“Las abejas no hacen miel con el vinagre” significa que no puedes producir algo dulce, valioso o constructivo usando métodos amargos, agresivos o corrosivos.
Llevado a la política:
1. No se construye cohesión con odio permanente
Un liderazgo que basa todo en insultos, humillación o polarización extrema puede movilizar a su base… pero no construye país.
El vinagre (resentimiento, desprecio, deshumanización) puede encender pasiones, pero no produce instituciones sólidas ni confianza social.
La miel en política sería:
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Confianza pública
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Acuerdos duraderos
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Estabilidad
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Legitimidad moral
Eso no nace del insulto constante.
2. La política del miedo da resultados rápidos, pero frágiles
Muchos líderes descubren que el miedo es más eficaz que el respeto a corto plazo.
Pero el miedo no genera lealtad auténtica; genera obediencia provisional.
Y cuando el miedo desaparece, también desaparece el apoyo.
La miel (lealtad estable) no se fabrica con vinagre (intimidación).
3. El discurso importa
Si un político se la pasa diciendo que todo está podrido, que nadie sirve, que todos son traidores… termina gobernando sobre una ciudadanía que desconfía de todo.
Y cuando necesite cooperación, ya habrá sembrado el terreno del cinismo.
Las palabras son abono.
Si siembras ácido, no esperes flores.
4. Pero ojo…
El dicho no implica ingenuidad.
No significa que la política deba ser blandengue o complaciente.
Significa que incluso la firmeza puede ejercerse sin degradar.
Puedes ser duro sin ser corrosivo.
Y ahora algo más fino, camaradas:
En la política contemporánea , el vinagre vende.
La indignación genera clics.
La furia moviliza.
Pero eso no equivale a construir miel institucional.
Muchos actores políticos creen que ganar elecciones es hacer miel.
No lo es.
Ganar es capturar la colmena.
Hacer miel es sostenerla.
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