viernes, 8 de abril de 2022

 Durante la Primera Guerra Mundial la mayoría de los periódicos estadounidenses más importantes estaba controlada por los intereses de los banqueros Rockefeller y Morgan. El Congressional Record de 1917 registró lo siguiente: «En marzo de 1917, la gente de P. Morgan reunió a doce de los hombres mas relevantes del mundo periodístico, a los que se les hizo seleccionar los periódicos mas influyentes de los EEUU y determinar la cantidad necesaria de ellos para controlar la política general de la prensa diaria. Llegaron a la conclusión de que sólo era necesario hacerse con el control de veinticinco de los periódicos más importantes. Se llegó a un acuerdo: se compró la línea editorial de los periódicos, a los que se pagaba mensualmente, y se colocó a un director en cada diario, que se encargaba de supervisar y corregir adecuadamente la información sobre militarismo, políticas financieras y otros temas de naturaleza nacional e internacional considerados vitales por los intereses de los compradores». Era el fin del periodismo y el comienzo de la propaganda. Rockefeller y Morgan querían la guerra, de la que obtuvieron sustanciosos beneficios. Con la ayuda de los medios de comunicación perfilaron las posturas necesarias para convencer al pueblo norteamericano de entrar en guerra. Observamos que el mecanismo utilizado por Bush en la invasión a Irak no tiene nada de novedoso.

Cristina Martin

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