miércoles, 25 de febrero de 2026

 La patria fue inventada por la clase parasitaria, por la clase que vive sin trabajar, para tener divididos a los trabajadores en nacionalidades y evitar, o al menos entorpecer por ese medio su unión en una sola organización mundial que diera por tierra el viejo sistema que nos oprime. El pobre no tiene patria porque nada tiene, a no ser su mísera existencia. Son los burgueses los únicos que pueden decir: “ésta es mi patria”, porque ellos son los dueños de todo. Los pobres son el ganado encerrado en los grandes corrales llamados Naciones, y ¡oh, ironía!, a ese ganado se le obliga a defender la patria, esto es, la propiedad de los burgueses, y al caer por millares en los campos de batalla donde se deciden vulgares querellas de parias de la política, gritan los jefes: “Todo por la Patria”. 

 -Ricardo Flores Magón, 1914. 

aquí hay dinamita pura.
Ricardo Flores Magón no está haciendo una crítica suave: está atacando el concepto mismo de patria como instrumento de dominación.

Vamos por partes, con bisturí.


1. La tesis central: la patria como herramienta de división

Magón sostiene que:

  • La patria no es un hecho natural, sino una construcción ideológica.

  • Fue “inventada” por la clase dominante.

  • Sirve para dividir a los trabajadores por nacionalidades.

  • Así se evita la unión internacional del proletariado.

Esto es internacionalismo anarquista y marxista clásico. La idea ya estaba en el “Proletarios del mundo, uníos” de Marx.

La lógica es clara:
Si los obreros se identifican primero como “mexicanos”, “franceses” o “alemanes”, nunca se identificarán como clase explotada global.

Es un argumento coherente dentro de su marco ideológico.


2. “El pobre no tiene patria”

Aquí la frase es retóricamente poderosa.

Magón redefine patria como:

propiedad + poder + control del territorio

Si no posees nada, no tienes patria.

Es una reducción deliberada. Porque “patria” también puede significar:

  • lengua

  • cultura

  • memoria colectiva

  • afectos

  • territorio simbólico

Magón niega esas dimensiones culturales y la reduce a estructura económica.
Eso fortalece su crítica… pero simplifica la realidad.

Un campesino puede no tener propiedad, pero sí puede sentir arraigo real por su tierra.

Aquí hay una tensión filosófica interesante:
¿La patria es una emoción colectiva legítima o una ilusión funcional al poder?


3. El ganado en los corrales llamados Naciones

Aquí Magón golpea más fuerte.

Dice que los pobres:

  • No son dueños de la nación.

  • Pero mueren por ella.

  • Defienden la propiedad de quienes los explotan.

Y esto, históricamente, no es falso.

En 1914 el mundo estaba entrando en la Primera Guerra Mundial.
Millones de obreros europeos se mataron entre sí mientras las élites políticas negociaban imperios.

Magón detecta una contradicción brutal:
El explotado defiende al explotador creyendo defender algo sagrado.

Eso conecta con  Tucídides:
“Los fuertes hacen lo que pueden…”

Las guerras suelen decidirse por élites, pero se pelean con cuerpos de pobres.


4. ¿Tiene razón?

Parcialmente sí.
Pero no totalmente.

Tiene razón en:

  • Las élites usan el nacionalismo como mecanismo de cohesión.

  • El patriotismo puede instrumentalizarse para justificar guerras.

  • Las clases trabajadoras han sido carne de cañón en conflictos entre potencias.

Pero falla en:

  • Negar toda dimensión legítima del sentimiento nacional.

  • Suponer que la identidad de clase puede reemplazar completamente a la identidad cultural.

  • Ignorar que también existen guerras defensivas reales.

No toda defensa nacional es defensa burguesa.
Si un país es invadido, ¿defenderlo es defender al capital o a tu gente?

Ahí su tesis se complica.


5. ¿Es vigente hoy?

Mucho más de lo que parece.

Observa:

  • Los discursos nacionalistas resurgen en todo el mundo.

  • La clase trabajadora sigue dividida por fronteras.

  • Las grandes corporaciones sí operan globalmente.

Es curioso:
El capital es internacional.
El trabajador es nacional.

Magón vería ahí una confirmación de su tesis.


6. Crítica profunda 

El problema no es la patria en sí.

El problema es cuando:

  • la patria sustituye al juicio crítico,

  • se convierte en dogma,

  • se usa para movilizar emociones primitivas (paleolíticas, diría Wilson),

  • y suspende la moral individual.

Ahí se vuelve peligrosa.

Pero eliminar la patria no elimina el poder.
El poder puede reorganizarse bajo otras identidades: religión, ideología, raza, partido.

La pregunta no es si la patria existe.
La pregunta es quién la controla y con qué narrativa.


Magón no está escribiendo teoría fría.

Está escribiendo con indignación moral.

Y eso importa.

Porque no habla desde la comodidad académica, sino desde la cárcel, el exilio, la persecución.

Eso no lo vuelve infalible.
Pero sí auténtico.



8. Pregunta incómoda (para afilar la mente)

Si mañana tu país fuera invadido,
¿sentirías que no tienes patria?
¿O la defenderías?

Ahí se prueba si Magón tenía razón… o si la identidad nacional tiene raíces más profundas que la economía.


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