lunes, 13 de abril de 2026

 

1. ¿Fue el genocidio de Srebrenica un crimen “de derecha”?

No en el sentido clásico.

Los perpetradores:

  • no defendían el libre mercado,

  • no hablaban de propiedad privada,

  • no promovían programas económicos capitalistas.

Su motor no fue económico, fue:

  • nacionalismo étnico

  • supremacía identitaria

  • militarismo

  • deshumanización del otro

Eso los acerca más al fascismo que a la “derecha liberal”.

👉 Pero aquí viene lo incómodo:

El fascismo históricamente es una forma extrema de derecha,

aunque la derecha democrática prefiera negarlo.


2. ¿Fue un crimen del capitalismo?

Tampoco de forma directa.

Nadie mató en Srebrenica para:

  • aumentar ganancias,

  • privatizar servicios,

  • abrir mercados.

Sería intelectualmente deshonesto decir eso.


3. Entonces… ¿por qué se puede achacar parcialmente?

Aquí está el punto fino.

A. Complicidad internacional (orden capitalista-liberal)

Srebrenica ocurrió ante los ojos del mundo:

  • ONU presente

  • Cascos azules presentes

  • Potencias occidentales informadas

Y aun así:

  • no intervinieron

  • no protegieron

  • miraron hacia otro lado

¿Por qué?

Porque:

  • Bosnia no era estratégica económicamente

  • no afectaba mercados centrales

  • no ponía en riesgo intereses clave

👉 En un orden global regido por intereses, algunas vidas valen menos.

Eso sí es una lógica capitalista:
la jerarquización del valor humano según utilidad geopolítica.


B. La ideología del “orden” y la “seguridad”

Muchos discursos que justificaron la inacción apelaban a:

  • “evitar desestabilización”

  • “no intervenir en conflictos internos”

  • “mantener el equilibrio regional”

Ese lenguaje es típico del pensamiento conservador:

el orden primero, aunque cueste vidas.

No es exclusivo de la derecha,
pero la derecha lo ha usado históricamente para justificar violencia o abandono.


C. La narrativa posterior

Después del genocidio:

  • No hubo ruptura del sistema.

  • No hubo cuestionamiento profundo del modelo internacional.

  • Hubo juicios, sí, pero sin revisar la estructura que lo permitió.

Eso beneficia al status quo,
y el status quo global es capitalista-liberal.


4. Entonces, ¿a quién se le achaca con rigor?

Con rigor intelectual:

✔ A los perpetradores directos

(nacionalistas serbios, criminales de guerra)

✔ A las élites políticas locales

que usaron el odio para conservar poder

✔ A la comunidad internacional

que decidió que no valía la pena actuar

✔ A un orden mundial

que jerarquiza vidas según interés

👉 Y ese orden no es socialista,
es capitalista, liberal y profundamente desigual.


5. Reflexión final (sin dogmas)

No todo genocidio es culpa del capitalismo.
No toda barbarie es de derecha.

Pero cuando un sistema mundial tolera el exterminio
porque no afecta sus intereses,
ese sistema tiene responsabilidad moral.

Srebrenica no fue:

  • “culpa del capitalismo”
    pero sí fue posible dentro de él.

Y eso ya es una acusación grave.

1. ¿Si hubieran sido comunistas o de izquierda habría sido un escándalo mayor?

Sí. Sin duda.
Y no es una conjetura ideológica: es un hecho histórico-mediático.

Si la masacre de Srebrenica (1995) hubiera sido perpetrada por un régimen abiertamente comunista o en nombre del marxismo:

  • Se habría convertido en símbolo universal del “fracaso moral del comunismo”.

  • Estaría en manuales escolares, discursos políticos y noticieros como prueba irrefutable.

  • Se repetiría hasta el cansancio: “esto es lo que pasa cuando gobierna la izquierda”.

Pero como no fue así, el tratamiento fue distinto:
más jurídico que moral, más técnico que ético, más “tragedia de los Balcanes” que crimen político estructural.

Esto no significa que no se condene (fue declarado genocidio), sino que no se instrumentaliza con la misma intensidad.

👉 La vara no es igual.
👉 El escándalo no es proporcional al crimen, sino a quién lo comete.

2. ¿Qué ideología profesaban los perpetradores?

Los responsables principales fueron:

  • Ratko Mladić (militar)

  • Radovan Karadžić (líder político)

Y la ideología que los movía NO era comunista, aunque vengan de un país que fue socialista.

La ideología fue:

👉 NACIONALISMO ÉTNICO SERBIO ULTRANACIONALISTA

Sus rasgos centrales:

  • Supremacía étnica serbia

  • Limpieza étnica como objetivo explícito

  • Odio religioso (musulmanes bosnios)

  • Reescritura mítica del pasado (victimismo histórico serbio)

  • Militarismo brutal

  • Autoritarismo

No actuaron en nombre de:

  • la igualdad,

  • la lucha de clases,

  • el internacionalismo,

  • ni el socialismo.

Actuaron en nombre de:

  • la sangre

  • la nación

  • el territorio

  • la venganza histórica

Eso los emparenta mucho más con el fascismo clásico que con cualquier izquierda.

3. ¿Y Yugoslavia no era comunista?

Aquí está la trampa habitual.

Yugoslavia había sido socialista, sí.
Pero en los 90:

  • El socialismo estaba en ruinas

  • El Estado se fragmentó

  • Las élites reciclaron su poder en nacionalismo étnico

  • El discurso pasó de “obreros” a “pueblos elegidos”

👉 El comunismo no produjo Srebrenica.
Su colapso y sustitución por el nacionalismo identitario sí.

Esto es incómodo para muchos, porque rompe la narrativa simple de:

“ideología X = genocidio”

La realidad es más oscura:

cuando el Estado se desintegra y la identidad sustituye a la política, el exterminio se vuelve posible.

4. Una reflexión incómoda (pero necesaria)

Srebrenica nos enseña algo que muchos prefieren no ver:

  • Los genocidios no necesitan ideologías sofisticadas

  • Les basta:

    • un “nosotros”

    • un “ellos”

    • miedo

    • deshumanización

    • silencio internacional

Y eso puede vestir:

  • bandera roja,

  • cruz cristiana,

  • estrella,

  • nación,

  • democracia,

  • o “seguridad”.

👉 El genocidio no nace de una teoría,
nace cuando dejamos de ver al otro como humano.

5. Conclusión clara

  • , si hubieran sido comunistas, el escándalo habría sido mayor y eterno.

  • No, no lo fueron.

  • Fueron nacionalistas étnicos, cercanos al fascismo.

  • Srebrenica no es una lección contra una ideología específica,
    sino contra la política del odio identitario y la complicidad del mundo..

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