miércoles, 25 de febrero de 2015

TODO EL IMPERIO PODRIDO DE CARLOS ROMERO DESCHAMPS

Dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM); involucrado en uno de los mayores desvíos de fondos de Pemex (el famoso Pemexgate) para el PRI, su partido; exhibido públicamente por los lujos con los que su familia se pasea alrededor el mundo, el Senador Carlos Romeo Deschamps se ha convertido en uno de los mayores símbolos de la corrupción e impunidad en el país.

Pero las denuncias –e incluso por parte de trabajadores de Petróleos Mexicanos– ni siquiera lo despeinan. ¿Por qué? En el actual gobierno, dicen los analistas, porque pertenece a la misma clase política que el Presidente Enrique Peña Nieto. Y en los 12 años que el PAN estuvo en Los Pinos, porque tanto Vicente Fox como Felipe Calderón recurrieron a “sus servicios”, cualquier cosa que eso signifique.

El periodista Martín Moreno dibuja a este personaje en un libro apasionante, que ha empezado a circular en México. Se llama Los Demonios del Sindicalismo Mexicano (Aguilar 2015)pero bien podría ser un “diccionario de políticos impunes”.

En este capítulo, que SinEmbargo lleva a ustedes en exclusiva, es posible entender muchas cosas. Por ejemplo, por qué si los hijos de Romero Deschamps, Paulina y José Carlos, han sido beneficiados por el enriquecimiento inexplicable de su padre, no se les investiga. O por qué el mismo dirigente sindical no está tras las rejas y, por el contrario, goza de la impunidad que le dio el PRI por la vía del Senado de la República.

El autor recuerda cómo José Carlos, por ejemplo, se ha convertido en el dueño de las calles de Miami con su auto Enzo Ferrari, de dos millones de dólares; describe los tres yates de los que es propietario Romero Deschamps y detalla cómo Paulina cubre de lujos a sus perros…

Foto: Cuartoscuro
Carlos Romero Deschamps, líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). Foto: Cuartoscuro

CAPO DI TUTTI CAPI

Ciudad de México, 25 de febrero (SinEmbargo).– –Tengo un compromiso muy fuerte con Peña Nieto…–, confió Carlos Romero Deschamps, aún todopoderoso del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).
La frase encierra un mundo de complicidades, de manejo de miles de millones de pesos sin justificar ni transparentar; de valores entendidos entre el sindicato, el PRI y los gobiernos en turno –incluidos los de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón–, que le han permitido a Romero Deschamps erigirse, tras el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo en enero de 2013, como el líder sindical más poderoso, rico e intocable del país.
¿Qué significa el sindicato petrolero para el PRI?
Nada menos que un soporte financiero clave que, por décadas, ha financiado movimientos políticos y campañas electorales del Revolucionario Institucional, alma mater del STPRM desde los tiempos de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”. El vehículo institucional para enriquecer a líderes sindicales y a sus incondicionales; la forma de explotación financiera de Petróleos Mexicanos ha sido a través de canon- jías entregadas al sindicato mediante un jugoso dos por ciento sobre contratos de obras y servicios que realizaba la empresa (como se demostrará dentro de este capítulo). Es la caja chica del priismo, como ocurrió con uno de los escándalos político- electorales -financieros más graves de la historia: el Pemexgate.

Por eso Romero Deschamps ha sido intocable.

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