miércoles, 31 de diciembre de 2025

 

1. ¿Qué significa realmente “reclutar a un  político porque tiene estructura”?

En el discurso oficial suena neutral, casi administrativo. En la práctica suele significar esto:

  • Controla redes clientelares (líderes de colonia, sindicatos, organizaciones “sociales”).

  • Puede mover votos mediante favores, amenazas veladas o dependencia económica.

  • Tiene acceso a recursos materiales (programas, contratos, empleo informal).

  • Posee capacidad de coerción social, aunque no siempre explícamente violenta.

No se llevan ideas, ni proyectos, ni principios.
Se llevan mecanismos de control.

Eso ya es una señal clara de degradación política.


2. El eco histórico: el cacique clásico

El cacique tradicional (siglo XIX y buena parte del XX) tenía tres pilares:

  1. Control territorial
    “Esta región es mía”.

  2. Capacidad de castigo
    Violencia directa o mediada: judicial, policial, económica.

  3. Intermediación con el poder central
    El Estado no gobernaba directamente: gobernaba a través del cacique.

Cuando hoy un partido dice:

“Es que este personaje trae estructura”

lo que está diciendo es:

“Trae su propio mini-Estado paralelo”.


3. ¿Por qué los partidos recurren a esto?

Porque los partidos ya no construyen base social. Han perdido:

  • Formación política.

  • Militancia real.

  • Trabajo comunitario sostenido.

  • Identidad ideológica.

Entonces sustituyen organización por importación de poder ya armado.

Es como un cartel que no recluta jóvenes: compra a una banda entera.

Más rápido, más eficaz, más corrupto.


4. Violencia: no siempre con pistola, pero violencia al fin

Aquí hay que ser precisos:
no toda violencia es física.

La “estructura” muchas veces opera mediante:

  • Amenaza de perder apoyos básicos.

  • Exclusión de programas.

  • Presión comunitaria (“si no votas, no te ayudan”).

  • Uso selectivo de la ley.

Eso es violencia estructural, en sentido casi textbook (Galtung).

El voto deja de ser libre y se vuelve moneda de supervivencia.


5. Acaparamiento de riqueza y poder

El cacique moderno:

  • Monopoliza contratos locales.

  • Controla obra pública.

  • Decide quién trabaja y quién no.

  • Extrae renta política del territorio.

El partido que lo absorbe legitima ese sistema a cambio de resultados electorales.

Es un pacto cínico:

“Tú sigue mandando ahí abajo, yo te cubro arriba”.


6. El transfuguismo como síntoma, no como accidente

Que alguien salte de partido en partido sin costo político indica que:

  • Las ideologías son decorado.

  • El partido es solo una franquicia electoral.

  • La lealtad es al poder, no al proyecto.

El cacique no cambia de ideas porque nunca tuvo: cambia de logo.


7. La tragedia democrática

Esto destruye tres cosas fundamentales:

  1. Representación
    El representante no responde a la ciudadanía, sino a su red.

  2. Igualdad política
    Un voto vale menos que una “estructura”.

  3. Confianza pública
    La gente ve que gane quien gane, manda el mismo.

Y entonces aparece el cinismo social:

“Todos son iguales”.

Que es justo lo que mantiene vivo al sistema.


8. Llamarlo por su nombre

No es pragmatismo político.
No es estrategia electoral.
No es “realismo”.

Es neocaciquismo electoral, adaptado a la democracia formal.

Un régimen donde la urna existe, pero el poder ya llegó contado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario