lunes, 6 de abril de 2026

Hasta hace poco, la gente que podía leer y escribir ha representado una parte muy pequeña de la población. La mayoría de las fuentes escritas que tenemos han sido escritas por o para la élite. Por lo que las fuentes escritas, aunque las hay de muchos tipos, suelen reflejar una forma de ver el mundo bastante concreta: la del que manda 
Mikel Herrán 

la frase de Mikel Herrán es una llave para leer la historia con sospecha sana. Vamos por partes, con bisturí.


1. Quién escribe = quién manda

Durante la mayor parte de la historia, leer y escribir no era una habilidad neutral, era un privilegio político.
Sabía escribir:

  • el clero

  • la nobleza

  • los burócratas del Estado

  • los cronistas del rey

No escribía:

  • el campesino

  • la mujer común

  • el esclavo

  • el indígena

  • el obrero

Eso significa algo brutal: la historia “oficial” es la memoria del poder, no la memoria del pueblo.


2. La escritura como tecnología de dominación

La escritura no solo registra el mundo: lo ordena y lo justifica.

  • Censos → para cobrar impuestos

  • Leyes → para legitimar jerarquías

  • Crónicas → para convertir violencia en “hazañas”

  • Actas → para volver permanente una decisión tomada desde arriba

El poder se escribe a sí mismo como natural, necesario y legítimo.
Lo que no encaja, no se escribe o se escribe como “herejía”, “barbarie”, “sedición”.


3. El silencio no es ausencia: es borrado

Cuando no hay fuentes de los de abajo, no es porque no pensaran o no vivieran:
es porque no tenían el derecho material a dejar huella.

Por eso:

  • los esclavos “no se rebelaban” (sí lo hacían, pero no quedaba registro)

  • las mujeres “no pensaban políticamente” (pensaban, pero no podían publicar)

  • los pueblos originarios “no tenían historia” (la tenían, pero era oral)

El archivo histórico es un campo de batalla ganado por los vencedores.


4. La trampa del “documento”

El problema no es solo que el documento venga del poder, sino que pretende objetividad.

Una orden real, una ley, un tratado:

  • parece neutral

  • parece técnica

  • parece inevitable

Pero es ideología cristalizada en papel.

Leer fuentes sin analizar quién las escribió, para quién y con qué interés, es como leer propaganda creyendo que es meteorología.


5. Por eso la historia crítica incomoda

Cuando alguien dice:

“Ojo: casi todo lo que sabemos fue escrito por la élite”

No está relativizando todo.
Está quitándole el monopolio de la verdad al poder.

Y eso asusta porque:

  • cuestiona héroes

  • revela masacres maquilladas

  • convierte “orden” en dominación

  • transforma “progreso” en saqueo


6. La democratización de la palabra cambia el juego

Hoy, con educación masiva, redes, grabaciones, testimonios:

  • la historia ya no depende solo del archivo estatal

  • el pueblo empieza a dejar rastro

Por eso hay pánico:

  • a los youtubers

  • a los cronistas incómodos

  • a la memoria popular

  • a los relatos alternativos

El poder sabe algo:
cuando muchos escriben, ya no controla el relato.


7. Conclusión

La frase de Herrán no dice “todo es mentira”.
Dice algo más peligroso:

“La verdad histórica está incompleta porque fue escrita desde arriba.”

Y entender eso no destruye la historia.
La libera.

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