El Lunes Negro (19 de octubre de 1987)
Ese día ocurrió lo que hoy se llama el Lunes Negro, una caída histórica en los mercados financieros de todo el mundo.
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La Bolsa de Nueva York perdió más del 22 % en un solo día.
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Miles de millones de dólares se evaporaron en cuestión de horas.
Pero aquí está lo más sorprendente:
1. La causa principal no fue un error humano directo
La caída se debió a programas de trading automáticos —algo así como algoritmos que compran y venden acciones de manera automática según reglas predefinidas.
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Nadie “ordenó” vender todo.
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Nadie “decidió” arruinar a los inversores.
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El sistema simplemente ejecutó sus reglas a gran velocidad, amplificando los movimientos de manera exponencial.
2. La sensación de inevitabilidad
Para la prensa y muchos inversores, el mercado parecía una fuerza natural:
“Los mercados colapsaron sin razón aparente”.
Nadie veía que:
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eran programas diseñados por humanos
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reglas creadas por personas
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funcionando sin control directo
El dinero “se movía solo”, y millones de personas quedaron atrapadas.
3. La lección de Marx y Fusaro
Esto ilustra exactamente lo que Marx y Fusaro decían:
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Los humanos crean estructuras económicas (mercados, algoritmos, reglas).
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Pero después estas estructuras parecen independientes, gobiernan nuestras vidas y deciden nuestro destino.
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Lo que parece “natural” o “inevitable” es en realidad una construcción humana que se nos presenta como algo fuera de nuestro alcance.
este ejemplo moderno hace más visible que nunca el fetichismo de la mercancía: no es solo que las cosas tengan poder simbólico, sino que las cosas técnicas y económicas pueden literalmente mover millones de vidas mientras los humanos creemos que no podemos intervenir.
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