lunes, 9 de marzo de 2026

 La pensadora  Bell Hooks, insistía en algo que a primera vista parece contradictorio: el patriarcado no se mantiene solo por los hombres, sino porque muchas personas —hombres y mujeres— lo aprenden y lo reproducen sin darse cuenta.

Primero vale aclarar qué entendía ella por patriarcado. Para hooks no era simplemente “hombres odiando a mujeres”, sino un sistema cultural que enseña que los hombres deben dominar y las mujeres deben someterse o adaptarse.

Y ese sistema se transmite principalmente en la familia y en la infancia.

1. Cómo las mujeres pueden reproducir el patriarcado

Hooks observaba que muchas veces las madres o abuelas, sin mala intención, enseñan cosas como:

  • “Los hombres no lloran.”

  • “Las niñas deben comportarse como señoritas.”

  • “Tu hermano es hombre, déjalo.”

  • “Aguanta, así son los hombres.”

Es decir, normas que mantienen los mismos roles de género tradicionales.

No lo hacen por maldad, sino porque eso fue lo que ellas aprendieron.

2. El caso de los hijos varones

hooks hablaba mucho de esto. Decía que muchas madres crían a los hijos varones con privilegios emocionales.

Por ejemplo:

  • al niño se le tolera más agresividad

  • se le exige menos tareas domésticas

  • se le enseña a no expresar emociones

Eso termina produciendo hombres que:

  • reprimen sentimientos

  • expresan frustración como violencia

  • sienten derecho a dominar

3. El patriarcado también da recompensas

Otro punto que señalaba hooks es que algunas mujeres también reciben beneficios dentro del sistema.

Por ejemplo:

  • estatus por cumplir el rol tradicional

  • poder dentro del hogar

  • aprobación social

Entonces algunas personas defienden el sistema porque es el único que conocen.

4. Un punto que ella repetía mucho

hooks decía algo muy fuerte:

“El patriarcado no tiene género.”

Con eso quería decir que no es un problema biológico de los hombres, sino una estructura cultural que todos aprendemos.

Por eso su propuesta no era “guerra entre hombres y mujeres”, sino transformar cómo educamos a niños y niñas.

5. Un ejemplo cotidiano

Imagina una familia donde:

  • al hijo varón nunca le piden lavar platos

  • a la hija sí

  • al niño le dicen que “los hombres mandan”

  • a la niña que “las mujeres deben obedecer”

Esa familia puede estar formada por:

  • un padre

  • una madre

  • una abuela

Todos pueden estar transmitiendo el mismo sistema, aunque nadie lo piense conscientemente.

6. Por eso hooks criticaba algo dentro del feminismo

Ella decía que algunos feminismos se equivocaban al reducir todo a “los hombres son el enemigo”.

Para ella el enemigo era el patriarcado, porque también daña a los hombres:

  • los obliga a reprimir emociones

  • los empuja a demostrar dominancia

  • les dificulta tener relaciones afectivas sanas


una reflexión interesante que a hooks le gustaba plantear:

Si el machismo desapareciera mañana, los hombres tendrían que aprender a ser personas de otra manera.

Y eso implicaría reeducar a toda la sociedad, no solo a un sexo.

Hay estudios de psicología que muestran que muchas veces las mujeres también prefieren hombres dominantes.

Eso abre una pregunta muy incómoda sobre cómo se reproduce el poder entre hombres y mujeres.
Es un tema fascinante.

este tema es interesante porque mezcla psicología, biología evolutiva y cultura, y suele generar debates fuertes.

1. La idea básica

Algunos estudios en psicología evolutiva han encontrado que, en promedio, muchas mujeres dicen sentirse atraídas por rasgos asociados con dominancia o liderazgo en los hombres:

  • seguridad

  • capacidad de protección

  • estatus

  • decisión

  • liderazgo social

Uno de los investigadores más conocidos en este campo es David Buss, psicólogo de la University of Texas at Austin.
En estudios realizados en decenas de países, encontró que muchas mujeres valoran en una pareja rasgos como estatus, ambición o capacidad de liderazgo.

2. No significa “violencia”

Aquí hay una confusión importante.

Dominancia no es lo mismo que violencia.

Dominancia en psicología suele significar:

  • seguridad en uno mismo

  • capacidad de dirigir

  • confianza

  • firmeza

No significa agresividad ni abuso.

De hecho, muchos estudios muestran que la violencia reduce el atractivo a largo plazo.

3. Una posible explicación evolutiva

La psicología evolutiva propone que, durante miles de años, las mujeres podían preferir hombres con:

  • recursos

  • capacidad de protección

  • posición dentro del grupo

Porque eso aumentaba la supervivencia de los hijos.

Pero esto no significa que el comportamiento humano esté determinado solo por la biología. La cultura cambia mucho esas tendencias.

4. La parte incómoda del debate

Aquí aparece algo que a algunos pensadores les parece importante:

Si una sociedad admira a hombres dominantes, poderosos o agresivos, eso puede reforzar ciertos comportamientos masculinos.

Es decir:

  • algunos hombres compiten por estatus

  • algunas mujeres prefieren hombres con estatus

  • la cultura refuerza ese ciclo

Por eso algunos investigadores dicen que las dinámicas entre hombres y mujeres se influyen mutuamente.

5. Lo que dicen otras corrientes

Muchos sociólogos y feministas critican la psicología evolutiva porque dicen que:

  • simplifica demasiado el comportamiento humano

  • ignora el peso enorme de la cultura

  • puede usarse para justificar desigualdades

Por ejemplo, pensadoras como Simone de Beauvoir insistían en que los roles de género no son naturales sino aprendidos.

6. Lo que parece más cercano a la realidad

Muchos investigadores hoy creen que la verdad está en una mezcla de factores:

  • biología

  • cultura

  • educación

  • historia

  • normas sociales

El comportamiento humano es demasiado complejo para explicarlo con una sola causa.



Cuando se hacen estudios sobre qué dicen las personas que quieren en una pareja, la mayoría dice cosas como:

  • bondad

  • inteligencia

  • sentido del humor

  • estabilidad emocional

Pero cuando se analizan a quién eligen realmente, a veces aparecen otros factores:

  • estatus

  • confianza extrema

  • popularidad

  • apariencia

Es decir, lo que decimos que queremos y lo que nos atrae no siempre coincide.


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