miércoles, 31 de marzo de 2021

 La idea de que los cambios de política deben realizarse del mismo modo que se lanza un ataque militar sorpresa es un tema recurrente entre los economistas de las terapias de shock. Los autores de Shock and Awe: Achieving Rapid Dominance, documento de doctrina militar estadounidense publicado en 1996 y que acabaría constituyendo una de las bases teóricas de la invasión de Irak en 2003, afirman que la fuerza invasora «debe hacerse con el control del entorno y debe paralizar o sobrecargar las percepciones del adversario o su comprensión de los hechos hasta el punto de anular la capacidad de resistencia del enemigo». 20 El shock económico funciona con acuerdo a una teoría similar: la premisa es que las personas pueden desarrollar respuestas a los cambios graduales -un recorte en un programa sanitario por aquí o un acuerdo comercial por allá-, pero si lo que les viene encima son decenas de cambios desde todas las direcciones y al mismo tiempo, lo que les invade es una sensación de inutilidad y la población acaba por cansarse y ablandarse

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