sábado, 7 de febrero de 2026

 La frase “nadie es ilegal en tierra robada” parte de una premisa histórica implícita: que Estados Unidos —y en realidad casi todo el continente— se construyó sobre el despojo violento de pueblos originarios. No “desplazamiento” en sentido neutro, sino guerras, tratados rotos, exterminio, reservas forzadas. Eso está documentado hasta el cansancio.

Ahora, lo interesante es cómo se asume (o no) eso en el imaginario gringo:

1. Sí, muchos saben que fue robo… pero lo mantienen en modo abstracto

En el discurso liberal/progresista estadounidense existe una especie de reconocimiento ritual:

“This land was stolen from Native Americans”

Pero suele quedarse ahí, como culpa simbólica sin consecuencias. No suele derivar en preguntas incómodas tipo:

  • ¿Entonces con qué autoridad moral criminalizamos migrantes?

  • ¿Qué legitimidad real tiene la frontera?

  • ¿Quién es “ilegal” cuando el origen del Estado es ilegal?

Es un reconocimiento controlado, que no amenaza demasiado el presente.

2. La derecha directamente evita el marco del “robo”

El conservadurismo gringo suele hablar de:

  • “expansión”

  • “destino manifiesto”

  • “civilización del territorio”

  • “conquista inevitable”

Es decir: naturalizan el despojo como ley histórica. Ahí no hay culpa: hay épica. Por eso el discurso antimigrante es tan agresivo: necesitan olvidar el origen para sostener la pureza de la frontera.

3. Cuando Billie Eilish dice eso, no está hablando como historiadora

Está usando una frase-símbolo, heredera de movimientos chicanos, indígenas y de izquierda radical. No es una tesis académica, es un golpe moral:

“Si el suelo mismo nace del robo, tu ley migratoria no es sagrada”.

Eso irrita tanto, porque rompe el relato fundacional. No dice “Estados Unidos es imperfecto”, dice algo más duro:

“La ilegalidad es una ficción construida por quienes primero violaron todo”.

4. la pregunta clave: ¿asumen que robaron o lo evitan?

Mi respuesta honesta: lo saben y lo evitan al mismo tiempo.

Es una esquizofrenia histórica:

  • En la escuela te dicen que hubo injusticias contra los nativos.

  • En la política diaria actúan como si la frontera fuera un hecho natural, casi divino.

Aceptar de verdad que fue robo implicaría aceptar que:

  • la soberanía es frágil,

  • la ley no es neutral,

  • y que el migrante no es una anomalía, sino parte de una historia larga de movimiento humano en un territorio usurpado.

Eso es demasiado disruptivo para un imperio.

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