domingo, 26 de julio de 2026

 La tesis de Jesús G. Maestro —fiel a su estilo provocador y apoyado en el materialismo filosófico de Gustavo Bueno— da en el blanco de una de las lecturas socio-políticas más agudas del apócrifo de Avellaneda: el contraste entre la libertad cervantina y la ortopedia moralista de la Contrarreforma.

Aunque llamar «de derechas» a un texto de 1614 sea un anacronismo deliberado e hiperbólico, la etiqueta captura la esencia del texto de Avellaneda: un ejercicio de disciplina, control institucional y reacción conservadora contra el potencial subversivo del personaje.

1. El encierro en la Casa del Nuncio: El triunfo del orden institucional

En la segunda parte legítima de Cervantes (1615), Don Quijote muere en su cama, rodeado de sus amigos, habiendo recuperado la cordura (Alonso Quijano el Bueno) y conservando intacta su dignidad humana.

Por el contrario, Avellaneda decide encerrarlo en el manicomio de Toledo (la Casa del Nuncio).

  • La neutralización del desviado: Para el pensamiento reaccionario de la época, quien rompe el orden establecido o desafía el sentido común de la jerarquía no es un héroe trágico ni un idealista: es un peligro social o un loco que debe ser recluido.

  • La cárcel frente al camino: La novela de Cervantes es una "obra de camino" basada en la libertad de itinerario y el choque con la realidad. Avellaneda clausura esa libertad encerrando al personaje entre cuatro paredes, devolviendo el control a la institución (médica, estatal o eclesiástica).

2. «Don Quijote el Desamorado»: La extirpación del ideal

El segundo golpe maestro de Avellaneda para desactivar a Don Quijote es despojarlo de su motor espiritual: Dulcinea del Toboso. En la versión apócrifa, Don Quijote reniega del amor y se rebautiza a sí mismo como el Caballero Desamorado.

  • Sin ideal no hay subversión: Para Cervantes, el amor por Dulcinea no es solo un cliché caballeresco; es la fe en una verdad superior que transforma lo vulgar (Aldonza Lorenzo) en algo sublime. Es la capacidad del individuo de proyectar belleza sobre un mundo gris.

  • La degradación a simple bufón: Al privarlo del amor y del ideal, Avellaneda reduce a Don Quijote a un simple grotesco, un chiflado ridículo sin nobleza interna. El Don Quijote de Avellaneda ya no lucha por la justicia ni por la dama: solo protagoniza episodios cómicos de trazo grueso.

3. Síntesis del contraste: Cervantes vs. Avellaneda

DimensiónCervantes (Humanismo / Libertad)Avellaneda (Ortodoxia / Reacción)
La locuraDilema complejo, crítico y con trasfondo filosófico.Enfermedad o falta moral que exige corrección.
El orden socialCuestionado mediante la ironía y la sátira del poder.Afirmado y protegido mediante el castigo al divergente.
El amor (Dulcinea)Motor trascendente de superación individual.Extirpado; el loco se vuelve «desamorado».
El destino finalRecuperación de la dignidad personal en su lecho.Reclusión en la Casa del Nuncio (manicomio/cárcel).


La lectura de Jesús G. Maestro acierta al señalar que Avellaneda escribe desde el miedo a la libertad cervantina.

Si Cervantes creó un personaje que desafiaba los moldes de su tiempo mediante la imaginación y la voluntad individual, Avellaneda —representante del dogmatismo de su época— reaccionó restableciendo el orden: quitándole el amor para vaciarlo de ideales y metiéndolo en el manicomio para asegurar que el orden establecido no sufriera más sobresaltos.

El pensamiento de Alonso Fernández de Avellaneda se encuadra en una matriz ideológica muy concreta del Siglo de Oro español: el dogmatismo contrarreformista, el absolutismo político y el elitismo clasista.

Para definir su corriente de pensamiento de forma rigurosa, hay que desglosarla en tres ejes fundamentales:

1. Elitismo y clasismo rígido (La aristocracia como norma)

Avellaneda escribe desde una postura claramente aristocrática y estamental.

  • Sancho Panza degradado: Mientras que en Cervantes Sancho es un campesino con sabiduría popular, socarrón y capaz de gobernar con buen sentido la Ísula Barataria, para Avellaneda Sancho es simplemente un glotón, un zafio y un siervo estúpido que solo sirve para que los nobles se rían de él.

  • Reafirmación de las jerarquías: Avellaneda no tolera la fluidez social ni la dignidad que Cervantes le otorga a las clases populares. En su obra, los campesinos y villanos son groseros por naturaleza y los nobles ostentan la autoridad moral e intelectual por derecho de nacimiento.

2. Ortodoxia tridentina y teología autoritaria (La Contrarreforma)

El trasfondo filosófico y religioso de Avellaneda es el del Concilio de Trento y la Contrarreforma en su versión más dogmática.

  • Sustitución de la razón por el dogma: Cervantes aplica una "razón antropológica" e humanista (influenciada por Erasmo de Rotterdam), donde explora la libertad individual y las contradicciones humanas. Avellaneda, en cambio, impone una razón teológica: no hay espacio para el dilema moral; solo hay norma, pecado, disciplina y castigo.

  • Moralismo didáctico: Intercala sermones y cuentos moralizantes (como la historia de la monja arrepentida Margarita la Tornera) para adoctrinar al lector, transformando la parodia novelesca en una lección de catequesis o disciplina social.

3. Reaccionarios e inmovilistas (Rechazo al individualismo)

Avellaneda representa el pensamiento que teme a la desviación y al cambio social:

  • El individuo debe someterse al Estado y la Iglesia: El Quijote cervantino es un sujeto autónomo que decide rehacer el mundo según su propio criterio de justicia. Para el pensamiento de Avellaneda, ese tipo de libertad individual es anomia (desorden público) y debe ser reprimida.

  • La resolución institucional: Al encerrar a Don Quijote en el manicomio (la Casa del Nuncio en Toledo), Avellaneda afirma que la sociedad perfecta es aquella donde las instituciones (médico-religiosas o estatales) contienen, aíslan y neutralizan a quien piensa o actúa de forma diferente.

Síntesis: ¿Qué era Avellaneda?

RasgoManifestación en la obra
Ultraconservador / ReaccionarioDefiende la restauración del orden político y religioso tradicional frente a la libertad individual.
Clasista / ElitistaRidiculiza al pueblo (Sancho) y ensalza la figura del noble como garante de la cordura.
Dogmático (Tridentino)Todo el universo moral de la novela está subordinado a la teología contrarreformista.
Anti-humanistaDespoja a los personajes de la dignidad interior y la complejidad psicológica que les dio Cervantes.

En resumen, Avellaneda representa el racionalismo teológico y estatista del Barroco español: un pensamiento que no tolera la ironía, el libre albedrío ni el cuestionamiento del orden establecido.


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