martes, 10 de marzo de 2026

 Se repite mucho que el periodismo debe vigilar al poder. Pero hay una pregunta incómoda: ¿a cuál poder? 

esa frase parece simple, pero encierra un problema profundo sobre el papel real del periodismo en la sociedad. Vamos a desmenuzarla.


1. El ideal clásico: el periodismo como “perro guardián”

Desde el siglo XIX se difundió la idea de que la prensa es el “cuarto poder”.
Es decir, una fuerza que vigila al Estado para evitar abusos.

Este ideal se vincula con pensadores del liberalismo político como Edmund Burke, quien popularizó la idea de que la prensa debía actuar como un contrapeso del poder político.

En teoría, el periodismo debería vigilar:

  • gobiernos

  • políticos

  • instituciones públicas

  • abusos del Estado

Ese es el discurso que se repite en las escuelas de periodismo.


2. La pregunta incómoda: ¿solo el poder político?

Aquí aparece la crítica implícita en la frase.

Porque el poder no solo está en el gobierno.

También existe:

  • poder económico (grandes corporaciones)

  • poder mediático (los propios medios)

  • poder financiero

  • poder militar

  • poder tecnológico

Pensadores críticos como Noam Chomsky han señalado que muchas veces los medios vigilan intensamente al poder político, pero evitan confrontar al poder económico que los financia.


3. El problema estructural del periodismo

La pregunta revela algo más profundo:

Los medios también son poder.

Grandes conglomerados mediáticos pertenecen a corporaciones o millonarios.

Ejemplos históricos:

  • Rupert Murdoch y su imperio mediático

  • News Corp

  • grandes cadenas televisivas controladas por grupos empresariales

Entonces surge una paradoja:

¿Puede un medio vigilar realmente al sistema que lo financia?

Muchas veces la vigilancia se vuelve selectiva.


4. El periodismo como campo de batalla

En realidad existen varios tipos de periodismo:

  1. periodismo de investigación
    (destapa escándalos reales)

  2. periodismo corporativo
    (defiende intereses económicos)

  3. periodismo partidista
    (defiende un bloque político)

  4. periodismo independiente
    (más raro, pero existe)

Un caso clásico de periodismo que sí desafió al poder fue el escándalo de Watergate scandal investigado por periodistas del The Washington Post.

Pero incluso ese caso se dio en un sistema donde otros poderes permitieron que saliera a la luz.


5. La crítica más radical

Algunos analistas sostienen que el periodismo dominante no vigila al poder.

Más bien decide qué poder vigilar y cuál proteger.

Eso depende de:

  • intereses económicos

  • líneas editoriales

  • presiones políticas

  • ideología

Por eso la pregunta “¿a cuál poder?” es incómoda.

Porque obliga a admitir que la vigilancia no es neutral.


6. Una conclusión honesta

La frase revela una verdad que muchos prefieren ignorar:

El periodismo puede ser tres cosas al mismo tiempo:

  • vigilante del poder

  • herramienta del poder

  • campo de lucha entre poderes

Todo depende de quién controla el medio y qué intereses están en juego.



Si el periodismo también es poder…
¿quién vigila al periodismo?
🧐

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