viernes, 31 de enero de 2014
Con TLCAN se descuidó alimentación de población; obesidad en mujeres pasó de 34 a 73%
Por Matilde Pérez U. jue, 30 ene 2014 14:41
México, DF. “Soy Ana. Me siento frustrada, triste, desesperada, me odio y me repugno, siento ñacañuquis, tengo hambre todo el tiempo, quiero llorar todo el tiempo. Quiero pasta, quiero helado; cuando pienso en comida se me hace un nudo en la garganta”.
Es parte del testimonio de una niña de 11 años que tiene diabetes por el consumo de comida industrializada, la cual contiene elevadas grasas, utilizadas para incrementar el tiempo de la vida útil de los alimentos. Este es uno de los resultados de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ya que se descuidó la alimentación de la población, sostuvo Julieta Ponce Sánchez, del Centro de Orientación Alimentaria.
“En esas dos décadas de TLCAN, la obesidad en mujeres pasó de 34 a 73 por ciento; la desnutrición crónica en menores de cinco años es de 13.6 por ciento cuando debe estar por debajo de 2.5. La lactancia se industrializó, pues de un 22 por ciento de mujeres que amamantaban a sus hijos, ahora sólo lo hacen el 14 por ciento; el consumo de refrescos, endulzados con jarabe de alta fructuosa, aumentó en 37 por ciento. Lo peor está por venir, pues el 40 por ciento de los niños con sobrepeso y obesidad padecen hipertensión, tienen problemas con la insulina, glucosa, triglicéridos”, expuso en conferencia de prensa.
A 20 años del deterioro de la salud de los mexicanos, ocasionada por la imposición de condiciones comerciales pactada como política, es necesario imponer un tratado de soberanía alimentaria y nutricional interna, para disminuir la desigualdad entre la población y terminar con compromisos comerciales que han dejado un campo desmantelado. Para que niños como Ana tengan una comida sana, no industrializada y dejen de odiarse por tener sobre peso.
Los campesinos requieren precios remunerativos por sus cosechas y la Cruzada Nacional contra el Hambre no se puede limitar a 7.4 millones de personas; hay que hacer efectivo el derecho a la alimentación, plasmado en el artículo 4 de la Constitución. Pero también hay que impedir que los precios de los alimentos básicos sigan incrementándose.
Por ello, abundó, el Centro de Orientación Alimentaria llevará a cabo en febrero la campaña “Alimentarme es mi derecho”, que consiste en recabar quejas y firmas de la sociedad civil sobre el aumento de los precios, los cuales se entregarán a la Comisión Nacional de Derechos Humanos en marzo. Sobre todo se dará seguimiento a los precios de la tortilla, frijol, hortalizas, leche, huevo.
Los datos, explicó, se compararán con los informes sobre los precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Con esto se busca que los precios al consumidor sean justos; la queja colectiva se sustentará en los artículos 1 y 4 de la Constitución. La campaña se puede consultar en la página web alimentarmeesmiderecho.org
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/01/30/con-tlcan-se-descuido-alimentacion-de-poblacion-obesidad-en-mujeres-paso-de-34-a-73-5357.html
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