viernes, 10 de julio de 2026

 La actual fase del capitalismo se basa en la competencia generalizada, relaciones mercantiles urbi et orbe y el dinero —que no huele, que es un gran ocultador— actuando como mediador universal. La crisis económica trabaja, paradójicamente, más para la derecha que para la izquierda. La crisis regresa a los lugares abisales del racismo y del patriarcado. Porque el racismo, el patriarcado, la guerra, son elementos que necesita el capitalismo para desarrollar su metabolismo. Como elementos culturales, pueden en algunos momentos independizarse de la matriz económica, pero en el largo plazo están profundamente unidos. 

Este fragmento del politólogo español Juan Carlos Monedero ofrece una radiografía crítica y multidimensional del capitalismo contemporáneo (frecuentemente denominado neoliberalismo o capitalismo tardío). Su análisis se estructura en tres ejes fundamentales: la naturaleza del mercado global, la asimetría política ante las crisis y la interconexión estructural entre la economía, el racismo y el patriarcado.


1. El metabolismo del capitalismo actual

"La actual fase del capitalismo se basa en la competencia generalizada, relaciones mercantiles urbi et orbe y el dinero..."

  • Competencia generalizada: Monedero apunta a cómo la lógica del mercado ha colonizado esferas de la vida que antes estaban fuera de ella (la educación, la salud, las relaciones interpersonales, la atención). Ya no solo compiten las empresas; los individuos son empujados a concebirse como "capital humano" en competencia constante con los demás.

  • Relaciones urbi et orbe (en todo el mundo): Alude a la globalización hiperconectada. Las cadenas de suministro, los flujos financieros y la explotación laboral no tienen fronteras, unificando al planeta bajo una misma matriz de consumo y producción.

  • El dinero como el "gran ocultador": Esta es una clara herencia del concepto marxista del fetichismo de la mercancía. El dinero simplifica y homogeniza todo. Cuando compramos un producto, el dinero media la transacción y oculta las condiciones reales en las que fue producido: la explotación laboral, la destrucción ecológica o el sufrimiento humano detrás de ese objeto. El dinero neutraliza la moralidad del intercambio.

2. La paradoja de la crisis y el giro a la derecha

"La crisis económica trabaja, paradójicamente, más para la derecha que para la izquierda."

Tradicionalmente, el pensamiento de izquierdas asumía que el colapso económico del capitalismo despertaría la conciencia de clase y giraría a la población hacia posiciones progresistas. Monedero señala que ocurre lo contrario debido a dos factores psicológicos y sociales:

  • El miedo y la escasez: Ante la pérdida de certezas (empleo, vivienda, futuro), el ser humano tiende a buscar refugio en discursos que prometen orden, seguridad y la protección de los "míos" frente a los de "afuera".

  • La capitalización del malestar: Las fuerzas de derecha y extrema derecha suelen canalizar la frustración social de forma más rápida hacia chivos expiatorios tangibles (inmigrantes, minorías, el feminismo), en lugar de culpar a abstracciones complejas como el sistema financiero o la desregulación de los mercados.

3. Interseccionalidad y matriz cultural

"La crisis regresa a los lugares abisales del racismo y del patriarcado... son elementos que necesita el capitalismo para desarrollar su metabolismo."

Este es el núcleo más profundo de la cita y se alinea con las teorías de la interseccionalidad y el capitalismo racial/feminista:

  • Herramientas de abaratamiento: El capitalismo no opera en el vacío; se monta sobre opresiones preexistentes. El racismo permite deshumanizar a ciertos sectores de la población para justificar salarios de miseria o la falta de derechos (mano de obra migrante, por ejemplo). El patriarcado garantiza que una enorme masa de trabajo (los cuidados, el mantenimiento del hogar, la crianza) se realice de forma gratuita o precarizada, subsidiando indirectamente al sistema económico.

  • Independencia temporal vs. Unión a largo plazo: Monedero reconoce que el racismo o el machismo pueden manifestarse como fenómenos puramente culturales o psicológicos ajenos al dinero en el día a día. Sin embargo, advierte que, si se mira el panorama completo (el largo plazo), el capitalismo absorbe y necesita estas desigualdades para fragmentar a la clase trabajadora y mantener la acumulación de riqueza. Si todos los seres humanos se reconocieran como iguales, la base de la explotación económica se tambalearía.

En resumen

El análisis de Monedero advierte que las crisis económicas no son mecánicamente revolucionarias en un sentido emancipador. Si la izquierda no es capaz de ofrecer certezas y comunidad, la crisis reactivará los resortes más oscuros de la historia (el odio al diferente y la subordinación de las mujeres) como mecanismos de defensa social y de supervivencia del propio sistema capitalista.

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