El público no siempre logra darse cuenta de la manipulación de los medios.
Fue lo que ocurrió en 2001 con la destrucción de las Torres Gemelas. Una vez más, aprovechando la tragedia, los expertos en propaganda y guerra psicológica de Washington lograron imponer su agenda a la audiencia; se impuso de nuevo la informaciónespectáculo, disfrazada de información neutral.
Afloró el modelo CNN. Horas y días en los noticieros las imágenes de los aviones estrellándose una y otra vez contra el World Trade Center de Nueva York. “Usted ve la historia hacerse ante sus ojos.” De nuevo la autoabolición del periodista, la ideología del directo. Pero el Pentágono ya había comenzado a fabricar al nuevo Satán, al nuevo Hitler; al bastardo de turno, Osama Bin Laden, una creación de Washington, igual que Leónidas Trujillo en República Dominicana y Manuel Antonio Noriega en Panamá.
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