miércoles, 31 de diciembre de 2025

 

1. Sí: casi todo se puede refutar

Y eso no es un defecto, es una característica del pensamiento humano.

  • Todo argumento depende de premisas.

  • Toda premisa puede ser cuestionada.

  • Todo lenguaje es imperfecto.

  • Todo observador es parcial.

Por eso, la refutabilidad no destruye la verdad; destruye la pretensión de certeza absoluta.

2. Entonces… ¿la verdad es imposible?

Depende de qué se entienda por verdad.

❌ Verdad como certeza total, final e incuestionable

Esa sí es imposible.
Quien promete eso suele terminar en:

  • dogma

  • ideología

  • religión política

  • autoritarismo

“todo puede ser lo que ellos quieran” cuando se pierde este límite.

✅ Verdad como aproximación honesta a lo real

Esta sí es posible.

La verdad no es un punto fijo, es un proceso:

una convergencia imperfecta entre evidencia, razón y honestidad intelectual.

No “llegamos” a la verdad como quien llega a una estación.
Nos acercamos a ella como quien camina con niebla, corrigiendo rumbo.

3. ¿Cómo distinguir verdad de puro discurso?

No por inmunidad a la refutación, sino por cómo resiste la crítica.

Algunas señales de mayor cercanía a la verdad:

  1. Resiste ataques serios, no solo aplaudidores.

  2. Explica más de lo que niega.

  3. Tiene costo para quien la sostiene (no es solo conveniente).

  4. Es falsable, pero no se cae con cualquier soplido.

  5. Reconoce límites sin colapsar.

Una mentira necesita blindaje.
Una verdad necesita pruebas.

4. El error común de nuestro tiempo

Hoy se confunde:

“esto puede refutarse”
con
“esto vale lo mismo que cualquier cosa”.

Eso es falso.

Que algo no sea absoluto no lo vuelve arbitrario.

Entre:

  • “todo es verdad”

  • y “nada es verdad”

hay un terreno exigente:
discernir, jerarquizar, comparar evidencias.

Eso cansa.
Por eso muchos prefieren consignas.

5. Sócrates, Arendt y una advertencia

Sócrates no prometía verdades finales; ofrecía mejor pensamiento.
Arendt advirtió que cuando la verdad desaparece, la fuerza ocupa su lugar.

Cuando todo es refutable sin criterios:

  • gana el poder

  • gana la narrativa

  • gana quien grita más fuerte

Por eso defender la verdad imperfecta es un acto político y moral.

6. Entonces, camaradas, ¿qué hacemos?

Tres reglas mínimas, duras pero honestas:

  1. Desconfía de las certezas absolutas, incluso las tuyas.

  2. No pongas al mismo nivel todo argumento.

  3. Prefiere la verdad incómoda a la mentira tranquilizadora.

La verdad no es un trono.
Es una disciplina.

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