, Schopenhauer no exagera por capricho, pero sí exagera a propósito. Su frase es un latigazo, no un tratado equilibrado.
Vamos por partes, con honestidad intelectual.
1. ¿Qué está atacando Schopenhauer realmente?
No está diciendo que todo orgullo nacional sea estúpido.
Está diciendo esto:
Cuando una persona no tiene logros propios, virtudes cultivadas o carácter trabajado, se refugia en una identidad colectiva que no le costó nada.
La nación es el refugio perfecto:
-
no la elegiste,
-
no la construiste,
-
no hiciste méritos para pertenecer a ella.
Es orgullo sin esfuerzo.
Schopenhauer despreciaba profundamente:
-
la mediocridad satisfecha,
-
la identidad heredada como sustituto del pensamiento,
-
la masa que se siente grande sin haber hecho nada grande.
Ahí va dirigido su veneno.
2. ¿Nadie debería estar orgulloso de su nación?
Aquí viene el matiz importante.
❌ Orgullo nacional acrítico (el que Schopenhauer detesta)
Este sí es intelectualmente pobre:
-
“Soy mejor porque nací aquí”
-
“Mi nación es superior por esencia”
-
“Nuestra historia justifica todo”
-
“Criticar a mi país es traición”
Este orgullo:
-
elimina el pensamiento crítico,
-
justifica abusos,
-
convierte la identidad en dogma,
-
suele ir acompañado de miedo al otro.
Este orgullo sí es el último refugio del vacío personal.
✅ Aprecio, gratitud o responsabilidad histórica (otra cosa muy distinta)
No es lo mismo decir:
-
“Me siento orgulloso de haber nacido aquí”
que -
“Reconozco una tradición, una lucha, una cultura que me interpela y me obliga a estar a la altura”.
Esto no es orgullo pasivo, sino exigencia.
Ejemplo sano:
-
Me importa mi país → lo critico.
-
Me importa su historia → no la maquillo.
-
Me importa su gente → no la idealizo.
Este no es orgullo narcisista, es responsabilidad moral.
3. El problema no es la nación, es el uso psicológico que se hace de ella
Schopenhauer vio algo muy lúcido (y muy actual):
Cuando el yo es débil, busca inflarse con:
-
banderas,
-
himnos,
-
enemigos externos,
-
relatos gloriosos simplificados.
Eso no construye identidad, la reemplaza.
Por eso su frase no es sociológica, es psicológica.
4. ¿Entonces exagera?
Sí, pero como exageran los buenos aforismos:
-
para sacudir,
-
para desenmascarar,
-
para incomodar a quien se reconoce en la frase.
Si alguien se ofende de inmediato, suele ser mala señal.
Si alguien se pregunta “¿qué parte de mi identidad es prestada?”, entonces la frase cumplió su función.
5. Conclusión clara
-
❌ Orgullo nacional como sustituto del carácter → intelectualmente miserable.
-
✅ Vínculo crítico con una comunidad histórica → legítimo y necesario.
-
❌ Identidad heredada sin reflexión → peligrosa.
-
✅ Pertenencia que obliga a pensar y actuar mejor → digna.
Schopenhauer no odiaba a las naciones.
Odiaba a los mediocres que se esconden detrás de ellas.
Y ahí, camaradas, fue brutal… pero no injusto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario