viernes, 31 de julio de 2026

 

De la ciudadanía al capital humano: La desposesión del homo politicus por el homo economicus

En la tradición del pensamiento político occidental, la noción de ciudadanía ha descansado sobre la figura del homo politicus: un sujeto capaz de deliberar, participar en la vida pública y concebir el bien común más allá de sus intereses estrictamente privados. 

Sin embargo, la consolidación del neoliberalismo no solo ha reconfigurado la economía global, sino que ha operado una mutación antropológica y cultural profunda.

 Como sostiene Wendy Brown en El pueblo sin atributos, el neoliberalismo actúa como una racionalidad gubernamental que transfigura todas las esferas de la vida humana bajo las métricas del mercado. En este proceso, el homo politicus es desplazado y colonizado por el homo economicus, reduciendo la condición humana a la constante autogestión del propio capital humano y despojando al pueblo de su capacidad de autogobierno democrático.

La genealogía de la transformación: De la economía política a la biopolítica

Para comprender esta desposesión es preciso acudir a las reflexiones de Michel Foucault en Nacimiento de la biopolítica. Foucault advertía que, a diferencia del liberalismo clásico de los siglos XVIII y XIX —que concebía al mercado como una esfera de intercambio separada de la intervención estatal—, el ordoliberalismo y el neoliberalismo estadounidense convierten al mercado en el principio organizador y legitimador de la sociedad y del propio Estado.

En el liberalismo clásico, el homo economicus compartía espacio con el homo politicus; el sujeto era concebido simultáneamente como un agente guiado por el interés propio en el ámbito mercantil y como un ciudadano con derechos, deberes y capacidad deliberativa en el espacio público. 

Con la racionalidad neoliberal, esta dualidad se quiebra: el mercado deja de ser un espacio de mero intercambio de bienes para convertirse en una dinámica universal de competencia

El ser humano ya no es un socio comercial o un trabajador que vende su fuerza de trabajo, sino un "empresario de sí mismo" (entrepreneur de soi-même).

El vaciamiento de la esfera política

Wendy Brown retoma esta genealogía para señalar sus devastadoras consecuencias sobre la democracia. Al proyectar los valores del mercado sobre todos los ámbitos de la existencia, conceptos fundamentales como la justicia social, la igualdad, la libertad y la soberanía popular sufren un desplazamiento semántico radical:

  • La libertad pasa de ser el derecho político a participar en el autogobierno de la comunidad a reducirse a la libertad individual de consumo y a la autonomía mercantil.

  • La igualdad deja de ser una meta política orientada a mitigar las asimetrías de poder y se reinterpreta como igualdad de condiciones formales para competir en el mercado.

  • La ciudadanía se convierte en la gestión de la propia empleabilidad y solvencia crediticia.

Cuando el homo economicus absorbe por completo al homo politicus, la política pierde su naturaleza agonal y deliberativa —aquella que, como señalaba Chantal Mouffe, permite la confrontación de proyectos de sociedad— para ser reemplazada por la gobernanza. La gestión técnica, la búsqueda de consenso empresarial y el criterio de eficiencia económica sustituyen al debate democrático. Los problemas sociales (la pobreza, la desigualdad en la salud o el desempleo) dejan de ser entendidos como fallas estructurales del sistema político o económico para ser catalogados como fracasos en la "estrategia de inversión personal" del individuo.

Conclusión

La sustitución del homo politicus por el homo economicus representa el núcleo de la revolución silenciosa del neoliberalismo.

 Al despojar al sujeto de su dimensión política, la democracia queda convertida en una carcasa institucional vacía: se preservan los procedimientos electorales, pero el demos pierde las herramientas conceptuales y éticas para cuestionar el orden socioeconómico o imaginar alternativas colectivas. 

Recuperar al homo politicus implica, por tanto, restituir el valor incalculable de lo público, defender la educación y la cultura como bienes comunes no mercantilizables y reafirrmar que la dignidad humana y la soberanía democrática no pueden medirse en términos de rentabilidad o capital financiero.

Bibliografía

  • Aristóteles. (1988). Política (M. García Valdés, Trad.). Editorial Gredos. (Texto fundamental sobre la concepción originaria del sujeto político y el bien común).

  • Brown, W. (2015). El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo (A. Giacometti, Trad.). Malpaso Ediciones. (Obra central sobre la devaluación del homo politicus y la sustitución de la democracia por la racionalidad neoliberal).

  • Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica: Curso en el Collège de France (1978-1979) (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Análisis genealógico de la mutación del homo economicus en el neoliberlismo).

  • Mouffe, C. (2007). En torno a lo político (S. Soza, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Examen sobre el peligro de sustituir el debate político agonal por consensos morales y tecno-económicos).

  • Polanyi, K. (2011). La gran transformación: Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo (E. Suárez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Estudio histórico sobre los impactos sociales de la subordinación de la sociedad a las leyes del mercado).

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