miércoles, 11 de febrero de 2026

 La frase atribuida a Peña Nieto —“ningún presidente se levanta para ver cómo joder al país” y la defensa que hace Leo Zuckermann parten de una premisa psicológica cómoda, pero políticamente muy problemática.

1. El truco de la intención

Zuckermann apuesta todo a esto: la intención subjetiva del presidente.
Es decir: “quería hacerlo bien”.

El problema es que la política no se juzga por intenciones, sino por:

  • decisiones concretas

  • incentivos que se protegen

  • consecuencias reales

Si no, terminaríamos absolviendo casi todo el desastre histórico con un “bueno… no era su intención”.

👉 Nadie duda de que muchos presidentes quieren que “les vaya bien al país”,
pero ¿qué significa “que le vaya bien” y para quién?

2. “Que al país le vaya bien” no es neutral

Aquí está el núcleo ideológico que Zuckermann pasa por alto (o decide no ver):

Para algunos presidentes:

  • que le vaya bien al país =

    • estabilidad macroeconómica

    • confianza de inversionistas

    • aprobación de élites

    • portadas internacionales

Aunque eso implique:

  • precarización laboral

  • despojo territorial

  • corrupción estructural

  • violencia normalizada

Peña Nieto no se levantaba pensando en “joder al país”,
pero sí gobernó bajo un modelo que:

  • aceptaba la corrupción como “costo”

  • protegía intereses privados

  • sacrificaba justicia por “estabilidad”

Y eso sí jode al país, aunque se haga con sonrisa tecnocrática.

3. El problema no es el sadismo, es la impunidad

Zuckermann plantea una caricatura:
como si la única forma de dañar al país fuera levantarte con odio explícito.

Pero la historia muestra otra cosa:

  • Los peores daños suelen venir de

    • cinismo

    • comodidad moral

    • autoengaño

    • lealtad a un sistema injusto

No necesitas querer destruir un país para hacerlo.
Basta con:

  • no querer incomodar al poder

  • no querer pagar costos

  • no querer ver a los de abajo

4. Peña Nieto como caso concreto

Si aplicamos el criterio serio (no psicológico, sino político):

  • Casa Blanca → conflicto de interés evidente

  • Ayotzinapa → encubrimiento del Estado

  • Estafa Maestra → desvío sistemático

  • Violencia → normalizada como “daño colateral”

Decir “pero no quería joder al país” no solo es irrelevante:
es una forma suave de borrar responsabilidad histórica.

5. El argumento de Zuckermann y su función

Este tipo de frases cumplen una función clara:

  • humanizar al gobernante

  • despolitizar el juicio

  • mover el debate del poder a la psicología

Es una defensa elegante del statu quo:
“no eran malos, solo era difícil”.

Pero el pueblo no vive de intenciones.
Vive de consecuencias.

6. Conclusión clara (sin rodeos)

  • Puede ser cierto que Peña Nieto no se levantara pensando en “joder al país”.

  • Es irrelevante.

  • Lo que importa es que gobernó de una forma que benefició a unos pocos y dañó a muchos.

  • Defenderlo desde la intención es una forma sofisticada de impunidad simbólica.

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