lunes, 19 de mayo de 2014

A la Robles le sobran los pobres y decreta que no tengan hijos


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I. La señora Robles hundió al Partido de la Revolución democrática (PRD) e hizo de su paso por la jefatura interina del gobierno defeño un negocio con su exgalán, el che Carlos Ahumada, al que permitió toda clase demano negra en las delegaciones defeñas, y quien acaba de reclamarle el pago de 200 millones de pesos que dice haberle prestado. Desertó del perredismo de los Chuchos y se convirtió en “locutora” con José Cárdenas, quien la presentaba en su programa como “politóloga”, cuando apenas era chismosa… Después se pasó al priísmo para “asesorar” al entonces desgobernador del Estado de México. Y en pago, el hoy inquilino de Los Pinos la elevó a su máximo nivel de incompetencia nombrándola titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). También dijo que los productos de Pepsi eran ideales para el programa contra el hambre (porque en esa compañía trabaja su hermana) que puso en marcha en Veracruz, y mediante el cual compraba votos. Así que va de equivocación en equivocación, empinando al peñismo al despeñadero y al descrédito; y ahora propuso que los pobres no tengan más de dos hijos, pero dejó en libertad a los ricos, a los millonarios y multimillonarios para parir los que quisieran. Usó el seudoargumento discriminatorio de que no le alcanzan los millones del presupuesto que maneja sin rendición de cuentas, para los dos programas que su jefe y protector –y ella dice que también es su amigo– Peña, puso en marcha con un giro populista con el que quiere congraciarse con quienes no votaron por él, y que en 2015 seguramente sufragarán por el Movimiento Regeneración Nacional.
II. Doña Rosario recibió como regalo de amor del argentino la mansión que perteneció a Lupe Rivera –hija de Diego Rivera–; y hoy quiere que cada mujer indígena o pobre no tenga más de dos hijos. La medida china de control natal va dirigida en primera instancia contra los más de 12 millones de indígenas. No les ha prohibido tener relaciones sexuales ni agregó si en sus dos programas, a ellos y a los más de 70 millones de pobres, les daría la pastilla anticonceptiva. Sencillamente decretó que quienes tengan más de dos hijos no contarán con ayuda para alimentos. ¿Es orden presidencial? Como ella presume de tener constantes audiencias con Peña, se deduce que en una de ellas obtuvo la autorización para, como hizo Salinas (¿o es idea de éste?), con otras palabras decir que al peñismo le sobran los pobres y, sobre todo, si son indígenas.
III. Todo el dinero que obtienen los gobiernos mediante impuestos y venta de bienes y servicios, es de los 114 millones de mexicanos. Peña y la Robles lo usan para el gasto gubernamental y una mínima parte para los programas de alimentación y contra la pobreza. Entonces la corruptísima titular de la Sedesol no debe limitarlos, a menos que ella se quede con lo que quiere ahorrar. Si tuviéramos representantes en el Congreso de la Unión, su decreto es como para que ya le hubieran formado juicio político y destituido por hocicona. Y como en el filme La Generala, donde María Félix al ser informada que ya no había parque, ordena: “¡Échenles mentadas, que también duelen!” Entonces gritarle a la Robles: “¡No nos mantengas, ve y chin… a tu madre!”

*Periodista

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