lunes, 16 de febrero de 2026

 “Populismo” casi siempre se usa para describir a líderes que apelan directamente “al pueblo” contra “las élites”. Pero rara vez se usa esa palabra cuando los ricos organizan fundaciones, financian causas o impulsan agendas políticas para los pobres bajo el discurso del “bien común”.

Vamos por partes, con honestidad brutal


1. ¿Por qué no se les llama “populistas” a los ricos cuando dan a los pobres?

Porque el término “populismo” en ciencia política suele definirse como:

Una ideología que divide la sociedad entre “el pueblo puro” y “la élite corrupta”, y que sostiene que la política debe expresar la voluntad general del pueblo.

Las fundaciones de millonarios normalmente no usan esa narrativa. No dicen:

  • “Somos el pueblo contra las élites”.
    Dicen:

  • “Estamos ayudando al desarrollo.”

  • “Invertimos en educación.”

  • “Impulsamos políticas públicas basadas en evidencia.”

Su lenguaje es tecnocrático, no plebeyo.


2. Pero… ¿hay algo equivalente?

Aquí viene lo interesante.

Lo que muchos llaman filantropía estratégica o “capitalismo filantrópico” también es una forma de ejercer poder político sin pasar por elecciones.

Un multimillonario que financia:

  • Think tanks

  • Universidades

  • Medios

  • Campañas

  • ONGs

  • Reformas legales

Está influyendo en la agenda pública. Solo que no lo hace en nombre del “pueblo”, sino en nombre de:

  • la eficiencia,

  • el progreso,

  • la innovación,

  • la ciencia,

  • la libertad de mercado,

  • la responsabilidad social.

No es populismo. Es influencia estructural de élite.

Y aquí está la clave:
El populismo se acusa cuando el poder se concentra apelando a las masas.
Pero cuando el poder se concentra apelando a la “expertise” y al capital, se le llama filantropía o liderazgo.


3. ¿Hay un doble estándar?

En el discurso mediático, muchas veces sí.

  • Cuando un político reparte transferencias directas → “populismo”.

  • Cuando una fundación privada condiciona políticas educativas o sanitarias → “alianza público-privada”.

Ambos pueden tener efectos políticos profundos.
Pero uno se asocia con irracionalidad y el otro con sofisticación.

Ahí hay una carga ideológica clara.


4. ¿Pero sería correcto llamarlo populismo de ricos?

Conceptualmente no del todo. Sería más preciso hablar de:

  • Plutocratización de la política

  • Filantropía política

  • Gobernanza privada

  • Captura de agenda

Porque el populismo, técnicamente, necesita esa narrativa pueblo vs élite.

Lo que hacen muchas élites económicas no es populismo. Es poder sin plebiscito.


5. El punto filosófico 

Aquí hay una pregunta más profunda:

¿Es más democrático un líder que apela emocionalmente a las masas?
¿O un multimillonario que financia políticas “racionales” pero no electas?

Uno moviliza pasiones.
El otro moviliza capital.

Ambos pueden distorsionar la democracia.
Solo que uno asusta más a las élites mediáticas.



El término “populismo” muchas veces se usa como arma política, no como categoría neutral.

Pero también es importante no caer en el error inverso de llamar populismo a cualquier ejercicio de poder.

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