La conciencia es un camino de no retorno.
Daniela Pastrana.
La frase «La conciencia es un camino de no retorno», expresada por la periodista mexicana Daniela Pastrana, condensa una postura ética y filosófica fundamental sobre el periodismo, la memoria histórica y la responsabilidad social.
A través de su trayectoria —marcada por el periodismo de derechos humanos, la cobertura del dolor social y la dirección del medio Pie de Página—, esta idea cobra dimensiones muy precisas:
1. La imposibilidad del «desver» (Un-seeing)
A nivel personal y comunitario, la conciencia no es un estado estático, sino un despertar.
El quiebre de la ignorancia: Una vez que una persona o una sociedad comprende las estructuras subyacentes de la injusticia, la violencia o la desigualdad, no puede fingir que no existen.
El costo del conocimiento: La ignorancia puede brindar una comodidad ilusoria. Adquirir conciencia destruye esa comodidad, obligando a reconfigurar la relación con la realidad.
2. De la revelación a la responsabilidad ética
En el pensamiento de Pastrana, la conciencia no es un mero ejercicio contemplativo o intelectual; exige postura.
El periodismo como espejo: Para Daniela Pastrana, el oficio periodístico no se limita a transmitir datos, sino a construir memoria comunitaria. Revelar la verdad busca activar la conciencia del lector.
El compromiso ineludible: Al tomar conciencia del sufrimiento o de la vulnerabilidad ajena, el individuo queda interpelado. Ya no se puede ser un observador neutral; la pasividad pasa a sentirse como complicidad.
3. La dimensión colectiva y la memoria histórica
En un contexto atravesado por violencias e impunidad, el «camino de no retorno» también aplica a los movimientos sociales y a las víctimas.
La dignidad aprendida: Cuando las familias de personas desaparecidas o las comunidades en defensa del territorio toman conciencia de sus derechos y de su poder de organización, la sumisión deja de ser una opción.
La memoria como resistencia: La conciencia colectiva se convierte en un dique contra el olvido. Aunque los procesos de cambio sean lentos o dolorosos, la transformación en la forma de pensar de una comunidad marca un punto de inflexión permanente.
En resumen: La afirmación de Pastrana señala que la conciencia es una transformación irreversible. Aunque el camino de estar consciente implique dolor, incomodidad y un esfuerzo constante de coherencia, es también el único trayecto que conduce hacia la dignidad y la verdadera libertad.
Sin embargo, este camino no siempre trae tranquilidad. A menudo implica perder certezas, enfrentar contradicciones y cargar con una mayor responsabilidad moral. Como decía el escritor James Baldwin, "No todo lo que se enfrenta puede cambiarse, pero nada puede cambiarse hasta que se enfrenta." La conciencia puede ser incómoda, pero también es el primer paso hacia la libertad.
En pocas palabras, Daniela Pastrana sugiere que la verdadera conciencia transforma de manera irreversible. Es un viaje sin marcha atrás: después de ver con claridad, el mundo sigue siendo el mismo, pero quien lo mira ya no lo es.
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