sábado, 28 de febrero de 2026


 

En Teoría de la justicia, John Rawls sostiene que los hechos del nacimiento —las capacidades innatas y la posición social en la que uno llega al mundo— son moralmente arbitrarios. Por eso, argumenta, la justicia no debe tratar de corregir la naturaleza, sino de construir instituciones que respondan de forma equitativa a esas circunstancias de origen.

La idea ha sido celebrada por su elegancia: no elegimos nacer pobres o ricos, inteligentes o menos dotados, y las instituciones deberían neutralizar esa arbitrariedad.

Sin embargo, esta afirmación encierra un punto delicado: ¿es “natural” nacer en una familia rica?

Esta pregunta, que parece sencilla, desmonta una parte central del marco rawlsiano y abre una perspectiva que va desde Marx hasta Piketty. Veamos.


1. La riqueza heredada no es natural: es institucional

Nacer con un color de ojos o cierta fuerza física es un hecho biológico:
existe independientemente de leyes, Estados o economías.

Pero nacer siendo “rico” no proviene de la naturaleza.
Proviene de:

  • leyes que permiten la herencia,
  • estructuras económicas que concentran capital,
  • sistemas políticos que aseguran la continuidad de élites,
  • instituciones educativas que reproducen privilegios,
  • redes sociales y simbólicas que otorgan acceso diferenciado.

Nada de esto ocurre sin la mano humana.
La riqueza es un artefacto histórico, no un dato natural.

Llamarla natural es confundir la biología con la arquitectura social.


2. Qué quiso decir Rawls… y dónde se queda corto

Para Rawls, “natural” no significa biológico, sino no elegido.
Con eso quiere decir:

Lo que no elegiste no puede determinar tu valor moral ni tus oportunidades.

El punto rawlsiano es noble: el mérito puro es un mito.

Pero al poner en la misma bolsa:

  • salud biológica,
  • talentos congénitos,
  • y riqueza heredada,

Rawls despolitiza lo que en realidad es el núcleo del problema:
la desigualdad económica no surge de la naturaleza, sino de decisiones humanas acumuladas.

Rawls trata la herencia como un hecho a tolerar y administrar, no como algo a cuestionar y transformar.


3. Marx: la riqueza es historia congelada

Desde una mirada marxista, la riqueza acumulada no es una lotería natural, sino el resultado de relaciones sociales basadas en:

  • explotación,
  • apropiación de excedente,
  • y control de los medios de producción.

Para Marx, decir que “nacer rico” es un hecho natural equivale a quitarle la historia a la riqueza.
Es como mirar el fruto sin preguntar por la raíz.

El niño que nace hoy en una mansión está recibiendo no la bendición de la naturaleza, sino los restos organizados de luchas, despojos, inversiones estatales, guerras, apropiaciones y leyes que fueron moldeando la propiedad durante generaciones.


4. Piketty: la herencia supera al mérito

Thomas Piketty, con datos del siglo XVIII al XXI, lo demuestra empíricamente:

  • En sociedades capitalistas avanzadas, la herencia pesa más que el esfuerzo.
  • El retorno del capital supera sistemáticamente el crecimiento económico.
  • Las élites reproducen su posición más por transmisión patrimonial que por talento o trabajo.

Conclusión: la riqueza heredada no es naturaleza; es política elevada a tradición.


5. La crítica final: llamar “natural” a lo estructural sirve para justificar desigualdad

Cuando se dice que “es natural” nacer en una familia rica, se está haciendo algo problemático:

  • Se despolitiza lo político.
  • Se neutraliza el conflicto.
  • Se presenta la desigualdad como destino y no como construcción humana.
  • Se vuelve invisible la responsabilidad de las instituciones que crearon esa desigualdad.

En otras palabras:

Lo social aparece disfrazado de natural para evitar que lo cuestionemos.


6. Una síntesis: Rawls tiene razón… pero no toda

Rawls acierta en esto:

  • No elegimos nacer.
  • La justicia debe corregir los efectos de la arbitrariedad inicial.
  • Las instituciones importan.

se pone el dedo en la llaga:

Nacer rico no es un hecho natural, sino el resultado de instituciones anteriores.
Por lo tanto, la injusticia no empieza cuando las instituciones reaccionan,
sino mucho antes: cuando permitieron la acumulación y transmisión desigual del poder.

Si la riqueza heredada es institución, entonces lo justo no solo es distribuir mejor,
sino transformar las reglas que la producen.

La filosofía política del siglo XXI no puede quedarse en la neutralidad moral de Rawls:
necesita ver el origen institucional de la riqueza como parte del problema, no como un dato.


Epílogo

No hay nada natural en que un bebé llegue al mundo rodeado de lujos y otro sin agua potable.
La naturaleza no hizo eso.
La historia sí.

Y si lo hizo la historia, significa que la política puede cambiarlo.


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