lunes, 27 de julio de 2026

 El triunfo aparente de la libre individualidad y de la «personalización» (desde el ordenador personal al entrenador personal, desde el comprador personal al entrenador de vida personal) coexiste con el nacimiento de la nueva figura del ermitañismo masivo de la muchedumbre solitaria. En el metro y en los autobuses, en los trenes y centros comerciales, el individuo robinsoniano, incluso en medio de cientos de personas, está permanentemente solo y aislado: es incapaz de comunicarse y madurar dialógicamente una toma de conciencia que desemboque en un disenso contra la falsa universalidad en la que está inmerso. En esto podemos ver la completa realización de la existencia «inauténtica» criticada por Heidegger en el párrafo 27 de Ser y tiempo. 

Diego fusaro.    

Este pasaje de Diego Fusaro reúne ideas de varios filósofos para describir una paradoja de la sociedad actual: nunca habíamos tenido tanta libertad individual aparente y, sin embargo, nunca habíamos estado tan aislados.

Veamos la idea por partes.

"El triunfo aparente de la libre individualidad y de la personalización..."

Fusaro señala que vivimos rodeados de servicios "personalizados": computadora personal, entrenador personal, asesor personal, algoritmos que nos recomiendan música, películas o noticias. Todo parece estar diseñado para el individuo.

Esto transmite la sensación de que somos más libres que nunca. Pero él dice que ese triunfo es aparente, porque muchas de esas elecciones ya vienen orientadas por el mercado y la tecnología.

"...coexiste con el nacimiento de la nueva figura del ermitañismo masivo de la muchedumbre solitaria."

Aquí aparece la paradoja.

Somos una multitud, pero cada uno vive encerrado en su propio mundo. Es el "ermitaño moderno": alguien que está rodeado de personas, pero emocional e intelectualmente aislado.

Piensa en un vagón del metro: cien personas juntas, casi todas mirando su teléfono. Hay proximidad física, pero poca relación humana.

"El individuo robinsoniano..."

La referencia es a Robinson Crusoe, el náufrago que vive solo en una isla.

Fusaro dice que hoy cada individuo se parece a Robinson Crusoe: autosuficiente en apariencia, pero aislado. Ya no necesita dialogar mucho con otros porque consume información, entretenimiento y servicios de forma individual.

"Es incapaz de comunicarse y madurar dialógicamente una toma de conciencia..."

Aquí entra una idea muy importante.

Para muchos filósofos, las personas desarrollan una conciencia crítica conversando, discutiendo y confrontando ideas.

Si cada uno permanece encerrado en su burbuja, esa conciencia colectiva nunca llega a formarse.

"...que desemboque en un disenso contra la falsa universalidad..."

Según Fusaro, el sistema económico y cultural presenta sus reglas como si fueran naturales e inevitables: competir, consumir, producir más.

Él llama a eso una "falsa universalidad": algo que parece válido para todos, pero que en realidad responde a intereses concretos.

Si las personas permanecen aisladas, difícilmente cuestionarán ese orden.

La referencia a Heidegger

Fusaro termina citando a Martin Heidegger y su obra Ser y tiempo.

En el §27, Heidegger describe la existencia dominada por "el Uno" (das Man): vivimos como "se vive", opinamos como "se opina", hacemos lo que "todo el mundo hace". En ese estado perdemos autenticidad porque dejamos que la sociedad piense por nosotros.

Fusaro sostiene que hoy esa existencia inauténtica alcanza su máxima expresión: el individuo cree ser único porque personaliza su consumo, pero en realidad está más integrado que nunca en un modelo que lo mantiene aislado y poco dispuesto a cuestionarlo.

En resumen, la crítica de Fusaro no es contra la individualidad en sí, sino contra una individualidad consumista y solitaria. Cuanto más nos convencemos de que somos individuos completamente independientes, menos dialogamos, menos construimos proyectos comunes y menos capacidad tenemos para cuestionar el orden social en el que vivimos. Esa es, para él, una de las grandes contradicciones de la modernidad.

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