Militares, machetes y murmullos: el triángulo fatal que derrumba regímenes en América Latina
En América Latina los golpes de Estado no siempre empiezan con tanques. A veces empiezan con silencios incómodos, con un general que deja el café intacto, con un coronel que ya no responde el WhatsApp. Antes del estruendo viene el murmullo. Y cuando el murmullo se vuelve coro, el régimen empieza a tambalearse.
El poder autoritario en la región no descansa sobre una sola pierna. Se sostiene sobre un triángulo inestable: el líder, las fuerzas armadas y la calle. Cuando esos tres vértices dejan de apuntar en la misma dirección, el edificio se cuartea. No falla.
I. El tirano nunca gobierna solo
El caudillo latinoamericano se vende como lobo solitario, pero en realidad es un animal de manada. Necesita fusiles que obedezcan, botas que marchen, uniformes que inspiren miedo o respeto — da igual cuál, mientras funcione.
Los militares no son solo fuerza: son garantía. Son el “por si acaso” del régimen. Por eso los dictadores los miman, los dividen, los vigilan y los corrompen. Les dan negocios, presupuestos inflados, impunidad. El mensaje es claro: “Estamos juntos en esto”.
Pero ahí está el detalle que Dirsus subraya con bisturí: esa alianza es puramente instrumental. No hay amor, solo conveniencia. Y la conveniencia es volátil.
II. Cuando la lealtad empieza a oxidarse
El problema aparece cuando el régimen se vuelve caro de sostener. Crisis económica, sanciones, protestas, aislamiento internacional. De pronto, apoyar al líder ya no garantiza estabilidad sino riesgo. Y los militares, que no son poetas sino calculadoras con galones, empiezan a hacer cuentas.
—¿Y si este barco se hunde?
—¿Y si seguimos obedeciendo y mañana somos los culpables?
—¿Y si conviene más quitarlo que defenderlo?
En ese momento, el machete deja de brillar hacia afuera y empieza a girar lentamente hacia adentro.
III. La calle como variable indomable
Aquí entra el tercer vértice: la gente.
La calle latinoamericana es impredecible, emocional, explosiva. Puede dormir años… y despertar furiosa un martes cualquiera.
Cuando las protestas crecen, los militares enfrentan su dilema favorito:
¿reprimir y cargar con la sangre?,
¿o dejar pasar y quedar como traidores?
La historia regional está llena de ese instante exacto en el que el soldado decide no disparar. Ese segundo microscópico donde el régimen pierde el control real del poder. Porque un dictador sin fusiles obedientes no es un dictador: es un hombre gritando órdenes en una habitación vacía.
IV. Golpes que no parecen golpes
En el siglo XXI, el golpe clásico —tanques, junta militar, toque de queda— es casi vulgar. Hoy los derrumbes son más elegantes, más hipócritas, más “institucionales”.
Renuncias “voluntarias”.
Juicios exprés.
Transiciones “ordenadas”.
Militares que dicen ser neutrales mientras empujan suavemente al líder por la borda.
No es que el ejército tome el poder: es que retira su respaldo, y eso basta. El régimen se desinfla como globo viejo.
V. El error fatal del tirano
El gran error del caudillo latinoamericano es creer que el miedo compra lealtad eterna. No entiende que el miedo funciona… hasta que deja de funcionar. Cuando el costo de obedecer supera al costo de desobedecer, el régimen entra en tiempo extra.
Ahí el líder grita más fuerte, acusa conspiraciones, promete castigos ejemplares. Pero ya es tarde. Los murmullos se convirtieron en conversaciones, las conversaciones en acuerdos, y los acuerdos en hechos.
El triángulo se rompe.
Y cuando eso pasa, no hay discurso que lo suelde.
VI. Epílogo: la caída siempre se cocina en silencio
Las dictaduras latinoamericanas no suelen morir en la plaza pública. Mueren en oficinas cerradas, en cuarteles, en llamadas nocturnas. El pueblo se entera después, cuando el desenlace ya está escrito.
Por eso la lección es incómoda pero clara:
los tiranos no caen solo por protestas,
ni solo por presión internacional,
ni solo por crisis económica.
Caen cuando los hombres con armas dejan de creer en el hombre con poder.
Y ese momento —silencioso, casi invisible— es el verdadero punto de quiebre de nuestra historia política.
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Bibliografía
Dirsus, Marcel. How Tyrants Fall: And How Nations Survive. Oxford University Press, 2024.
O’Donnell, Guillermo. El Estado burocrático autoritario. Prometeo, 2009.
Levitsky, Steven, y Lucan A. Way. Competitive Authoritarianism. Cambridge University Press, 2010.
Pion-Berlin, David. Civil-Military Relations in Latin America. University of North Carolina Press, 2016.
Huntington, Samuel P. The Soldier and the State. Harvard University Press, 1957.
Corrales, Javier. “Autocratic Survival in Latin America.” Journal of Democracy, 2021.
la duda fértil.
Metáfora final (para cerrar bien)
Veredicto sin incienso