Inocular en el ser humano sentimientos de culpabilidad, es decir, hacerle sentir culpable de ciertos problemas, es una forma muy útil de mantener a la gente sumisa, alienada y esclavizada bajo el imperativo de determinadas ideas.
La culpa no sólo te quita el sueño: hipoteca también tu vigilia, tu trabajo y tu dinero. Las grandes causas quieren que les entregues tu voluntad, tu horario laboral y tus recursos económicos. Dona. Sé voluntario. Vigila a tu vecino. Trabaja gratis para «la causa».
Los grandes ideales siempre están ahí, para seducirte y abducirte. Espabila o defiéndete. O, sin ofrecer resistencia, como un pelele, entrégate y obedece. Tú eliges, sí, pero no esperes que te dejen elegir ni libre ni cómodamente. La libertad no se regala: se lucha por ella.
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