jueves, 12 de febrero de 2026

 

El tuit tiene tres capas retóricas claras:

  1. Ironía moralizante (“qué curioso”).

  2. Reencuadre del concepto de desastre (no fue huracán, fue comunismo).

  3. Causalidad totalizante (el comunismo es el desastre que explica todo).

Eso funciona muy bien como consigna política. Pero como análisis serio… es otra cosa.


1️⃣ Simplificación extrema

Decir que “Cuba está devastada por el comunismo” es una explicación monocausal.
Los problemas estructurales de Cuba tienen múltiples factores:

  • El modelo económico centralizado y rígido.

  • Ineficiencias productivas internas.

  • Restricciones severas a libertades políticas.

  • El embargo/bloqueo de EE.UU. (que sí impacta comercio, financiamiento y acceso a mercados).

  • Dependencia histórica de potencias (primero la URSS, luego Venezuela).

  • Mala gestión estatal en distintas etapas.

Reducirlo todo a “fue el comunismo” es políticamente eficaz, pero intelectualmente pobre.


2️⃣ El uso del “comunismo” como categoría moral

En ese tuit, “comunismo” no se usa como concepto económico preciso, sino como etiqueta simbólica de “fracaso total”. Es una palabra-cápsula.

Pero aquí hay que ser rigurosos:

  • Cuba no es una economía comunista pura (Marx imaginaba abolición del Estado; Cuba es un Estado hipercentralizado).

  • Es un régimen de partido único con economía planificada y recientemente con apertura parcial al sector privado.

  • Su sistema se parece más a un modelo autoritario socialista que al comunismo teórico.

Entonces el debate real debería ser:
¿El modelo político-económico cubano ha sido ineficiente y restrictivo?
Sí. Hay evidencia fuerte de ello.

Pero decir “el comunismo destruyó Cuba” evita analizar:

  • El contexto geopolítico.

  • Las sanciones.

  • Las decisiones concretas de política económica.

  • La responsabilidad de élites gobernantes específicas.

Es un eslogan, no un diagnóstico.


3️⃣ La pregunta implícita sobre la ayuda humanitaria

El tuit sugiere algo más profundo:
“Si el problema es ideológico, ¿tiene sentido ayudar?”

Aquí entramos a un punto ético.

Cuando se envía ayuda humanitaria, no se ayuda a un sistema político.
Se ayuda a personas.

Si mañana hubiera escasez severa en un país con un modelo capitalista fallido, ¿diríamos que no se debe ayudar porque “el capitalismo lo causó”?

La ayuda humanitaria suele tener lógica diplomática y humanitaria, no ideológica.


4️⃣ El subtexto político mexicano

El mensaje no es realmente sobre Cuba.
Es sobre México.

La intención es asociar simbólicamente a Sheinbaum con “el desastre comunista”.
Es una estrategia de advertencia: “Miren hacia dónde vamos”.

Es retórica preventiva.
No análisis económico.


5️⃣ Ahora, con honestidad brutal

¿El modelo cubano ha generado pobreza y estancamiento?
Sí, en gran medida.

¿El régimen ha limitado libertades políticas?
Sí.

¿Se puede atribuir absolutamente todo al “comunismo”?
No, eso es intelectualmente flojo.

¿Es legítimo criticar el sistema cubano?
Claro.

¿Es válido usar la miseria de un pueblo como arma retórica?
Eso ya entra en terreno ético.


6️⃣ Algo más profundo

Cuando se culpa a una ideología completa de un desastre nacional, se hace lo mismo que muchos hacen con el capitalismo cuando hablan de Haití o de crisis africanas.

El mundo real es más complejo que nuestras etiquetas favoritas.

Y sabemos que la explicación monocausal suele ser una trampa mental cómoda.


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