Diálogos socráticos contemporáneos
I. Sobre la democracia que se reparte y la que se ignora
Sócrates: Dime, amigo, ¿afirmas que ciertas potencias llevan democracia a algunos países?
Interlocutor: Así es. Intervienen para defender la libertad y los derechos humanos.
Sócrates: ¿Y lo hacen en todos los países donde no hay democracia?
Interlocutor: No… solo en algunos.
Sócrates: Entonces, ¿la democracia es un deber universal o una elección conveniente?
Interlocutor: Supongo que universal… pero con prioridades.
Sócrates: ¿Prioridades morales o estratégicas?
Interlocutor: Estratégicas, diría yo.
Sócrates: ¿Y puede algo ser moral solo cuando conviene?
Interlocutor: Suena contradictorio.
Sócrates: Sigamos. ¿Existen países aliados de esas potencias que no sean democráticos?
Interlocutor: Sí, varios.
Sócrates: ¿Y por qué no se les “lleva democracia” a ellos?
Interlocutor: Porque son aliados, porque garantizan estabilidad.
Sócrates: ¿Entonces la estabilidad vale más que la democracia?
Interlocutor: En la práctica, parece que sí.
Sócrates: Dime algo más: cuando un pueblo elige libremente a un gobierno que no agrada a esas potencias, ¿se respeta su decisión?
Interlocutor: A menudo se cuestiona… o se sanciona.
Sócrates: ¿Eso es respeto a la democracia o miedo al resultado?
Interlocutor: Miedo al resultado.
Sócrates: Entonces aclaremos conceptos.
¿Defienden la democracia o defienden gobiernos favorables?
Interlocutor: Defienden gobiernos favorables.
Sócrates: ¿Y la democracia?
Interlocutor: Es el discurso que usan.
Sócrates: Luego, ¿la democracia es el fin o el pretexto?
Interlocutor: El pretexto.
Sócrates: Si es así, ¿no sería más honesto decir: “intervenimos por interés”?
Interlocutor: Lo sería… pero perdería legitimidad.
Sócrates: Así que la democracia no se ama por sí misma, sino porque legitima el poder.
Interlocutor: Eso parece.
Sócrates: Entonces, amigo mío, no vivimos en un mundo donde se exporta democracia,
sino en uno donde se administra obediencia usando la palabra democracia.
Interlocutor: Duele, pero es difícil refutarlo.
Sócrates: La verdad suele doler cuando desarma los discursos cómodos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario