Entremos al liberalismo mexicano, ese animal histórico que nació incendiario y hoy lo confunden con Excel.
El liberalismo mexicano: zurdo en el XIX, diestro en el XXI
En el siglo XIX, el liberal mexicano era la izquierda.
Juárez, Lerdo, Ocampo no querían “menos Estado” por amor al mercado, sino menos Iglesia, menos ejército, menos fueros.
En el siglo XIX, el liberal mexicano era la izquierda.
Juárez, Lerdo, Ocampo no querían “menos Estado” por amor al mercado, sino menos Iglesia, menos ejército, menos fueros.
El enemigo no era el Estado: era
el Estado capturado.
El liberal era el que decía: que nadie mande por
mandato divino.
Era un liberalismo anticlerical, republicano y modernizador.
Era un liberalismo anticlerical, republicano y modernizador.
Progreso antes que tradición.
Razón antes que altar.
Bastante punk, la verdad.
El giro irónico
Salto temporal.
Hoy “liberal” en México suele significar:
— pro-mercado
— anti-regulación
— sospechoso del Estado social
O sea: derecha económica.
Mismo nombre, otro ADN.
El giro irónico
Salto temporal.
Hoy “liberal” en México suele significar:
— pro-mercado
— anti-regulación
— sospechoso del Estado social
O sea: derecha económica.
Mismo nombre, otro ADN.
El liberal de hoy mira al Estado como problema; el de Juárez lo veía como herramienta a conquistar.
Isaiah Berlin entra al escenario (con ceja levantada)
Berlin nos ayuda a entender el enredo:
— Libertad negativa: que no me estorben (liberal clásico).
— Libertad positiva: poder realmente vivir como humano (liberal social).
El liberalismo mexicano del XIX mezclaba ambas sin saberlo:
quería quitar cadenas y construir ciudadanía.
El liberalismo actual suele quedarse solo con la primera:
libertad para competir… aunque empieces descalzo.
Poema breve, con filo
Antes, liberal era romper cadenas.
Hoy, liberal es decir
“no es mi problema”.
Conclusión sin vaselina
¿Los liberales son de derecha?
— Hoy, en México, mayoritariamente sí (en lo económico).
— Históricamente, no: fueron la fuerza progresista que demolió el viejo orden.
El liberalismo no se movió solo; el eje político se desplazó debajo de sus pies. Y muchos siguen usando la misma palabra para ideas que ya no se reconocen en el espejo.
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