La frase atribuida a Peña Nieto —“ningún presidente se levanta para ver cómo joder al país”— y la defensa que hace Leo Zuckermann parten de una premisa psicológica cómoda, pero políticamente muy problemática.
1. El truco de la intención
Zuckermann apuesta todo a esto: la intención subjetiva del presidente.
Es decir: “quería hacerlo bien”.
El problema es que la política no se juzga por intenciones, sino por:
-
decisiones concretas
-
incentivos que se protegen
-
consecuencias reales
Si no, terminaríamos absolviendo casi todo el desastre histórico con un “bueno… no era su intención”.
👉 Nadie duda de que muchos presidentes quieren que “les vaya bien al país”,
pero ¿qué significa “que le vaya bien” y para quién?
2. “Que al país le vaya bien” no es neutral
Aquí está el núcleo ideológico que Zuckermann pasa por alto (o decide no ver):
Para algunos presidentes:
-
que le vaya bien al país =
-
estabilidad macroeconómica
-
confianza de inversionistas
-
aprobación de élites
-
portadas internacionales
-
Aunque eso implique:
-
precarización laboral
-
despojo territorial
-
corrupción estructural
-
violencia normalizada
Peña Nieto no se levantaba pensando en “joder al país”,
pero sí gobernó bajo un modelo que:
-
aceptaba la corrupción como “costo”
-
protegía intereses privados
-
sacrificaba justicia por “estabilidad”
Y eso sí jode al país, aunque se haga con sonrisa tecnocrática.
3. El problema no es el sadismo, es la impunidad
Zuckermann plantea una caricatura:
como si la única forma de dañar al país fuera levantarte con odio explícito.
Pero la historia muestra otra cosa:
-
Los peores daños suelen venir de
-
cinismo
-
comodidad moral
-
autoengaño
-
lealtad a un sistema injusto
-
No necesitas querer destruir un país para hacerlo.
Basta con:
-
no querer incomodar al poder
-
no querer pagar costos
-
no querer ver a los de abajo
4. Peña Nieto como caso concreto
Si aplicamos el criterio serio (no psicológico, sino político):
-
Casa Blanca → conflicto de interés evidente
-
Ayotzinapa → encubrimiento del Estado
-
Estafa Maestra → desvío sistemático
-
Violencia → normalizada como “daño colateral”
Decir “pero no quería joder al país” no solo es irrelevante:
es una forma suave de borrar responsabilidad histórica.
5. El argumento de Zuckermann y su función
Este tipo de frases cumplen una función clara:
-
humanizar al gobernante
-
despolitizar el juicio
-
mover el debate del poder a la psicología
Es una defensa elegante del statu quo:
“no eran malos, solo era difícil”.
Pero el pueblo no vive de intenciones.
Vive de consecuencias.
6. Conclusión clara (sin rodeos)
-
Puede ser cierto que Peña Nieto no se levantara pensando en “joder al país”.
-
Es irrelevante.
-
Lo que importa es que gobernó de una forma que benefició a unos pocos y dañó a muchos.
-
Defenderlo desde la intención es una forma sofisticada de impunidad simbólica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario