La propiedad privada suele ser extremadamente desmoralizadora. La propiedad no sólo tiene deberes, sino que tiene tantos deberes que su posesión es en gran parte un fastidio.
OSCAR WILDE
esa frase es puro veneno elegante de Oscar Wilde. Parece ligera, pero es dinamita moral.
Vamos por partes.
1. “La propiedad privada suele ser extremadamente desmoralizadora”
Wilde no está diciendo simplemente que la propiedad sea injusta. Está diciendo algo más fino: desmoraliza, es decir, corrompe el espíritu.
¿Por qué?
Porque desplaza el centro de gravedad de la vida:
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del ser al tener,
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de la creatividad a la acumulación,
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de la libertad a la administración.
Cuando lo importante es conservar lo que posees, tu energía se va en proteger, vigilar, comparar, temer perder.
Y eso —para un esteta como Wilde— es una tragedia espiritual.
2. “La propiedad no sólo tiene deberes…”
Aquí ironiza contra el discurso liberal clásico que decía: la propiedad implica responsabilidad.
Wilde acepta eso… pero le da la vuelta.
Sí, tiene deberes:
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mantenerla,
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defenderla,
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hacerla crecer,
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gestionarla,
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temer que la pierdas,
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competir para no quedarte atrás.
La propiedad no te libera. Te ata.
Te convierte en administrador de cosas.
3. “…tiene tantos deberes que su posesión es en gran parte un fastidio.”
Aquí está el dardo.
El rico no es libre.
Es esclavo de su patrimonio.
Y aquí Wilde coincide parcialmente con críticas socialistas (de hecho, escribió The Soul of Man under Socialism), pero desde un ángulo muy suyo:
No le preocupa tanto la injusticia económica.
Le preocupa que la propiedad impida el florecimiento del individuo creativo.
Para Wilde:
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El artista necesita tiempo.
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El espíritu necesita ocio.
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El genio necesita libertad interior.
Y la obsesión por poseer lo encadena.
4. Lo interesante (y provocador)
Wilde no idealiza la pobreza.
No dice que no tener nada sea mejor.
Dice que vivir para tener es espiritualmente degradante.
Y aquí la crítica puede aplicarse también a la clase media obsesionada con:
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hipoteca,
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coche,
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estatus,
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ascenso.
La propiedad promete seguridad.
Pero produce ansiedad.
5. algo incómodo
La propiedad no es sólo material.
También puede ser:
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identidad,
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prestigio,
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imagen,
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ideas.
Uno puede estar atrapado por lo que cree que “es suyo”.
6. Crítica honesta
¿Es exagerado Wilde? Un poco.
Porque:
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La propiedad también puede dar autonomía.
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Puede proteger frente al abuso.
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Puede permitir independencia real.
Pero su advertencia sigue vigente:
Cuando poseer se vuelve el centro de la existencia,
la vida se vuelve contabilidad.
Y el alma —para alguien como Wilde— no nació para ser contadora.