jueves, 5 de febrero de 2026

 Mira, todos dicen que Estados Unidos es “la democracia más grande del mundo”. ¡Democracia mis huevos! Lo que tienen es un imperio permanente con maquillaje electoral. Sí, cada cuatro años te dejan elegir qué marioneta va a sonreír en la televisión mientras el Pentágono, Wall Street y Silicon Valley siguen manejando el show.

¿Quieres pruebas? Da igual si está Reagan, Clinton, Bush, Obama, Trump o Biden… siempre hay guerras nuevas, siempre hay bombas que soltar y siempre hay un país que necesita “libertad” a punta de misil. ¿Qué clase de democracia necesita 800 bases militares en todo el planeta? Eso no es democracia, eso es una cadena de McDonald’s con armas nucleares.
Y en lo interno, lo mismo: desde Reagan hasta hoy, la misma cantaleta neoliberal. Privatiza, recorta, jode al trabajador y dale más dinero al rico. ¿Y sabes lo peor? Que te venden la idea de que tienes “opciones”: republicanos o demócratas. ¡Vaya elección! Es como escoger entre Coca-Cola y Pepsi: mismo azúcar, diferente etiqueta.

Este es el truco: el pueblo vota, se emociona, discute, se pelea por colores… y mientras tanto el imperio permanente sigue su curso. El complejo militar-industrial se chupa el presupuesto, las corporaciones dictan las leyes, y los presidentes son apenas presentadores de noticias con poder de firmar drones.

Así que no, Estados Unidos no es una democracia. Es un circo electoral montado sobre una dictadura disfrazada. Una dictadura que no necesita generales con bigote ni discursos en balcones… porque tiene Netflix, Amazon y CNN. El pan y circo de la era digital.

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