domingo, 22 de febrero de 2026

 El conservador moderno, de hecho, no es especialmente moderno. Está dedicado, por el contrario, a uno de los ejercicios de la filosofía moral más antiguos, mejor financiados, más aplaudidos y, en general, menos exitosos de la humanidad: la búsqueda de una justificación moral verdaderamente superior para el egoísmo 

 JOHN KENNETH GALBRAITH 

este fragmento de John Kenneth Galbraith es una de esas frases que desnudan la paradoja moral del conservadurismo moderno. Vamos a diseccionarlo paso a paso:


1. “El conservador moderno, de hecho, no es especialmente moderno”

Galbraith empieza señalando una contradicción en el propio etiquetado político. Aunque se llame “moderno”, el conservador no innova en términos de ética o filosofía política. La modernidad aquí no está en sus ideas, sino en la apariencia: se adapta superficialmente a los tiempos, pero no a la esencia moral. Es una crítica a la fachada de progreso que muchas veces el conservadurismo intenta proyectar.


2. “Está dedicado… a uno de los ejercicios de la filosofía moral más antiguos”

El autor vincula el conservadurismo con un debate clásico: ¿cómo justificar el egoísmo?

  • Desde Aristóteles, Maquiavelo y hasta pensadores del siglo XIX, la filosofía moral ha intentado legitimar la búsqueda del propio interés sin parecer inmoral.

  • El conservador moderno, según Galbraith, retoma esta tradición con entusiasmo, como si fuera un deporte intelectual, buscando una justificación ética “superior” para lo que otros podrían llamar codicia o autopreservación extrema.


3. “…mejor financiados, más aplaudidos y, en general, menos exitosos de la humanidad”

Aquí está el golpe más irónico:

  • Mejor financiados: hay recursos infinitos para argumentar que el egoísmo tiene virtud — think tanks, economistas, universidades, medios.

  • Más aplaudidos: la sociedad capitalista los celebra; su retórica es culturalmente valorada.

  • Menos exitosos: a pesar de tanta energía y respaldo, Galbraith sugiere que moralmente fracasaron. Es decir, no han logrado convencer realmente a la conciencia colectiva de que el egoísmo es moralmente superior, y su ética no resiste un escrutinio profundo.


🔑 Idea central

El conservador moderno no inventa nuevas filosofías: recicla una búsqueda moral antigua —legitimar el egoísmo— con sofisticación intelectual y recursos materiales, pero sin un verdadero éxito ético. Es un comentario sobre cómo el poder económico y político puede financiar ideas, aplausos y teorías, pero no necesariamente legitimar la moralidad de sus acciones.

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