martes, 3 de febrero de 2026

 Diálogos socráticos contemporáneos

I. Sobre la democracia que se reparte y la que se ignora

Sócrates: Dime, amigo, ¿afirmas que ciertas potencias llevan democracia a algunos países?

Interlocutor: Así es. Intervienen para defender la libertad y los derechos humanos.

Sócrates: ¿Y lo hacen en todos los países donde no hay democracia?

Interlocutor: No… solo en algunos.

Sócrates: Entonces, ¿la democracia es un deber universal o una elección conveniente?

Interlocutor: Supongo que universal… pero con prioridades.

Sócrates: ¿Prioridades morales o estratégicas?

Interlocutor: Estratégicas, diría yo.

Sócrates: ¿Y puede algo ser moral solo cuando conviene?

Interlocutor: Suena contradictorio.

Sócrates: Sigamos. ¿Existen países aliados de esas potencias que no sean democráticos?

Interlocutor: Sí, varios.

Sócrates: ¿Y por qué no se les “lleva democracia” a ellos?

Interlocutor: Porque son aliados, porque garantizan estabilidad.

Sócrates: ¿Entonces la estabilidad vale más que la democracia?

Interlocutor: En la práctica, parece que sí.

Sócrates: Dime algo más: cuando un pueblo elige libremente a un gobierno que no agrada a esas potencias, ¿se respeta su decisión?

Interlocutor: A menudo se cuestiona… o se sanciona.

Sócrates: ¿Eso es respeto a la democracia o miedo al resultado?

Interlocutor: Miedo al resultado.

Sócrates: Entonces aclaremos conceptos.
¿Defienden la democracia o defienden gobiernos favorables?

Interlocutor: Defienden gobiernos favorables.

Sócrates: ¿Y la democracia?

Interlocutor: Es el discurso que usan.

Sócrates: Luego, ¿la democracia es el fin o el pretexto?

Interlocutor: El pretexto.

Sócrates: Si es así, ¿no sería más honesto decir: “intervenimos por interés”?

Interlocutor: Lo sería… pero perdería legitimidad.

Sócrates: Así que la democracia no se ama por sí misma, sino porque legitima el poder.

Interlocutor: Eso parece.

Sócrates: Entonces, amigo mío, no vivimos en un mundo donde se exporta democracia,
sino en uno donde se administra obediencia usando la palabra democracia.

Interlocutor: Duele, pero es difícil refutarlo.

Sócrates: La verdad suele doler cuando desarma los discursos cómodos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario