📖 “Cómo hacer amigos en Los Pinos sin dejar de ser millonario”
Imaginen la escena.
Un magnate mexicano pregunta con aparente inocencia:
“¿Y si escribiera un libro sobre mi relación con los expresidentes, cómo debería llamarlo?”
Y yo solo puedo pensar:
No es un libro. Es una confesión corporativa ilustrada.
Porque cuando un empresario habla de “mi relación con los expresidentes”, no está hablando de sobremesas con vino tinto y discusiones sobre poesía.
Está hablando de ecosistemas.
En México no tenemos oligarquía.
Tenemos “amistades estratégicas”.
📚 Posibles títulos:
-
“50 sombras de la banda presidencial”
-
“Manual práctico para sobrevivir a cada sexenio”
-
“Yo no soy gobierno… pero marco a Palacio”
-
“Capitalismo de compadres: memorias no autorizadas”
Porque eso es lo que realmente nos incomoda.
No que un empresario tenga opinión.
No que critique al poder.
Sino que el poder y el dinero en este país juegan dominó en la misma mesa.
Carlin diría:
“En Estados Unidos no tienes elecciones, tienes dueños.”
En México sería:
No tenemos sexenios.
Tenemos temporadas.
Cambia el protagonista, pero los patrocinadores siguen siendo los mismos.
Hicks lo llevaría más lejos:
“¿Sabes qué es fascinante? Que los ricos siempre dicen que el problema es el gobierno… pero parecen conocerlo bastante bien. Lo visitan. Lo llaman. Lo financian. Lo sobreviven.”
Y ahí está el verdadero chiste.
No es que escriba el libro.
Es que el libro ya existe.
Se llama historia contemporánea de México.
🤡 Lo irónico
Cada presidente llega diciendo que va a acabar con “los poderes fácticos”.
Y seis años después:
-
unos se pelean con ellos,
-
otros negocian con ellos,
-
y otros salen en la foto sonriendo.
Pero el empresario…
ese sigue ahí.
Porque el poder político es temporal.
El capital, no.
🧠 Reflexión más profunda
Aquí está la parte seria:
En una democracia sana, el poder económico y el político deben tener límites claros y contrapesos reales.
El problema no es que exista relación.
El problema es cuando esa relación no es transparente.
Y ahí es donde el humor duele.
Porque el comediante solo señala lo obvio:
Si un empresario puede escribir memorias sobre todos los presidentes con los que ha convivido, no es que tenga muchas anécdotas…
es que ha sido parte del tablero.
Y cuando eres parte del tablero, no eres espectador.
Eres jugador.
🧨 Final estilo Hicks
Imaginen que sí lo escribe.
Y en la contraportada diga:
“Este libro no influyó en ninguna decisión pública.
Todas las coincidencias con contratos, concesiones y regulaciones favorables son mera casualidad.”
Ahí el público se ríe.
Pero se ríe nervioso.
Porque el humor político no inventa nada.
Solo traduce lo que ya sabemos pero no queremos decir.
🗡️ Mantra de hoy:
“El poder que se exhibe busca aplauso; el poder que influye busca silencio.”
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario