El rasero único también se hace extensivo a las armas y demás medios de destrucción. Los gastos militares de Estados Unidos se acercan a los del resto del mundo juntos, mientras que las ventas de armas de treinta y ocho empresas norteamericanas (una de las cuales está domiciliada en Canadá) ascienden a más del 60 por ciento del total mundial. Además, para la potencia dominante del planeta, los medios de destrucción tienen pocos límites. Articulando lo que ya sabían quienes desean ver, el destacado analista militar israelí Reuven Pedatzur escribe que «en la era de una única e implacable superpotencia, cuyos dirigentes pretenden configurar el mundo de acuerdo con su imperiosa visión mundial, las armas nucleares se han convertido en un instrumento atractivo para hacer la guerra, incluso contra enemigos que no las poseen»? Cuando le preguntaron por qué «Estados Unidos debía gastar una fortuna en armas y China contenerse», Max Boot, miembro decano del Consejo de Relaciones Exteriores, ofreció una sencilla respuesta: «nosotros garantizamos la seguridad del mundo, protegemos a nuestros aliados, mantenemos abiertas las vías marítimas críticas y encabezamos la guerra contra el terror», mientras que China amenaza a los demás y «podría disparar una carrera armamentística», acciones inconcebibles para Estados Unidos.
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