sábado, 7 de marzo de 2026

 No vivimos una época “nueva” de políticos depredadores.

Vivimos una época donde la depredación es más visible, más descarada y menos avergonzada.

1. Siempre han existido

El poder político siempre ha atraído perfiles depredadores.
Desde los tiranos griegos, los césares romanos, los señores feudales, los virreyes coloniales, hasta los caudillos modernos.

Platón ya advertía que quienes más desean el poder suelen ser los menos aptos para ejercerlo.

Maquiavelo describió al gobernante eficaz como alguien dispuesto a usar la fuerza, el engaño y el miedo cuando convenga.

Hobbes asumía que sin control, el poder devora.

Es decir:
👉 la política nunca fue un jardín de virtudes.

2. ¿Entonces qué es distinto ahora?

Tres cosas fundamentales:

a) La depredación se volvió sistémica

Antes había depredadores dentro del sistema.
Hoy el sistema mismo premia al depredador:

  • El que miente mejor, gana.

  • El que polariza más, crece.

  • El que destruye al otro, se viraliza.

  • El que saquea con elegancia legal, es “eficiente”.

El político ya no finge servir: se presenta como cazador.

b) Se perdió la vergüenza

Antes el depredador disimulaba.
Hoy presume.

El lujo obsceno, el desprecio por los pobres, el racismo implícito, la crueldad como espectáculo…
todo eso ya no necesita máscara.

Como diría Arendt: cuando el mal deja de justificarse y se normaliza, entra en una fase peligrosa.

c) El ciudadano está agotado

Un pueblo cansado, precarizado y bombardeado de estímulos baja la guardia.
Y el depredador lo sabe.

No necesita convencer:
solo necesita confundir, dividir y cansar.

3. ¿Por qué hoy parecen más?

Porque ahora:

  • Hay cámaras.

  • Hay redes.

  • Hay exposición constante.

  • Y hay menos contrapesos reales.

No es que antes no robaran o aplastaran.
Es que ahora lo hacen en vivo y con aplausos.

4. La mutación más grave

El político depredador actual no solo roba recursos.
Devora sentido.

  • Vacía palabras como democracia, libertad, patria.

  • Convierte el dolor social en mercancía electoral.

  • Usa el miedo como combustible permanente.

Ya no gobierna: extrae.

5. La pregunta incómoda

No es solo:

“¿hay políticos depredadores?”

La pregunta más dura es:

¿qué condiciones estamos creando para que prosperen?

Porque ningún depredador reina solo.

Necesita silencio, miedo, cinismo o fanatismo alrededor.

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