Las petroleras: los verdaderos dueños del planeta (y del fuego)
El Carlinkraken emerge negro, brillante, viscoso. No es sudor. Es petróleo.
“¡Ah, las petroleras! Esas corporaciones que encontraron dinosaurios muertos… y dijeron: ‘¿Sabes qué? Vamos a convertir esto en poder global.’”
Las petroleras no venden gasolina.
Venden dependencia.
Venden guerras.
Venden retraso histórico.
Y lo más hermoso del espectáculo es esto:
Durante décadas supieron que el petróleo estaba destruyendo el clima. Tenían estudios internos. Sabían del calentamiento global desde los 70. Y su reacción fue digna de un villano de caricatura:
“No lo niegues… confunde.”
Carlin lo habría dicho así:
“Si el planeta se quema, las petroleras no se preocupan… solo venden más aire acondicionado.”
El negocio perfecto
Mira la genialidad perversa:
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Extraes un recurso finito.
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Contaminas el planeta.
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Financian políticos.
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Esos políticos bloquean regulaciones.
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Y cuando hay desastre ecológico… tú ayudas con un comunicado triste.
Y la gente sigue cargando gasolina como si no hubiera alternativa.
Porque el sistema fue diseñado así.
Hicks diría:
“Imaginen si las petroleras anunciaran la verdad:
‘Buenas noches. Somos responsables del colapso climático. Pero tranquilos, sus SUVs siguen cómodas.’”
México y el oro negro
En México, el petróleo fue mito nacionalista, fue promesa de soberanía, fue orgullo. Y también fue corrupción, deuda y dependencia.
El Carlinkraken lo ve claro:
“El petróleo no fue la maldición. La maldición fue creer que bastaba con tenerlo.”
Porque cuando una economía depende demasiado del crudo, la política empieza a oler igual: espesa, oscura y tóxica.
La mentira más grande
Las petroleras ahora dicen:
“Estamos comprometidos con la transición energética.”
¡Por favor!
Es como si un fabricante de cigarrillos dijera:
“Nos preocupa tu salud pulmonar.”
Invierten un 3% en energía limpia… y el 97% en seguir perforando el planeta.
Eso no es transición.
Es maquillaje verde.
El Carlinkraken sentencia:
“Las petroleras no son el demonio. Son algo más peligroso: corporaciones racionales maximizando ganancias en un sistema que recompensa la destrucción.”
Y mientras tanto:
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incendios forestales
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huracanes más intensos
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sequías
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ciudades que se hunden
Pero hey… el tanque está lleno.
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