limitó fuertemente la entrada de inmigrantes del sur y este de Europa.

El giro final

Lo interesante es que años después el propio Goddard empezó a retractarse. Admitió que muchos inmigrantes clasificados como “deficientes” en realidad eran perfectamente normales e inteligentes.

La historia se volvió un ejemplo clásico de cómo los prejuicios pueden disfrazarse de ciencia.

Este episodio es analizado magistralmente en el libro La falsa medida del hombre de Stephen Jay Gould, donde desmonta muchas de estas pseudociencias sobre la inteligencia.

 


1. La idea del “Gran Israel” sí existe

Existe una idea llamada “Gran Israel” o “Greater Israel”. Surge de interpretaciones religiosas y nacionalistas que dicen que la tierra prometida para el pueblo judío iría “del Nilo al Éufrates” según una lectura del Génesis.

Bajo esa visión, algunos sectores ultranacionalistas consideran que Israel debería abarcar territorios que hoy pertenecen a varios países, como:

  • Palestina completa

  • Jordania

  • Líbano

  • partes de Siria

  • partes de Irak

  • zonas de Egipto y Arabia Saudita

Incluso políticos israelíes de extrema derecha han mencionado ideas de expansión hasta Damasco (Siria) o más allá.

2. Pero hay algo muy importante

Decir que Israel oficialmente tiene un plan real para conquistar todos esos países es otra cosa.

La realidad es:

  • Esa idea no es la política oficial del Estado de Israel.

  • Es una ideología de sectores ultranacionalistas o religiosos dentro del sionismo.

  • Muchos israelíes no la comparten.

En política real, Israel ha hecho cosas diferentes:

  • Ha firmado tratados de paz con Egipto y Jordania.

  • Ha retirado territorios en algunos casos (como el Sinaí a Egipto).

  • Pero también mantiene ocupaciones y colonias, especialmente en territorios palestinos.

3. El verdadero problema geopolítico

Donde sí hay consenso entre analistas es en esto:

  • Israel busca superioridad militar regional.

  • Mantener control estratégico sobre territorios clave.

  • Evitar que países hostiles lo rodeen.

Eso explica acciones como:

  • control de Cisjordania

  • anexión de Jerusalén Este

  • ocupación de los Altos del Golán de Siria

Pero eso no equivale automáticamente a conquistar Medio Oriente completo.

4. Entonces, opinión clara

Hay tres niveles distintos que muchas veces se mezclan:

1️⃣ Ideología religiosa o ultranacionalista
→ habla del “Gran Israel”.

2️⃣ Política real del Estado
→ seguridad, colonias, control de territorios cercanos.

3️⃣ Propaganda en redes
→ mapas enormes donde Israel se quedaría con medio Medio Oriente.

La tercera muchas veces exagera la primera.

5. Pero tampoco es una fantasía total

Tampoco se puede negar que:

  • hay políticos israelíes que sí hablan de expansión

  • el conflicto con Palestina muestra política territorial dura

  • eso genera desconfianza enorme en el mundo árabe.

Por eso países como Egipto, Jordania o Arabia Saudita reaccionan muy fuerte cuando se menciona la idea del “Gran Israel”.


💬 conclusión
El “Gran Israel” existe como ideología, pero no es un plan militar realista para conquistar Medio Oriente.

Sin embargo, el conflicto territorial actual sí alimenta el miedo de que Israel quiera expandirse más.

vamos al Plan Yinon, que es el mapa oculto detrás de muchos rumores sobre el “Gran Israel”.


1️⃣ Origen del Plan Yinon

  • Fue escrito en 1982 por Oded Yinon, un periodista y funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

  • Se publicó en la revista hebrea Kivunim (Direcciones) y posteriormente fue traducido al inglés.

  • Su idea central: Israel debe garantizar su supervivencia y hegemonía fragmentando sus vecinos.


2️⃣ Concepto clave

  • Yinon propone que los países árabes, por ser grandes y a veces inestables, son vulnerables a divisiones internas.

  • Si se fragmentan en estados más pequeños y débiles, Israel tendría ventaja estratégica y seguridad a largo plazo.

Ejemplos que menciona:

  • Irak → dividido en kurdos, suníes, chiíes

  • Siria → fragmentada según sectas y etnias

  • Líbano → fragmentado según sectas religiosas


3️⃣ Diferencia entre “gran Israel” y Yinon

  • La idea del “Gran Israel” es más territorial y religiosa, inspirada en el Génesis.

  • El Plan Yinon es estratégico y pragmático: no necesariamente quiere anexar todos los territorios, sino crear caos controlado alrededor para asegurar que ningún vecino sea una amenaza.

Es más como un ajedrez geopolítico: no necesitas ocupar toda la mesa, solo asegurarte de que los otros jugadores se debiliten.


4️⃣ Relevancia hoy

Muchos analistas dicen que guerras y conflictos recientes en Medio Oriente (Irak 2003, Siria 2011, Líbano, Yemen) reflejan patrones similares a Yinon:

  • Fragmentación de estados fuertes

  • Proliferación de conflictos internos

  • Intervención indirecta de potencias externas

No significa que Israel directamente “invadió” esos países, sino que las condiciones estratégicas se alinean con lo que Yinon propuso.


💬 resumen directo:
El Plan Yinon no es un mapa de conquista literal, pero sí un manual de cómo Israel podría maximizar su seguridad y poder regional a través de la fragmentación de sus vecinos, más que de la anexión territorial completa.

 El bypass gástrico (técnicamente parte de la cirugía bariátrica) es un tema complejo porque mezcla medicina, riesgos fisiológicos y cuestiones éticas. Vamos por partes.


1. Qué es realmente el bypass gástrico

Es una cirugía donde:

  • Se reduce el tamaño del estómago a una pequeña bolsa.

  • Se conecta esa bolsa directamente al intestino delgado.

  • Se “salta” una parte del estómago y del intestino.

El resultado:

  • Comes mucho menos.

  • Absorbes menos calorías y nutrientes.

Por eso se usa principalmente para tratar la obesidad mórbida cuando otros métodos han fallado.


2. ¿Funciona?

Sí, es uno de los tratamientos más eficaces para perder peso severo.

Beneficios documentados:

  • gran pérdida de peso (60–80 % del exceso)

  • mejora o remisión de:

    • diabetes tipo 2

    • hipertensión arterial

    • apnea del sueño

    • problemas articulares

En muchos pacientes alarga la vida.


3. Pero sí puede causar problemas

Aquí está la parte que casi no se dice en la publicidad médica.

Al “saltar” parte del intestino, pueden aparecer:

Deficiencias nutricionales

  • hierro

  • vitamina B12

  • calcio

  • vitamina D

Eso puede provocar:

  • anemia

  • debilidad

  • osteoporosis

Por eso los pacientes deben tomar suplementos de por vida.


Otros riesgos posibles

  • síndrome de dumping (mareos y diarrea tras comer azúcar)

  • hipoglucemias

  • problemas digestivos crónicos

  • necesidad de cirugías posteriores

  • en algunos casos depresión o trastornos alimentarios

No es una cirugía trivial.


4. La cuestión ética

Aquí hay dos posturas.

Postura médica dominante

Dice:

  • La **obesidad mórbida mata.

  • Si dieta y ejercicio fallan, la cirugía salva vidas.

Desde esta perspectiva sí es ético.


Postura crítica

Algunos médicos y filósofos dicen:

Se está operando el cuerpo en lugar de cambiar el entorno.

Problemas estructurales:

  • industria de alimentos ultraprocesados

  • sedentarismo social

  • estrés

  • desigualdad alimentaria

Entonces se critica que:

el sistema produce obesidad y luego vende la cirugía como solución.


5. Algo que casi nadie dice

El bypass no arregla la relación psicológica con la comida.

Por eso muchos programas serios incluyen:

  • psicoterapia

  • educación nutricional

  • seguimiento de por vida

Cuando no se hace, algunos pacientes recuperan peso.


6. opinión honesta

el bypass es:

Una herramienta médica válida pero extrema.

Es razonable cuando:

  • la obesidad es grave

  • hay riesgo de muerte

  • otros métodos fracasaron

  • hay seguimiento médico serio

Pero parece problemático cuando:

  • se usa como solución rápida

  • se vende como estética

  • no hay preparación psicológica.


7. Un dato interesante

Muchos atletas y médicos del deporte prefieren intentar primero:

  • cambios metabólicos

  • ayuno intermitente

  • dietas terapéuticas

  • ejercicio estructurado

antes de considerar cirugía.



por qué la obesidad explotó en el mundo desde 1980 y por qué algunos científicos dicen que no es solo un problema de voluntad ni de calorías.

la explosión mundial de la obesidad desde los años 80 es uno de los fenómenos más estudiados en salud pública. Y la explicación no es solo “la gente come más y se mueve menos”. Esa es una parte pequeña de la historia.

Vamos a verlo con calma.


1. El dato brutal: algo cambió en los años 80

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad mundial se ha triplicado desde 1975.

Hoy más de 1000 millones de personas viven con obesidad.

Eso indica algo importante:

El problema no puede ser solo individual.
Tiene que haber cambios estructurales en el ambiente.


2. La revolución de los alimentos ultraprocesados

En los años 70–80 surgió una industria gigantesca de alimentos ultraprocesados.

Características:

  • hiperpalatables (diseñados para ser irresistibles)

  • baratos

  • larga duración

  • cargados de:

    • azúcar

    • aceites refinados

    • harinas ultraprocesadas

    • aditivos

Un concepto clave aquí es el punto de felicidad (bliss point).

Las empresas calibran la mezcla exacta de:

  • azúcar

  • grasa

  • sal

para que el cerebro quiera seguir comiendo sin parar.


3. La manipulación del cerebro

Estos alimentos activan circuitos del sistema de recompensa asociados a la dopamina.

El mismo sistema implicado en las adicciones.

Por eso muchos científicos hablan de “ingeniería alimentaria”.

El periodista científico Michael Moss lo investigó en su libro Salt Sugar Fat, donde muestra documentos internos de la industria.

En ellos los científicos de alimentos decían cosas como:

“Si la gente deja de comer cuando se siente llena, perdemos dinero.”


4. El azúcar líquido

Otra revolución fue el consumo masivo de refrescos.

Especialmente con el jarabe de maíz de alta fructosa.

El problema del azúcar líquido:

  • no produce la misma saciedad que la comida sólida

  • aumenta el consumo calórico total.

Esto se relaciona fuertemente con el aumento de:

  • obesidad

  • diabetes tipo 2.


5. El cambio en el estilo de vida

También hubo transformaciones sociales:

  • trabajos más sedentarios

  • transporte motorizado

  • menos caminata

  • más tiempo frente a pantallas

  • menos sueño

La falta de sueño altera hormonas del hambre como:

  • leptina

  • grelina


6. El estrés moderno

El estrés crónico eleva el cortisol.

Eso favorece:

  • acumulación de grasa abdominal

  • mayor apetito por azúcar y grasa.


7. El ambiente obesogénico

Hoy los científicos hablan de ambiente obesogénico.

Es decir:

vivimos en un entorno que empuja al cuerpo a ganar peso.

Ejemplos:

  • comida ultraprocesada disponible todo el tiempo

  • publicidad constante

  • porciones enormes

  • comida más barata que la comida real.


8. Algo importante: no es solo voluntad

Durante años se dijo que la obesidad era falta de disciplina.

Pero la evidencia muestra que es una mezcla de:

  • biología

  • economía

  • cultura

  • industria alimentaria

  • genética.


9. Y aquí volvemos al bypass

Por eso algunos críticos dicen:

La cirugía como el bypass gástrico es tratar las consecuencias, no las causas.

Es como si:

  • el sistema produce obesidad

  • luego la medicina opera a las personas.


10. Pero hay una paradoja interesante

algo curioso:

Las poblaciones que viven cerca de la naturaleza y comen alimentos tradicionales casi no tienen obesidad.

Incluso cuando comen muchas calorías.

Esto sugiere que no todas las calorías son iguales metabólicamente.

 El presidente de #EEUU, Donald Trump, advirtió que este sábado 7 de marzo #Irán "recibirá un duro golpe" y afirmó que "se está considerando seriamente su destrucción total y muerte segura, zonas y grupos de personas que hasta ahora no se habían considerado como objetivo"

la frase de  Donald Trump es extremadamente fuerte y merece un análisis frío, porque mezcla retórica de intimidación, propaganda y geopolítica real.

1. “Destrucción total”: lenguaje de guerra absoluta

Cuando un presidente de Estados Unidos habla de “destrucción total” contra Irán está usando el lenguaje de guerra total, algo que en la práctica es casi imposible sin consecuencias globales.

Ese tipo de expresión recuerda doctrinas como:

  • “Shock and awe” (guerra relámpago para paralizar al enemigo).

  • Disuasión extrema: amenazar con devastación para obligar a negociar.

Pero hay un problema fundamental:

👉 Irán no es un país pequeño ni indefenso.

  • 90 millones de habitantes

  • territorio enorme

  • ejército grande

  • red de aliados regionales (Hezbolá, milicias iraquíes, hutíes)

  • capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz (por donde pasa gran parte del petróleo mundial)

Hablar de “destrucción total” es más propaganda que estrategia realista.


2. La función política del lenguaje extremo

Trump suele usar hipérboles deliberadas. No es un estilo diplomático clásico.

Su lógica política es:

  1. Escalar verbalmente

  2. Generar miedo o presión

  3. Forzar negociación desde una posición dominante

Lo vimos antes con:

  • Corea del Norte (“fire and fury”)

  • China

  • OTAN

Es retórica de negociación agresiva, no necesariamente un plan militar literal.


3. El peligro real: normalizar hablar de exterminio

Lo inquietante no es solo la amenaza, sino el tipo de lenguaje:

“muerte segura”
“destrucción total”
“zonas y grupos que no eran objetivo”

Eso sugiere algo peligroso:

expandir los blancos militares.

En derecho internacional eso podría significar:

  • atacar infraestructura civil

  • eliminar liderazgos políticos

  • guerra sin límites claros

Y eso entra en conflicto con normas del derecho de guerra.


4. La paradoja estratégica

Si EE.UU realmente intentara destruir completamente a Irán:

  • el Golfo Pérsico entraría en guerra

  • el petróleo mundial colapsaría

  • Rusia y China se involucrarían indirectamente

  • Oriente Medio explotaría

Por eso, en geopolítica seria, la destrucción total de un país grande casi nunca es el objetivo real.

Generalmente el objetivo es:

  • debilitar

  • contener

  • cambiar comportamiento

  • o presionar negociaciones.


5. La lectura más probable

La frase puede interpretarse como:

una amenaza psicológica dirigida a tres audiencias:

  1. Irán → intimidar

  2. aliados de EE.UU. → mostrar fuerza

  3. electorado interno → proyectar liderazgo duro


💡 Conclusión crítica

La frase de Trump no debe tomarse literalmente como un plan de exterminio, pero sí revela algo preocupante:

El regreso del lenguaje de guerra absoluta en la política internacional.

Y la historia nos enseña algo inquietante:

Cuando los líderes empiezan a hablar de “destrucción total”, el mundo entra en zonas muy peligrosas.


 para entender el conflicto entre Estados Unidos e Irán hay que regresar a un momento clave de la historia moderna de Medio Oriente: 1979. Todo lo que ocurre hoy —amenazas, sanciones, tensión militar— nace ahí.


1. El pecado original: el golpe de 1953

Antes de 1979, Irán era gobernado por un monarca:
Mohammad Reza Pahlavi, el Shah.

Pero dos décadas antes ocurrió algo crucial: el Golpe de Estado iraní de 1953.

El primer ministro iraní, Mohammad Mosaddegh, había tomado una decisión histórica:

nacionalizar el petróleo iraní.

Ese petróleo estaba controlado por compañías británicas. Entonces:

  • Reino Unido

  • Estados Unidos

organizaron un golpe de Estado (operación Ajax) para sacarlo del poder.

Resultado:

  • Mosaddegh fue derrocado

  • el Shah fue reinstalado

  • Irán quedó alineado con Occidente

Muchos iraníes nunca olvidaron eso.


2. El Shah: modernización autoritaria

El Shah intentó transformar Irán en un país moderno y prooccidental.

Pero su gobierno tenía tres problemas enormes:

  1. dictadura política

  2. policía secreta brutal (SAVAK)

  3. desigualdad social

Esto generó un enorme resentimiento.


3. La explosión: la revolución de 1979

En 1979 ocurrió uno de los eventos más importantes del siglo XX:

la Revolución iraní.

El Shah cayó.

Y emergió una figura inesperada:

Ruhollah Jomeini.

Irán se convirtió en una república islámica revolucionaria.

Desde ese momento, el nuevo régimen declaró a Estados Unidos:

“el gran Satán”.


4. La humillación para EE.UU.

Ese mismo año ocurrió otro evento traumático:

la Crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Irán.

Estudiantes revolucionarios tomaron la embajada de EE.UU. en Teherán y mantuvieron 52 diplomáticos secuestrados durante 444 días.

Para Washington fue una humillación histórica.

Las relaciones diplomáticas se rompieron hasta hoy.


5. Desde entonces: una guerra indirecta

Durante 45 años el conflicto ha sido una guerra fría regional.

Estados Unidos intenta:

  • aislar a Irán

  • sancionarlo

  • limitar su influencia

Irán responde construyendo una red de aliados armados en Medio Oriente.

Entre ellos:

  • Hezbolá en Líbano

  • milicias chiitas en Irak

  • los hutíes en Yemen


6. El tema nuclear

El punto más explosivo hoy es el programa nuclear iraní.

Occidente teme que Irán construya una bomba nuclear.

En 2015 se firmó el acuerdo nuclear:

Plan de Acción Integral Conjunto.

Pero en 2018, durante la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos abandonó el acuerdo y reinstauró sanciones.

Desde entonces la tensión volvió a escalar.


7. La realidad profunda

Más allá de la retórica, el conflicto tiene tres capas:

1️⃣ memoria histórica
Irán nunca olvidó el golpe de 1953.

2️⃣ choque ideológico
República islámica vs poder occidental.

3️⃣ lucha por influencia regional
quién domina Medio Oriente.


8. Lo irónico

Lo paradójico es que ninguno de los dos países quiere una guerra total.

Porque una guerra entre:

  • Estados Unidos

  • Irán

incendiaría todo Medio Oriente.

Por eso vivimos desde hace décadas en algo curioso:

un conflicto permanente sin guerra abierta.