Barbara Loe Fisher, Presidenta del Centro Nacional de Información sobre Vacunas de EEUU denuncia que la legislación con respecto a la vacuna de la Gripe A introducida en algunos Estados de Norteamérica atentan contra la capacidad de elección y libertad del ciudadano. ¿Por qué toda esa exageración de medidas, alarmas sociales no se emplea contra la gripe común que son incapaces de curar y mueren anualmente miles de personas? ¿Por qué no destinan el dinero de la Gripe A a la gripe estacional, a la malaria o la viruela? Fisher explica que «el 80% de todas las enfermedades gripales no son causadas por las cepas A o B de la gripe, incluyendo aquellas cepas que contienen las vacunas anuales. La inmunidad adquirida por vacunación es temporal mientras que la inmunidad adquirida de forma natural después de superar la gripe es de mayor duración». Es decir, según Fisher, hay indicios de que las personas nacidas antes del año 1957 están protegidas de manera natural y tienen menos riesgos de infectarse porque los que sobrevivieron a la gripe causada por cepas similares que circularon en décadas pasadas disponen de anticuerpos de larga duración que les ayudan a superar la infección. La vacunación debe ser una opción voluntaria. ¿Es la vacuna más peligrosa que la enfermedad? Pues todo indica que sí pues lo más grave es que el trasfondo de la cuestión atenta contra la libertad individual de las personas. ¿Dónde ha quedado la división de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial enunciados por el Barón de Montesquieu y por el que los estados democráticos se han guiado hasta ahora? En esta época de miedos no podemos permitir que éste nos robe la libertad de tomar decisiones voluntariamente acerca de nuestra salud y del resto de cuestiones que como personas nos pertenecen. Hay que defender nuestra libertad. Tenemos que pensar y decidir por nosotros mismos. Desde Obama, el calentamiento del clima y la Gripe A, el término «global» se ha expandido a todos los ámbitos. Ahora más que nunca todo es «global». El fondo del asunto es tener a la población controlada y el trasfondo vuelve a ser el de siempre: mantener el poder. Antes las regulaciones de natalidad y de la población se hacían mediante guerras mundiales. Ahora, como no hay guerras, los amos del mundo tienen que inventar otras tácticas. Despertar y libertad contra el control social del poder. ¿Cómo pretenden hacernos creer que en un tiempo récord desarrollan una vacuna tan potente contra una pandemia si durante toda la historia de la Medicina no han conseguido una vacuna para la gripe común que causa tantas muertes anuales en todo el mundo?
Cristina Martin
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