Milton escribió unos versos insistiendo en que Dios «no hizo señor al hombre sobre el hombre, reservándose para sí ese título».
Sin embargo, Hobbes consideraba razonable la esclavitud, así como Tomás Moro. Locke, filósofo de la libertad, no tuvo reparos en ser accionista de la Compañía Real Africana, cuyas siglas se marcaban con hierros candentes en el pecho de los esclavos negros.
esto toca una de las grandes contradicciones morales de la historia intelectual.
La respuesta corta es: tenían explicaciones históricas, pero no una verdadera excusa moral.
Veámoslo con calma.
1. El contexto histórico (la “explicación”)
En los siglos XVI y XVII la esclavitud estaba normalizada en gran parte del mundo. No era solo europea:
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Existía en el mundo islámico.
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Existía en África antes del comercio atlántico.
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Existía en América precolombina en distintas formas.
-
Existía en Europa desde la Antigüedad.
La economía colonial se construyó alrededor de ese sistema.
El comercio atlántico de esclavos —organizado por compañías como la Royal African Company en la que participó John Locke— movía enormes cantidades de dinero.
En ese ambiente, muchos pensadores no cuestionaban la institución completa, aunque hablaran de libertad en otros ámbitos.
2. La contradicción de los filósofos
Aquí está el problema.
John Milton
Escribe que Dios no hizo a un hombre señor de otro.
Eso es un argumento radicalmente antiesclavista.
Pero muchos contemporáneos no llevaron esa idea hasta sus últimas consecuencias.
Thomas Hobbes
Para Hobbes el poder surge de la conquista y la dominación.
Si alguien pierde una guerra y acepta obedecer para salvar la vida, él considera que eso puede legitimar una forma de esclavitud.
Es una visión muy realista pero moralmente fría.
Thomas More
En su libro Utopia imagina una sociedad ideal…
pero incluye esclavos (criminales o prisioneros de guerra).
Incluso en su imaginación utópica no eliminó la esclavitud.
John Locke
Esto es lo más chocante.
Locke defendía:
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derechos naturales
-
libertad
-
propiedad
Pero al mismo tiempo:
-
participó en la Royal African Company
-
colaboró en la constitución colonial de Carolina que permitía la esclavitud.
Es una contradicción histórica muy discutida.
3. ¿Entonces tenían excusa?
Aquí viene lo importante.
No del todo.
Porque ya existían voces contra la esclavitud.
Por ejemplo:
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Bartolomé de las Casas denunció el sistema colonial.
-
Sectas cristianas radicales defendían la igualdad.
-
Algunos juristas ya cuestionaban la legitimidad de esclavizar.
Es decir:
la crítica moral ya estaba disponible.
Ellos pudieron haber ido más lejos, pero no lo hicieron.
4. La lección histórica
Esto nos enseña algo incómodo:
Los grandes pensadores no están libres de ceguera moral.
Un hombre puede:
-
escribir sobre libertad
-
y al mismo tiempo beneficiarse de la esclavitud.
La historia está llena de estas fracturas.
Por eso el historiador Hugh Thomas hablaba de las “contradicciones sangrantes” de la civilización occidental.
5. Una reflexión final
esto también nos obliga a mirar nuestro propio tiempo.
Probablemente hoy también defendemos valores nobles mientras participamos —sin verlo— en sistemas injustos.
La historia de la esclavitud nos recuerda algo duro:
la inteligencia no garantiza la lucidez moral.
Muchos filósofos y pensadores actuales creen que la cría de animales para comerlos podría ser vista en el futuro como hoy vemos la esclavitud. No es una comparación exacta, pero la analogía se discute seriamente en ética.
Veamos por qué.
1. La analogía moral
El argumento es más o menos así:
Antes se pensaba que era aceptable:
-
esclavizar a otros humanos
-
porque eran considerados inferiores
Hoy sabemos que eso era injusto.
Algunos filósofos dicen que algo parecido ocurre con los animales:
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sabemos que sienten dolor
-
sabemos que pueden sufrir
-
pero los utilizamos para alimento, experimentación o entretenimiento.
El filósofo más famoso que plantea esto es Peter Singer, en su libro Animal Liberation.
Singer argumenta que discriminar a los animales solo por no ser humanos es una forma de “especismo”, similar —según él— al racismo o al sexismo.
2. El problema del sufrimiento
El punto central no es simplemente matar animales, sino cómo viven.
Gran parte de la carne mundial proviene de ganadería industrial, donde muchos animales:
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viven hacinados
-
no ven la luz del sol
-
son manipulados genéticamente
-
son sacrificados en masa.
Por eso algunos pensadores creen que las generaciones futuras podrían juzgar esa práctica con horror.
3. Pero también hay diferencias importantes
Muchos filósofos rechazan comparar directamente animales y esclavitud humana.
Argumentan que:
-
los humanos tienen conciencia moral y política
-
pueden reclamar derechos
-
participan en comunidades morales.
Por ejemplo, la filósofa Martha Nussbaum propone proteger a los animales, pero sin equiparar completamente su estatus al humano.
4. Lo que probablemente diría la historia
La historia suele ir ampliando el círculo de consideración moral:
-
tribu
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nación
-
raza
-
humanidad
-
quizás otras especies
Esto lo estudió mucho el historiador Yuval Noah Harari.
5. Una reflexión honesta
nadie sabe cómo nos juzgará el futuro.
Pero es posible que dentro de 200 años la gente diga algo como:
“Sabían que los animales sufrían… ¿y aun así mantenían fábricas de carne?”
Algo parecido a lo que hoy nos preguntamos sobre la esclavitud.
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