Después de 1945, cuando el mundo intentaba cerrar la herida de la Segunda Guerra Mundial, muchos criminales nazis comenzaron una carrera silenciosa: desaparecer.
Y en ese mapa de refugios discretos apareció la España de Francisco Franco.
No era un secreto total. Era más bien un silencio conveniente.
No era un secreto total. Era más bien un silencio conveniente.
¿Por qué España?
Había varias razones.
1. Afinidad ideológica
Durante la Guerra Civil Española, la Alemania nazi de Adolf Hitler había apoyado a Franco con armas, aviones y asesores militares.
La famosa Legión Cóndor bombardeó ciudades españolas como Guernica.
Después de la guerra mundial, el régimen franquista no tenía mucho entusiasmo por perseguir a antiguos aliados.
2. Un país fuera del foco
España estaba relativamente aislada, pobre y lejos del centro político de Europa.
Eso la convertía en un buen lugar para pasar desapercibido.
Además, las autoridades no siempre mostraban prisa por colaborar con las investigaciones internacionales.
3. Las rutas de escape
Existían redes clandestinas llamadas ratlines (rutas de escape).
Ayudaban a ex nazis a salir de Europa o esconderse.
Algunos pasaban por Italia hacia América Latina.
Otros se quedaban en España.
El caso más famoso
Uno de los personajes más conocidos que vivió allí fue:
Otto Skorzeny
Era un oficial de las SS célebre por rescatar a Benito Mussolini en una operación espectacular durante la guerra.
Después de 1945 se instaló en Madrid.
Allí vivió años como empresario y consultor militar.
Frecuentaba hoteles elegantes y círculos del régimen.
Un antiguo comando nazi… caminando tranquilamente por la Gran Vía.
Una red gris
España también fue refugio o paso para otros fugitivos nazis.
No siempre con protección oficial directa, pero sí con tolerancia política.
En el clima de la Guerra Fría, muchos gobiernos occidentales estaban más preocupados por el comunismo que por perseguir a todos los antiguos nazis.
La justicia a veces caminaba…
pero la política corría más rápido.
pero la política corría más rápido.
La sombra larga
Con los años, algunos de esos personajes desaparecieron hacia América Latina, especialmente Argentina o Paraguay.
Otros murieron tranquilamente en Europa.
La memoria de estas historias salió a la luz décadas después, cuando historiadores y periodistas empezaron a revisar archivos.
Una escena casi surrealista
Imagínalo por un momento.
Madrid, años 50.
Terrazas llenas de humo de tabaco.
Un café sobre la mesa.
Y en la mesa de al lado, quizá sentado con traje gris,
un hombre que había sido oficial de las SS.
Mientras tanto, miles de exiliados republicanos seguían sin poder regresar a su país.
La historia a veces escribe capítulos que parecen ironía pura.
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