miércoles, 1 de junio de 2022

 Un artículo de Shimshon Bichler y Jonathan Nitzan, «Las asíntotas del poder», plantea una hipótesis fascinante acerca de la naturaleza real de la crisis actual: «El problema al que los capitalistas se enfrentan en la actualidad (…) no es que su poder se haya debilitado, sino, por el contrario, que ha aumentado. Y no solo ha aumentado, sino que lo ha hecho tanto que puede estar aproximándose a su asíntota. Y como los capitalistas no miran hacia atrás, sino adelante hacia el futuro, tienen buenas razones para temer que, de ahora en adelante, la trayectoria más probable de este poder no será hacia arriba, sino hacia abajo». Tras un análisis basado en una investigación destinada a poner en evidencia la naturaleza política de este proceso de enriquecimiento, Bichler y Nitzan, que sostienen que «el capitalismo no es un modo de producción, sino un modo de poder», concluyen que los capitalistas se dan cuenta hoy de que no pueden aumentar su posición de privilegio en el reparto de la riqueza sin una dosis mayor de violencia. Solo que, «dado el elevado nivel de violencia que hasta ahora han ejercido», y la perspectiva de que una aplicación mayor puede provocar una resistencia creciente, están cada vez más atemorizados acerca del estallido social que están en trance de desencadenar. Todo lo cual viene ilustrado por un gráfico que muestra la trayectoria paralela, entre 1975 y la actualidad, de la curva que refleja el aumento de la parte de los ingresos que han ido a parar al 10 por ciento de los más ricos, y de la que muestra el porcentaje de la población trabajadora que está encarcelada o sometida a alguna forma de control judicial.

Josep Fontana

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