martes, 3 de febrero de 2026

 ¿La odontología moderna? Las caries y las enfermedades periodontales que padecemos muchos de nosotros no surgieron hasta la aparición del monocultivo y de las dietas basadas en cereales que trajo la civilización. Los científicos que se encargaron de analizar fósiles del Sudán moderno hallaron que menos del 1 por ciento de los cazadores-recolectores que habitaron esa región sufrían de caries. Una vez adoptaron la agricultura, el índice se disparó hasta cerca del 20 por ciento.

La mayoría de los peligros de los que la civilización afirma protegernos en realidad han sido creados o agravados por la propia civilización. En este contexto, poner énfasis en los antibióticos y la cirugía de bypass equivale a ensalzar las virtudes de los cinturones de seguridad y los airbags sin mencionar que nuestros antepasados primitivos no corrían peligro de sufrir accidentes automovilísticos. Si alguien prende fuego a mi casa, no esperará que se lo agradezca cuando más tarde aparezca con un cubo de agua.
¿Para qué vale realmente todo este progreso si nos está convirtiendo en personas poco saludables, infelices, humilladas, asustadas y desbordadas de trabajo? Conocemos más o menos lo que nos cuesta: casi todo. Podemos contabilizar los bosques destruidos, la capa superficial del suelo erosionada, las pesquerías agotadas, los acuíferos contaminados, la atmósfera llena de carbono, los cánceres, el estrés, los refugiados desesperados y muchas cosas más. La gente solía hablar de dejar un mundo mejor para sus hijos; ahora solo confiamos en que sobrevivan al desastre.
La NPP afirma que nuestros antepasados más listos «inventaron» tecnologías agrícolas para mejorar sus vidas. Como explica Jared Diamond en El tercer chimpancé: «Estamos acostumbrados a asumir que la transición del estilo de vida cazador-recolector a la agricultura nos proporcionó salud, longevidad, seguridad, ocio y una gran cultura». Pero Diamond señala que, si bien «los argumentos a favor de este punto de vista parecen abrumadores, son difíciles de demostrar». De hecho, la transición a la agricultura fue perjudicial para la calidad de vida general de las personas que nacieron posteriormente. La salud, la longevidad, la seguridad y el ocio han disminuido para casi todos, incluidas las élites, como señalan las mediciones más relevantes.
Christopher Ryan 

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