viernes, 7 de agosto de 2026

 El desarrollo del Estado neoliberal ha ido acompañado de la producción de un sentido común históricamente específico. Harvey emplea el concepto de sentido común, como hizo el teórico marxista italiano Antonio Gramsci, para describir las «suposiciones y creencias generalmente asumidas» que aseguran el consentimiento a la coerción. El sentido común oscurece las fuentes de los problemas políticos y económicos a través de relatos culturalistas y nacionalistas sobre la raza, el género, la sexualidad, la religión, la familia, la libertad, la corrupción y la ley y el orden. Estos relatos se han movilizado para asegurar el consentimiento a lo que Harvey describe como la «restauración del poder de clase». Harvey sostiene que las cuestiones políticas son difíciles de plantear cuando se ocultan como relatos culturales. 

Este pasaje reúne varias ideas centrales del pensamiento de David Harvey y de Antonio Gramsci. Veámoslo paso a paso.

¿Qué es el "sentido común"?

Cuando Harvey habla de sentido común, no se refiere a la lógica o a la prudencia cotidiana. Retoma la idea de Gramsci: el sentido común es el conjunto de creencias que la mayoría considera naturales y evidentes, aunque hayan sido construidas históricamente.

Por ejemplo:

  • "Si alguien es pobre es porque no se esfuerza."
  • "El mercado siempre sabe qué es lo mejor."
  • "Los impuestos altos destruyen la economía."
  • "La seguridad requiere mano dura."

Estas ideas llegan a parecer tan obvias que muchas personas dejan de preguntarse de dónde vienen o a quién benefician.

¿Cómo se relaciona esto con el neoliberalismo?

Harvey sostiene que el neoliberalismo no solo privatizó empresas o redujo el papel del Estado. También construyó una forma de pensar el mundo.

En lugar de explicar la desigualdad por la concentración de la riqueza o el poder de las grandes empresas, el discurso dominante desplaza la atención hacia otros temas:

  • la inmigración,
  • la religión,
  • la identidad nacional,
  • los valores familiares,
  • la delincuencia,
  • la corrupción individual,
  • las diferencias culturales.

Así, los problemas económicos parecen tener causas morales o culturales, no estructurales.

¿Qué significa "asegurar el consentimiento"?

Ningún sistema puede sostenerse únicamente mediante la fuerza. Necesita que buena parte de la población lo considere legítimo.

Gramsci llamaba a esto hegemonía: el poder es más estable cuando las personas aceptan voluntariamente las reglas del juego porque creen que son naturales.

Por ejemplo, un trabajador puede apoyar políticas que reducen sus derechos laborales si está convencido de que esas medidas atraerán inversiones y crearán empleo. No hace falta obligarlo: él mismo cree que esa es la mejor opción.

La "restauración del poder de clase"

Harvey afirma que el neoliberalismo permitió que las élites económicas recuperaran una parte del poder y la riqueza que habían perdido durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando existían impuestos más altos para los ricos, sindicatos fuertes y un Estado de bienestar más amplio.

Por eso habla de una "restauración del poder de clase". Según Harvey, muchas políticas neoliberales favorecieron la concentración de riqueza y el fortalecimiento del poder del capital.

¿Por qué los relatos culturales dificultan la política?

Imagina una casa con los cimientos agrietados.

En lugar de hablar de los cimientos, todos discuten el color de las cortinas.

Eso, dice Harvey, ocurre con frecuencia.

Si el debate público gira exclusivamente alrededor de símbolos nacionales, identidad, religión, delincuencia o escándalos individuales, queda poco espacio para discutir preguntas como:

  • ¿Quién controla la riqueza?
  • ¿Por qué aumentó la desigualdad?
  • ¿Quién se beneficia de determinadas políticas económicas?
  • ¿Cómo se distribuye realmente el poder?

Las causas estructurales quedan fuera del foco.

Un ejemplo sencillo

Supongamos que en un país los salarios llevan veinte años estancados.

Una explicación estructural preguntaría:

  • ¿Qué ocurrió con los sindicatos?
  • ¿Cómo cambiaron las leyes laborales?
  • ¿Quién capturó las ganancias del crecimiento económico?

Un relato cultural podría decir:

  • "El problema es que la gente ya no trabaja duro."
  • "La culpa es de los inmigrantes."
  • "Todo se debe a la pérdida de valores."

Harvey no afirma que estos temas carezcan de importancia, sino que pueden utilizarse para desplazar la atención de las relaciones económicas y de poder.

En síntesis, Harvey sostiene que el neoliberalismo no triunfó solo porque cambiara las leyes o la economía. También transformó el sentido común, haciendo que muchas personas vieran como naturales ciertas políticas y dejaran de percibir que detrás de ellas existían intereses de clase. 

Esa es la esencia de la hegemonía: el poder más sólido no es el que se impone únicamente con coerción, sino el que consigue que su visión del mundo parezca simplemente "la forma normal de ver las cosas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario