martes, 30 de abril de 2013

El respeto en el Senado


CREDITO: 
Manuel Ajenjo
El pasado jueves 25 de abril a las 11:42 de la mañana, el presidente de la Cámara de Senadores, Ernesto Cordero Arroyo, preguntó el cómputo de asistencia para la sesión ordinaria programada a las 11 de la mañana de ese día. La secretaria senadora Martha Palafox Gutiérrez informó a la Honorable -e impuntual- Asamblea que hasta ese momento se habían acreditado 65 ciudadanos senadores y senadoras, en consecuencia, había quórum. Había un senador o una senadora para superar 50% de asistentes y hacer la mayoría simple que exige la normatividad. (¿Qué pensaría usted de una empresa donde 40 minutos después de la hora de entrada sólo ha llegado a trabajar 50% más uno de los empleados?).
La primera parte de la sesión estuvo dedicada a la celebración del CX aniversario del natalicio de don Belisario Domínguez, Senador ejemplar.
Tres senadores (PRD, PRI y PAN) le rindieron un homenaje a base de puro jarabe de pico -seguir el ejemplo de congruencia, patriotismo e integridad de don Belisario sería, para los actuales senadores, algo tan difícil como para el equipo de futbol Querétaro ganarle al Puebla 11 goles a 0).
Acto seguido, procedieron a la ratificación, como lo especifica la fracción II del Artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de los nombramientos de personal diplomático -12 embajadores, ocho cónsules y los representantes ante la OCDE y la OEA- expedidos por el titular del Poder Ejecutivo Federal. La asistencia de los huevonazos representantes populares se fue incrementando conforme transcurrió la sesión.
En el momento de aprobar la designación de los diplomáticos que nos representarán en Europa votaron 91 legisladores en favor, ninguno en contra. Esto indica que la asistencia llegó a ser de 71.09 por ciento. ¿Qué pensaría usted de una empresa donde conforme avanza la jornada de trabajo van llegando los empleados y falta a laborar un poco más de 28% de ellos?
La Asamblea fue interrumpida. Dos mujeres activistas de Greenpeace se manifestaron en el salón. Una de ellas se plantó enfrente del pleno senatorial exhibiendo un cartoncillo con la leyenda: “Maíz transgénico. Traición a la patria”. De inmediato fue desalojada. En ese momento, desde las alturas, practicando un rappel de 10 metros bajó la otra mujer con semejante leyenda en una cartulina que exhibió el tiempo que se tardó el aparato de seguridad en bajarla, desamarrarla y sacarla del recinto.
Aquí los cumplidos y trabajadores legisladores no pudieron contener la indignación provocada por las manifestantes que osaron interrumpirlos en sus patrióticas labores. Fue la senadora Mariana Gómez del Campo -¿quién no la recuerda en memorable fotografía besándose con su novio en éste recinto?- la primera en expresar su inconformidad: “Me parece una falta de respeto y considero, además, que habríamos de cuidar los accesos”. También el priísta queretano, Enrique Burgos García, enfatizó la “falta de respeto a este senado”. Otro priísta y también exgobernador, este de Chihuahua, Patricio Martínez García, opinó: “Me parece que en este país tenemos todos los cauces para la expresión y manifestación de las ideas y es improcedente y es insultante para la democracia y para este Senado este tipo de presencias”. ¿Cauces? ¿Cómo cuales? ¿Manifestación callejera? ¿Cierre de carreteras? ¿Funcionarios dispuestos a escuchar a los ciudadanos? El panista Francisco Domínguez Servién aprovechó la situación para darle cauce a sus impostergables deseos de trabajar, propuso: “Yo solicitaría que se hiciera un receso para no tener este tipo de espectáculos”.
Un Presidente de la Mesa Directiva del Senado con experiencia hubiera reconvenido a las manifestantes sobre la manera de irrumpir en el salón y enseguida hubiera canalizado el tema hacía la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca o bien, hacia la de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Y, sobre todo, no calificaría la protesta ciudadana como una falta de respeto, ¿qué son? ¿dioses?, ¿o qué se creen?
Superada la interrupción, los senadores continuaron con el pleno. ¿Qué creen? Cuando eligieron a la Junta Directiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, la asistencia era de 94 congresistas. Tarde, pero llegaron tres más. Sólo que un poco más adelante, cuando llegó el turno de reformar la Ley Sobre Refugiados, la sesión se suspendió por falta de quórum, únicamente se quedaron 62 senadores. La sesión terminó a las 4:52 de la tarde. ¿Qué pensaría usted de una empresa cuyos empleados se salen de trabajar a la hora que se les antoja? Eso sí es una falta de respeto y grave para quienes les pagamos: los ciudadanos.
La hija de papi
Todos hablan de ella. La Lady de Profeco, Andrea Benítez. No me causa estupor que una chica berrinchuda y prepotente amenace, por ser hija de quien es, con cerrar un lugar porque no le dieron la mesa que quería. Lo que me espeluzna es que alguien la haya obedecido. ¿En qué país estamos? Si Humberto Benítez no es el primer renunciado del sexenio creeré que sí, es verdad, hay un nuevo PRI, peor que el anterior.
Frase para taparles la boca a las y los prepotentes que amenazan con la expresión: “Tú no sabes quién es mi papá”. Se les dice: No, y por lo visto, tú tampoco.


BUENA CRÍTICA, ESTOY DE ACUERDO

Los políticos han formado una casta y se creen superiores a la sociedad que los mantiene. Su crítica me parece adecuada porque es indignante la manera de rasgarse las vestiduras de los legisladores sólo por la interrupción de la sesión de dos ciudadanas mexicanas que fueron a protestar por algo que el Congreso ha ignorado. Los transgénicos pueden resultar dañinos para la salud pero como hay muchos intereses de por medio nuestros diputados y senadores a los que sólo les interesa el dinero y seguir mamando del erario le han sacado al bulto.
También me parece adecuada y oportuna la crítica que el escritor del artículo hace por la falta de puntualidad y asistencia de nuestros supuestos representantes. En la sesión que se cita en la columna únicamente trabajaron 5 horas con 10 minutos.
Respecto a la hija del procurador federal del consumidor estoy de acuerdo en que el señor Benitez debe renunciar. Por menos de eso en los tiempos del viejo PRI se le pediría su renuncia a un funcionario.
Carlos Servín A.

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