"¿Han oído la última? Ahora los políticos están asustados porque alguien más está jugando a su propio juego. JD Vance —un tipo que parece un vendedor de seguros con esteroides— dice que Irán está cometiendo 'terrorismo económico'.
¡Me encanta esa frase! 'Terrorismo económico'. Es una palabra de diez dólares usada por gente que nos ha robado billones.
Verán, cuando ellos lo hacen, no es terrorismo. No, no. Cuando nosotros bloqueamos a Cuba hasta que no tengan ni una aspirina, o cuando congelamos los activos de Venezuela, o cuando borramos a Rusia del mapa bancario, eso se llama 'Diplomacia de Sanciones'. Es 'presión económica estratégica para promover la libertad'. Suena limpio, ¿verdad? Suena a algo que podrías decirle a tu abuela en la cena de Navidad.
Pero cuando el otro bando decide devolver el golpe y afecta el precio de la gasolina en Cincinnati... ¡Oh, no! ¡Traigan las banderas! ¡Eso es TERRORISMO!
Es el viejo truco del lenguaje:
Si yo te quito el almuerzo, es una medida correctiva.
Si tú intentas recuperar tu sandwich, es una amenaza a la seguridad global.
Lo que pasa es que a los dueños de este país les molesta que otros hayan aprendido a usar el dólar como un garrote. Ellos inventaron el garrote, son dueños de la fábrica de garrotes y tienen la patente del movimiento de muñeca para golpear con el garrote. Y ahora que el resto del mundo está harto de que les den en la cabeza, los políticos se ponen sentimentales.
¿Saben cuál es el verdadero terrorismo económico?
Es el sistema que te dice que tienes que elegir entre pagar la renta o comprar insulina, mientras ellos gastan tus impuestos en misiles para 'defender la democracia' en lugares que ni siquiera pueden encontrar en un mapa.
No es moralidad, amigos. Es contabilidad. Solo que ellos tienen el borrador y nosotros ponemos el papel. ¡Y el papel se está acabando!"

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