jueves, 15 de mayo de 2014

Rosario la tirana

PLAN B (Lydia Cacho)

12 mayo 2014

 
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Decía mi madre que no es que me digas mula, sino la mula manera en que me lo dices.
Sin duda Rosario amenazó a las mujeres, asunto no menor, pues el gran poder que le confiere encabezar la secretaría responsable de impulsar el desarrollo social y la Cruzada contra el Hambre, le pone en una situación de ventaja y potestad moral frente a millones de familias sumidas en la pobreza.

Cuando la CONAPRED evalúe si los dichos de Robles Berlanga, frente a las mujeres de Nayarit, constituyen una violación a los derechos humanos y un acto de discriminación por raza, clase y género, debe tomar en cuenta la posición de poder de la secretaria de Estado y la de extrema vulnerabilidad de las recipientes de sus intimidaciones.
La política que representa al gobierno dijo molesta (y está grabado) “Les estamos solicitando que vayan a los talleres de planificación familiar, para que sean tres hijos en toda su vida y no más”.

No les recomendó la planificación familiar, se las ordenó en el contexto de un programa que millones de familias en situación de pobreza y hambre ven como salvación.
El tono de Robles es claro, la voz aguda, harta, como molesta ante la necedad.
Usted se preguntará ¿qué importa cómo hablan los políticos a la sociedad? ¡por supuesto que importa! Particularmente cuando el contexto en que se dicen las cosas hace sentir a las personas atemorizadas de perder el “apoyo” de un gobierno que a pasos agigantados regresa a las prácticas paternalistas que contravienen las políticas públicas de desarrollo social.
Importa en un contexto en que los partidos políticos todos, han medrado con la necesidad de millones de pobres para ganar elecciones; importa cuando en la mayor vulnerabilidad física y emocional, sin herramientas para defenderse del abuso del poder político, esas mujeres que fueron llamadas a escuchar a Robles, apenas pueden alimentarse y crecieron bajo el mandato de un paternalismo político abusivo.
Oportunidades es un programa que articula incentivos para la educación, para la salud, para la nutrición con el fin de promover el desarrollo de capacidad para familias en extrema pobreza.
Entonces qué significa que la secretaria de Estado acuse a las mujeres de tener hijos para recibir incentivos, es un juicio de valor y un acto de violencia verbal (cuando tienen que parir en los pasillos por falta de acceso a servicios médicos de salud reproductiva).
Qué significa que lo haga en el contexto del supuesto combate contra el hambre y la coincidente repartición de despensas: eso se llama condicionamiento de servicios.
En términos legales se llama discriminación; porque tiene todos los componentes del trato inmerecido, del desprecio, impide la libre determinación y el número y espaciamiento de los hijos, obstaculiza las condiciones equitativas.
Resalté frases de su discurso que revelan postura personal e institucional de Robles: Oportunidades ya no va a beneficiar/ sino que va a apoyar a las que tengan pocos hijos/ no se me equivoquen/eso ya se acabó.

Si esto lo hubiera dicho en un foro con familia de clase media ilustrada, allí mismo se acaba su carrera.




@lydiacachosi 

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