miércoles, 1 de abril de 2026

  "La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer tiene mas hambre". 

Dante Aligheri

Si llevamos la intuición de Dante Alighieri al terreno del capitalismo, la frase deja de ser solo una advertencia moral individual y se vuelve casi una radiografía del sistema.

El capitalismo moderno no solo tolera la avaricia: la necesita. La convierte en motor. La traduce en crecimiento, en innovación, en competencia. Bajo esa lógica, “tener más hambre después de comer” no es un defecto… es una virtud productiva. Una empresa que se conforma, muere. Un mercado que se estanca, colapsa. Un consumidor satisfecho deja de ser útil.

Entonces ocurre algo inquietante: lo que Dante veía como una deformación del alma, el sistema lo institucionaliza.

La publicidad, por ejemplo, no vende productos: fabrica insatisfacción. Te convence de que lo que tienes no es suficiente, de que lo que eres no basta. Y justo cuando alcanzas eso que deseabas, aparece una nueva carencia cuidadosamente diseñada. El deseo deja de ser una experiencia humana espontánea y se convierte en un circuito programado.

Pero hay que ser justos —y aquí conviene no caricaturizar—: el capitalismo también ha canalizado ese “hambre” hacia logros reales. Ha impulsado avances tecnológicos, ha sacado a millones de personas de la pobreza, ha expandido posibilidades materiales como nunca antes en la historia. El problema no es el impulso de querer más, sino que ese impulso no tenga límite ni dirección ética.

Porque cuando el “más” se vuelve un fin en sí mismo, todo lo demás se subordina: el tiempo, la salud, la naturaleza, las relaciones humanas. Y ahí la frase de Dante regresa con fuerza: comer ya no es para nutrirse, sino para seguir teniendo hambre.

El sistema, en su versión más extrema, produce individuos que nunca llegan a habitar lo que consiguen. Siempre están en tránsito hacia lo siguiente. Siempre en deuda con un futuro que promete satisfacción y nunca la entrega del todo.

Entonces la cuestión no es simplemente “capitalismo sí o no”. Es más incómoda:
¿puede existir un sistema basado en el deseo creciente sin terminar erosionando la capacidad humana de sentirse satisfecho?

¿lo que estás persiguiendo lo quieres tú… o te enseñaron a tener hambre de ello?

 La resistencia cátara y la Cruzada Albigense (1209–1229)

Cruzada Albigense

En el sur de Francia, especialmente en Occitania, floreció entre los siglos XII y XIII un movimiento religioso conocido como los cátaros. No eran simplemente “herejes” en el sentido medieval del término: representaban una forma alternativa de cristianismo, austera, dualista y profundamente crítica con la riqueza de la Iglesia católica. 

En una época donde la Iglesia era también poder político y económico, los cátaros encarnaban una disidencia espiritual que, inevitablemente, se volvió también social.

Su existencia fue percibida como una amenaza no solo doctrinal, sino política. Muchos nobles locales protegían a los cátaros, lo que generó un conflicto directo con la Iglesia de Roma. En 1209, el papa Inocencio III impulsó una cruzada contra ellos: la Cruzada Albigense.

Lo que siguió no fue una simple campaña militar, sino una guerra de exterminio. 

Ciudades enteras fueron arrasadas, como Béziers, donde se atribuye la frase (posiblemente apócrifa pero simbólica): “Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”. La cruzada no distinguió entre creyentes, campesinos o nobles protectores: la violencia fue total.

La resistencia cátara fue feroz en algunos enclaves fortificados, como Montségur, pero estaba condenada frente a la superioridad militar y política de la Corona francesa y la Iglesia. Finalmente, el movimiento fue prácticamente aniquilado.


Reflexión histórica

La “rebelión” cátara muestra algo importante: en la Edad Media, la disidencia no solo era económica, sino también espiritual. 

Y cuando esa disidencia cuestionaba estructuras de poder, podía ser tratada como una amenaza existencial. La respuesta fue extrema porque lo que estaba en juego no era solo la obediencia religiosa, sino el control ideológico de toda una región.

A diferencia de las revueltas campesinas, aquí no vemos solo hambre o impuestos, sino una forma de resistencia cultural frente a un sistema total de poder. Y su destrucción marcó un precedente: la intolerancia institucionalizada como herramienta de unidad política.

 

1. El cine latinoamericano: espejo y fábrica de complejos

El cine no solo refleja la realidad: la moldea.

Durante décadas, tanto en telenovelas como en películas latinoamericanas, se repitió un patrón muy claro:

  • La protagonista “deseable” → piel clara, rasgos europeos
  • La mujer morena → la amiga, la "sirvienta", “la fuerte”, pero no el ideal romántico
  • El éxito social → asociado a lo “blanco” o extranjero

Esto no es casual. Es una herencia cultural que viene desde la colonia, pero el cine la volvió emocionalmente poderosa. Porque una cosa es que te lo digan… y otra es sentirlo en una historia.

Piensa en esto: si desde niño ves que la mujer “que gana” siempre se ve de cierta forma, tu cerebro no lo discute… lo aprende.

2. La trampa psicológica: comparación invisible

Ahí está el mecanismo:

  • No necesitas que alguien te discrimine directamente
  • Basta con que exista un ideal repetido
  • Tú haces el resto en tu cabeza

Es como si hubiera una regla no escrita:
"compite… pero ya vas perdiendo".

3. Biología vs cultura (esto rompe el mito)

Aquí viene algo importante para desmontar todo esto:

Biológicamente, no hay ninguna base para decir que ciertos rasgos (ojos azules, cabello rubio) son “mejores”.

De hecho:

  • Son menos comunes a nivel mundial
  • Existen por adaptaciones geográficas específicas (menos sol, etc.)

Pero la cultura hizo un truco:
convirtió lo “menos común” en “más valioso”.

No es naturaleza… es narrativa.

4. El giro interesante: el cambio ya empezó

Esto también es importante: ese modelo se está rompiendo poco a poco.

Cada vez hay más cine latinoamericano que:

  • pone protagonistas con rasgos reales de la región
  • cuestiona estos estándares
  • muestra belleza fuera del molde europeo

No es perfecto, pero ya hay grietas en el sistema.

5. La lectura más profunda

 no se habla realmente de “rubias con ojos azules”.

Habla de esto:

“¿Qué tengo que ser para sentir que valgo?”

Y eso ya no es estética… es existencial.

Porque cuando alguien se compara así, no está viendo a la otra persona…
está midiendo su propio valor con una regla que ni siquiera eligió.



Al sistema no le basta con dominarte por fuera…
lo más eficiente es lograr que tú mismo te midas con sus reglas.

 

La frase de José Antonio Kast no es inocente: es una toma de posición política bastante clara, pero envuelta en un lenguaje que suena pragmático.



🧠 1. “No es una batalla cultural…”

Aquí está rechazando una narrativa que ha sido muy fuerte en América Latina: la idea de que los conflictos actuales son principalmente “culturales” (valores, identidad, género, etc.).

Al decir esto, Kast intenta:

  • Deslegitimar esas discusiones como prioritarias
  • Reposicionar el debate en algo más “material”

Es un movimiento estratégico: cambia el terreno de la pelea.


💰 2. “…es una batalla social para superar la pobreza”

Aquí viene lo interesante. Está diciendo:

👉 El problema central de Chile sigue siendo la pobreza.

Esto tiene dos lecturas posibles:

✔️ Lectura literal (más directa)

Chile, aunque es uno de los países más desarrollados de la región, todavía tiene pobreza:

  • Hay desigualdad fuerte
  • Sectores vulnerables (sobre todo en regiones y periferias urbanas)
  • Problemas de acceso a salud, vivienda y pensiones

Esto es real. Chile no ha eliminado la pobreza, solo la ha reducido.


🧩 Lectura política (más profunda)

Kast no solo describe una realidad: la enmarca ideológicamente.

Está diciendo implícitamente:

  • “Dejemos de hablar de temas culturales”
  • “Volvamos a lo económico y social”
  • “La prioridad debe ser crecimiento, empleo, orden”

Esto suele estar asociado a posturas más conservadoras o liberales en lo económico:

  • Menos énfasis en debates identitarios
  • Más énfasis en mercado, inversión y estabilidad

⚖️ 3. ¿Chile todavía debe superar la pobreza?

Respuesta corta: sí, pero no en el mismo sentido que otros países de la región.

Chile logró una reducción muy fuerte de la pobreza en décadas pasadas, pero:

  • La pobreza extrema es baja
  • La pobreza “relativa” y la desigualdad siguen siendo importantes
  • Hay una fuerte sensación de injusticia social (clave en el Estallido social en Chile de 2019)

Es decir:
👉 El problema no es solo “ser pobre”, sino sentirse excluido o precarizado dentro de un país que creció.


🧨 4. Lo que Kast NO está diciendo (pero está en el fondo)

Esta es la parte crítica:

Al reducir el conflicto a “pobreza”, deja fuera otros factores:

  • Desigualdad estructural
  • Concentración de riqueza
  • Conflictos culturales reales (identidad, pueblos originarios, género, etc.)

Es una simplificación útil políticamente:
👉 Si todo es pobreza, la solución es económica
👉 Si hay conflicto cultural, la solución es más compleja y disputa valores


🧭 Conclusión

Kast no está mintiendo… pero está ordenando el mundo a su conveniencia.

Chile sí tiene pobreza, pero:

  • No es su único problema
  • Ni necesariamente el más explosivo

La frase es, en el fondo, una declaración de guerra ideológica:
👉 “Dejemos de discutir lo simbólico, volvamos a lo material… pero bajo mi marco”


Chile sí tiene problemas reales… pero no del mismo tipo ni magnitud que la mayoría de América Latina. Y ahí está toda la confusión del debate.


🧭 1. Poner a Chile en contexto (esto es clave)

Si comparas a Chile con países como México, Brasil o Colombia:

  • Pobreza: más baja
  • Pobreza extrema: bastante controlada
  • Instituciones: más estables
  • Crecimiento histórico: sólido

👉 En términos fríos: Chile es de los países “menos jodidos” de la región.


💰 2. Entonces… ¿por qué se quejan tanto?

Porque el problema chileno no es tanto la pobreza absoluta, sino la desigualdad y la percepción de abuso.

  • Mucha gente no es pobre… pero vive:
    • endeudada
    • con pensiones bajas
    • con salud cara
    • con educación costosa

👉 Es una sociedad donde:
“puedes sobrevivir, pero no necesariamente vivir bien ni con dignidad plena”

Eso explotó en el Estallido social en Chile de 2019.


🚨 3. ¿Y la inseguridad?

Aquí hay que ser muy precisos:

  • Chile históricamente ha sido seguro comparado con la región
  • Pero en los últimos años:
    • ha aumentado el crimen
    • hay más percepción de inseguridad
    • han aparecido delitos más violentos

👉 Aun así:
Chile sigue siendo más seguro que muchos países latinoamericanos
pero ya no es el “oasis” que solía ser.


⚖️ 4. Entonces… ¿Kast tiene razón o no?

José Antonio Kast tiene una parte de razón, pero incompleta:

✔️ Sí:

  • La pobreza importa
  • El crecimiento económico sigue siendo clave

❌ Pero se queda corto:

  • El conflicto chileno no es solo pobreza
  • Es desigualdad + expectativas + dignidad

🧠 5. lectura honesta

Chile no está en una crisis tipo:

  • colapso económico
  • pobreza masiva
  • violencia descontrolada

👉 Está en algo más sofisticado (y más peligroso a largo plazo):

Una crisis de expectativas.

La gente ya no quiere solo:

  • “no ser pobre”

Quiere:

  • vivir mejor
  • sentirse respetada
  • no sentir que el sistema está amañado

🔥 6. Entonces, ¿qué deberían hacer sus líderes?

Aquí va sin rodeos:

👉 No es elegir entre:

  • combatir pobreza
  • o crecimiento

👉 Necesitan las dos cosas + legitimidad social:

  1. Seguir creciendo (si no, todo se cae)
  2. Reducir desigualdad de forma creíble
  3. Mejorar seguridad antes de que escale
  4. Recuperar confianza en las instituciones

🧭 Conclusión 

Chile no es un país pobre…

👉 Es un país que dejó de aceptar vivir como si lo fuera.

Y eso cambia todo.




 Las declaraciones de Cayetana Álvarez de Toledo han generado un intenso debate en México porque tocan fibras sensibles de la política nacional, la historia y la soberanía. Para entender el trasfondo, hay que analizar tanto el contexto de sus palabras como la validez de sus argumentos desde una perspectiva política y objetiva.

​1. ¿Por qué el ataque de la derecha española al gobierno de México?

​La confrontación no es nueva y tiene raíces ideológicas profundas:

  • Afinidad Ideológica: La derecha (PP) y la derecha más conservadora (Vox) en España mantienen una estrecha relación con sectores de la oposición mexicana (como el PAN). Comparten una agenda crítica hacia los gobiernos que consideran "populistas de izquierda".
  • La Controversia de la Conquista: El origen reciente del conflicto fue la solicitud del gobierno de México (iniciada por AMLO y continuada por Sheinbaum) para que la Corona Española pida perdón por los abusos de la Conquista. Para figuras como Álvarez de Toledo, esto es visto como un "agravio a la identidad española" y una "manipulación histórica".
  • Proyección Internacional: Álvarez de Toledo utiliza estos foros para posicionarse como una defensora de la "libertad" frente a lo que ella llama el "avance del autoritarismo en Iberoamérica".

​2. ¿Tiene razón en lo que dice?

​La "razón" en este caso depende del ángulo desde el cual se analice, ya que mezcla hechos con interpretaciones políticas:

​El argumento sobre el pasado ("Las culpas no son retroactivas")

  • Punto de vista de la diputada: Sostiene una visión histórica donde no se puede juzgar a las naciones actuales por actos de hace 500 años. Argumenta que la conquista fue el origen de la nación mexicana moderna y no un genocidio que requiera disculpas.
  • Contrapunto: El gobierno mexicano no busca culpar a los españoles actuales, sino realizar un acto simbólico de reconciliación y reconocimiento de los abusos hacia los pueblos originarios, algo que otros países (como el Vaticano o incluso monarquías europeas en África) han hecho.

​El argumento sobre el crimen organizado

  • Punto de vista de la diputada: Utiliza la crisis de seguridad actual en México para invalidar el reclamo histórico. Su lógica es: "En lugar de pedir perdón por el pasado, pidan perdón por no proteger a sus ciudadanos hoy".
  • Contrapunto: Sus críticos señalan que es una falacia de falsa equivalencia. Un Estado puede atender sus problemas de seguridad interna y, al mismo tiempo, mantener una postura diplomática sobre su memoria histórica.

​3. ¿Qué hay detrás de estas declaraciones?

​Detrás de la retórica, existen objetivos estratégicos claros:

  • Deslegitimación Política: Al calificar el reclamo histórico como una "maniobra populista", busca restarle seriedad a la diplomacia mexicana y presentar al gobierno como un ente que usa el nacionalismo para distraer de problemas como la violencia.
  • Lucha Cultural (Culture Wars): Ella es una de las principales voces de la "Batalla Cultural" contra la izquierda. Sus intervenciones buscan movilizar al electorado conservador tanto en España como en México, reforzando la idea de que la herencia hispana es algo que debe defenderse sin matices.
  • Efecto de Distracción: En política, este tipo de declaraciones suelen servir para que ambos bandos (el gobierno mexicano y la derecha española) cohesionen a sus seguidores frente a un "enemigo externo", evitando a veces discusiones más técnicas sobre políticas públicas.

​En resumen

​Si bien los datos sobre la violencia en México son una realidad innegable, el uso que hace la diputada de este tema para responder a un asunto de protocolo histórico es visto por muchos como una injerencia política diseñada para fortalecer a la oposición mexicana y defender una visión tradicionalista de la historia de España.

martes, 31 de marzo de 2026

 “Ganaste la lotería genética, la histórica, la económica y le llamas a eso fruto de tu trabajo”

1. ¿Qué está diciendo realmente?

No está negando todo el esfuerzo individual. Lo que hace es poner en proporción el esfuerzo frente a las condiciones de partida.

La idea central es esta:
👉 tu trabajo existe, pero no explica por sí solo tu éxito.

Hay cuatro loterías que preceden al mérito:

  • Genética: inteligencia, salud, apariencia, temperamento, talentos naturales. Nadie los “gana” trabajando.

  • Histórica: nacer en este siglo, en este país, en este momento político-económico.

  • Económica: clase social, patrimonio familiar, contactos, colchón financiero.

  • Cultural/simbólica (aunque no la mencione): capital cultural, apellido, prestigio heredado.

El punto es demoledor: si quitas esas condiciones, el “esfuerzo” no alcanza.


2. El truco ideológico: llamar “mérito” a la herencia

Aquí entra perfecto lo que se habla de los hijos de artistas, empresarios, intelectuales.

El relato típico es:

“Sí, mi papá era famoso, pero yo también trabajé mucho”.

Claro que trabajó.
Pero no trabajó desde el mismo lugar.

Un hijo de artista:

  • Crece entre instrumentos, libros, escenarios.

  • Tiene acceso a maestros, contactos, recomendaciones.

  • Puede fallar sin caer en la miseria.

  • Puede dedicarse años a “buscar su voz”.

Eso no es igualdad de condiciones, es una pista de atletismo inclinada.

Y luego viene la perversión final:
👉 convertir el privilegio en prueba moral.

“Si yo pude, tú también”
No: si tú pudiste, fue porque el mundo te empujó.


3. Por qué esta frase duele tanto

Porque desarma la autoestima construida sobre el éxito.

No dice: “no vales”.
Dice algo mucho más insoportable:

“No eres el único autor de tu historia”.

Y eso, para quien ha hecho del éxito su identidad moral, es una herejía.

Por eso genera tanta rabia.
Por eso se responde con:

  • “resentimiento”

  • “envidia”

  • “mediocridad”

Cuando en realidad es una llamada a la honestidad intelectual.


4. Lo que esta frase no dice (y conviene aclarar)

No es:

  • Un llamado a la pasividad.

  • Una negación del esfuerzo.

  • Una apología de la incompetencia.

Es esto:
👉 una crítica a la mentira de que el mercado reparte recompensas de forma justa.

El problema no es que alguien tenga ventajas.
El problema es negar que las tiene y moralizar el resultado.


5. El fondo ético 

Reconocer la lotería no te quita mérito.
Te quita soberbia.

Y abre la puerta a algo más raro y más humano:

  • gratitud en vez de arrogancia

  • responsabilidad en vez de desprecio

  • política en vez de autoayuda

Porque si tu éxito no es solo tuyo,
👉 entonces también tienes una deuda con los que no recibieron los mismos dados.

Y eso es justo lo que el discurso meritocrático no puede tolerar.

 Parece que todas las ideologías están dentro de un viejo baúl apolillado. 

Los intentos de seguir diferenciando entre derecha e izquierda son viajes que precisan o pocas alforjas o demasiadas. O se entiende sencillo o no se entiende nada. Valen en la discusión de bar, pero no resisten una discusión académica, aunque algunos se esmeren queriendo inventar indicadores que se caen en cuanto los partidos hacen un giro de 180 grados (e incluso cuando el giro es de 360). 

La cosa se complicó sobremanera cuando los partidos socialdemócratas, que se decían de izquierdas, asumieron hacer políticas tradicionalmente de la derecha. También porque la derecha empezó a decir que eran liberales y porque los comunistas, a su vez, que ellos eran los verdaderos socialistas. 

 Entonces fue cuando los de centro comenzaron a decir que eran de centro-izquierda o de centro-derecha, lo que llevó a que otros dijeran que eran de centro-centro y así en una espiral inagotable. Solo los anarquistas parecen estar en su sitio. Aunque también habría que explicar su querencia por el fraccionalismo. En uno de los intentos más fructíferos de clarificar ese continuum, el filósofo político italiano Norberto Bobbio dijo que la izquierda seguía apuntando más a la igualdad de clase, género y raza, mientras que la derecha parecía más inclinada a la libertad, sobre todo a la libertad negativa. 

Esto de la libertad negativa al final fue entendido por los liberales como que el Estado no debe interferir en la vida de los que son autosuficientes, que debe regular lo mínimo, que debe dejar a cada cual tomar sus decisiones y, sobre todo, que no tiene que decir cómo debe funcionar el “mercado” laboral. Por supuesto, en esa lectura cobrar impuestos se convierte en la bestia negra de los que solo ven su libertad particular. 

Sabemos que, en nombre del liberalismo, esa libertad negativa postula que todo el mundo tenga derecho a dormir si quiere debajo de un puente o a tener tres Jaguar en su garaje o dejar las luces encendidas o conducir un 4x4 en la ciudad o en un parque natural. Este argumento tendría algo más de fuerza si no fueran siempre los mismos los que tienen casas con muchas habitaciones, los Jaguar y 4x4 en el garaje, y los mismos a los que les toca sufrir toda suerte de calamidades. Los que piden que el Estado no debe impedir a nadie dormir debajo de un puente nunca duermen debajo de un puente.

Juan Carlos Monedero 

 Tlatelolco, 2 de octubre de 1968 (México).

El hecho que no cambió

La noche del 2 de octubre:

  • El Estado mexicano abrió fuego contra estudiantes y civiles.

  • Hubo muertos, heridos, desaparecidos.

  • El gobierno era el PRI de Díaz Ordaz.
    Eso pasó. No hay máquina del tiempo que lo borre.


El pasado “oficial” (el que cambió)

Durante décadas, la versión dominante fue:

  • “Fue un enfrentamiento”

  • “Hubo provocadores”

  • “El ejército respondió”

  • “No se sabe cuántos muertos hubo”

En ese México:

  • No había masacre, había “confusión”

  • Los estudiantes eran “agitadores”

  • El Estado era “responsable pero necesario”

👉 Ese pasado produjo un presente: obediencia, miedo, silencio, estabilidad autoritaria.


El momento en que el pasado se mueve

No cambió el 2 de octubre.
Cambió lo que el 2 de octubre significaba.

Con los años:

  • Testimonios

  • Archivos desclasificados

  • Investigaciones

  • Reconocimiento oficial (tardío y a medias)

De pronto:

  • Ya no fue “enfrentamiento”

  • Fue crimen de Estado

  • Ya no fueron agitadores

  • Fueron ciudadanos asesinados

👉 El hecho físico es el mismo.
👉 El pasado político es otro.


¿Qué cambió entonces?

Cambió todo lo que viene después:

  • La legitimidad moral del régimen

  • La forma en que se lee el autoritarismo mexicano

  • La memoria colectiva

  • El umbral de tolerancia a la represión

Es decir: el presente cambió porque el pasado dejó de obedecer al poder.


Ahora viene lo interesante (y lo inquietante)

Imagina esto:

Si alguien realmente hubiera cambiado el pasado —por ejemplo, evitando la masacre—:

  • Tú no estarías preguntando esto

  • El PRI no sería lo que fue

  • El 68 no sería símbolo

  • México sería otro país

Y no lo notaríamos, porque naceríamos dentro de ese otro México.

Pero lo que sí ocurrió es casi igual de potente:

No se cambió el pasado,
se cambió quién tenía derecho a contarlo.


Conclusión honesta

No vivimos en un mundo donde el pasado se reescribe físicamente.
Vivimos en uno donde el poder pelea ferozmente por congelarlo.

Y cuando pierde esa pelea:

  • El pasado “se mueve”

  • El presente se reacomoda

  • El futuro deja de estar cerrado

Eso explica por qué los regímenes autoritarios odian la memoria:
no porque mire atrás, sino porque desbloquea lo que viene.

 Vamos con un caso donde la versión falsa no solo ganó, sino que sigue gobernando mentalmente, décadas después de que los hechos terminaron.

España, 1936: “No fue un golpe, fue una cruzada”


El hecho (duro, incómodo, documentado)

En julio de 1936:

  • Hubo un golpe militar contra un gobierno legalmente elegido (la Segunda República).

  • El golpe fracasa parcialmente → deriva en Guerra Civil.

  • Los sublevados (Franco y aliados) reciben apoyo directo de Hitler y Mussolini.

  • Tras la guerra, se instala una dictadura de casi 40 años.

Esto no es opinable. Es archivo, actas, cables diplomáticos, historiografía seria.


La versión falsa (la que ganó)

Desde 1939, y durante décadas:

  • “No fue un golpe, fue una Cruzada

  • “La República era el caos”

  • “El alzamiento salvó a España”

  • “Ambos bandos fueron igual de violentos”

  • “Mejor no reabrir heridas”

👉 Esta versión no niega los hechos, los reordena moralmente.

El truco no es mentir burdamente, sino equivaler lo incomparable.


¿Por qué esta versión ganó?

Aquí está la clave:

  1. Ganó militarmente
    El vencedor escribe la ley, la escuela, los monumentos.

  2. Controló el tiempo
    40 años para fijar una memoria es eternidad política.

  3. Transición sin ruptura

    • No hubo juicio al régimen

    • No hubo depuración real

    • No hubo verdad institucional completa

    Se cambió de sistema sin cambiar el relato de fondo.

  4. El miedo heredado
    El silencio se transmitió como herencia familiar:

    “De eso no se habla”.


¿Dónde sigue gobernando hoy?

No en forma de Franco con uniforme.
Sino en frases aparentemente moderadas:

  • “No todo fue tan malo”

  • “Eso pasó hace mucho”

  • “También mataron del otro lado”

  • “La República provocó”

  • “Hay que mirar al futuro”

👉 Eso es poder narrativo en estado puro.

No manda quién dispara, manda quien decide:

  • qué fue violencia

  • qué fue orden

  • qué fue exceso

  • qué fue necesario


El detalle perverso

La versión falsa triunfó tanto que muchos creen que es neutral.

Eso es lo más sofisticado:

  • No se defiende a Franco

  • Se desactiva a las víctimas

  • Se diluye la responsabilidad

  • Se congela el pasado

Resultado:

El golpe deja de ser golpe
la dictadura deja de ser ruptura
la república deja de ser legítima

Y así, el pasado queda políticamente inútil.


Conexión

Aquí no hubo máquina del tiempo.
Pero ocurrió algo muy parecido:

  • El pasado real quedó enterrado

  • El pasado falso produjo el presente

  • Y ese presente siente que siempre fue así

Si mañana España asumiera plenamente:

“Fue un golpe contra la democracia, sostenido por el fascismo europeo, y sus consecuencias siguen vivas”

No cambiaría 1936.
Cambiaría todo lo que hoy parece normal.


Cierre honesto

Las versiones falsas que triunfan no lo hacen porque convencen.
Lo hacen porque:

  • ganan primero

  • esperan

  • se heredan

  • y se vuelven “sentido común”

Eso es más potente que cambiar un hecho:
es secuestrar el tiempo.

 

El Lunes Negro (19 de octubre de 1987)

Ese día ocurrió lo que hoy se llama el Lunes Negro, una caída histórica en los mercados financieros de todo el mundo.

  • La Bolsa de Nueva York perdió más del 22 % en un solo día.

  • Miles de millones de dólares se evaporaron en cuestión de horas.

Pero aquí está lo más sorprendente:

1. La causa principal no fue un error humano directo

La caída se debió a programas de trading automáticos —algo así como algoritmos que compran y venden acciones de manera automática según reglas predefinidas.

  • Nadie “ordenó” vender todo.

  • Nadie “decidió” arruinar a los inversores.

  • El sistema simplemente ejecutó sus reglas a gran velocidad, amplificando los movimientos de manera exponencial.


2. La sensación de inevitabilidad

Para la prensa y muchos inversores, el mercado parecía una fuerza natural:

“Los mercados colapsaron sin razón aparente”.

Nadie veía que:

  • eran programas diseñados por humanos

  • reglas creadas por personas

  • funcionando sin control directo

El dinero “se movía solo”, y millones de personas quedaron atrapadas.


3. La lección de Marx y Fusaro

Esto ilustra exactamente lo que Marx y Fusaro decían:

  • Los humanos crean estructuras económicas (mercados, algoritmos, reglas).

  • Pero después estas estructuras parecen independientes, gobiernan nuestras vidas y deciden nuestro destino.

  • Lo que parece “natural” o “inevitable” es en realidad una construcción humana que se nos presenta como algo fuera de nuestro alcance.


 este ejemplo moderno hace más visible que nunca el fetichismo de la mercancía: no es solo que las cosas tengan poder simbólico, sino que las cosas técnicas y económicas pueden literalmente mover millones de vidas mientras los humanos creemos que no podemos intervenir.

 La creencia generalizada de la administración Reagan, y mantenida todavía hoy por varios gobiernos, es que la provisión gubernamental directa debería ser reemplazada por proveedores privados de servicios, incluso cuando el gobierno financie los servicios. Por tanto, el gobierno ha aumentado masivamente la contratación de servicios militares, como algunas maniobras en las bases, de servicios judiciales, como la gestión de prisiones federales, y de servicios sociales, incluyendo la sanidad, educación y el apoyo a los ingresos. En cada una de esas áreas, las compañías privadas que contratan con el gobierno proporcionan ahora los servicios que antes eran proporcionados directamente por el gobierno. Como con la desregulación, las bajadas de impuestos y los límites al gasto del gobierno, el fenómeno de la subcontratación ha sido una estrategia de ambos partidos desde que la administración Reagan dejó la puerta abierta a esas prácticas.

 Como ha descubierto la opinión pública durante las guerras de Irak y Afganistán, los contratistas privados ahora tienen a su cargo un asombroso despliegue de actividades militares. Esta forma de contratar es peligrosa, ya que es muy dada al abuso: favoritismos en la adjudicación de los contratos, sobornos, incumplimiento de los servicios contratados, sobrefacturación, etc.

 La noción de que el suministro privado de servicios públicos será menos costoso que la provisión directa de servicios por parte del gobierno se asienta sobre una serie de ideas equivocadas. La mayor parte de los servicios en cuestión son bienes públicos, así que la falta de competencia privada es inherente. La subcontratación del gobierno equivale, por tanto, a convertir un monopolio público en uno privado, sin competencia de calidad de los servicios. La ideología de libre mercado tampoco tiene en cuenta los abusos generalizados del proceso de contratación. A menudo se seleccionan a los contratistas de manera fraudulenta como resultado de sobornos o por razones políticas a cambio de contribuciones en campaña. El Congreso paga de manera rutinaria por caros sistemas armamentísticos a los que se opone el Pentágono, porque los contratistas militares locales cuentan con el respaldo político de sus delegados en el Congreso.

Jeffrey sachs

 “Los delincuentes pobres son los villanos de la película; los delincuentes ricos escriben el guión y dirigen a los actores.” - 

Eduardo Galeano

La frase de Eduardo Galeano es breve, pero tiene filo. No es una ocurrencia: es una denuncia estructural.

Primero, observa la metáfora central: la sociedad como una película.
Ahí ya hay una idea potente: lo que vemos —los “villanos”— no es toda la historia, sino una representación dirigida.

1. Los delincuentes pobres: visibles, castigados

Galeano apunta a algo evidente pero incómodo:
los delitos de los pobres son los más visibles, los más perseguidos y los más castigados.

El ladrón de calle, el asaltante, el que roba por necesidad o marginalidad…
ese es el rostro del crimen que aparece en las noticias, en el discurso político, en la conversación cotidiana.

Son “los villanos de la película” porque:

  • Son fáciles de identificar
  • Son reemplazables (el sistema produce más)
  • Sirven como chivo expiatorio

2. Los delincuentes ricos: invisibles, estructurales

La segunda parte es la verdadera acusación:

“los delincuentes ricos escriben el guión y dirigen a los actores”

Aquí Galeano cambia de nivel: ya no habla de crimen individual, sino de crimen sistémico.

¿Quién escribe el “guión”?

  • Grandes corporaciones
  • Élites económicas
  • Poderes políticos asociados

¿Y qué significa eso?
Que tienen la capacidad de:

  • Definir qué es legal y qué no
  • Influir en leyes, medios y narrativas
  • Ocultar o normalizar sus propias formas de violencia

Porque hay delitos que no parecen delitos:

  • Evadir impuestos a gran escala
  • Explotar laboralmente
  • Destruir ecosistemas
  • Manipular mercados

Pero sus consecuencias pueden ser mucho más devastadoras que un robo callejero.

3. La crítica más profunda: el control del relato

Lo más agudo de la frase no es solo la desigualdad en el castigo, sino quién controla la historia.

El pobre delinque dentro del guión.
El rico escribe el guión.

Esto implica:

  • Control sobre medios de comunicación
  • Capacidad de moldear la opinión pública
  • Poder para decidir quién es “criminal” y quién es “empresario exitoso”

4. Implicación ética (la parte incómoda)

Galeano no está justificando el delito del pobre.
Está señalando una asimetría moral y política:

Se condena con dureza el crimen que incomoda a la vista,
y se tolera el que sostiene el sistema.

5. Traducido a lenguaje directo

Si lo despojamos de la metáfora, Galeano está diciendo:

“El sistema castiga a los pequeños delincuentes,
pero protege —e incluso necesita— a los grandes.”